Salinas y la expresión
del sentimiento amoroso

Textos para el cometario

"Perdóname por ir así buscándote"
—"Qué paseo de noche"
"La noche es la gran duda"

Qué paseo de noche

¡Qué paseo de noche
con tu ausencia a mi lado!
Me acompaña el sentir
que no vienes conmigo.
Los espejos, el agua
se creen que voy solo;
se lo creen los ojos.
Sirenas de los cielos
aún chorreando estrellas,
tiernas muchachas lánguidas,
que salen de automóviles,
me llaman. No las oigo.
Aún tengo en el oído
tu voz, cuando me dijo:
"No te vayas." Y ellas,
tus tres palabras últimas,
van hablando conmigo
sin cesar, me contestan
a lo que preguntó
mi vida el primer día.
Espectros, sombras, sueños,
amores de otra vez,
de mi compadecidos,
quieren venir conmigo,
van a darme la mano.
Pero notan de pronto
que yo 11evo estrechada,
cálida, viva, tierna,
la forma de una mano
palpitando en la mía.
La que tú me tendiste
al decir: "No te vayas."
Se van, se marchan ellos,
los espectros, las sombras,
atónitos de ver
que no me dejan solo.
Y entonces la alta noche,
la oscuridad, el frío,
engañados también,
me vienen a besar.
No pueden; otro beso
se interpone en mis labios.
No se marcha de allí,
no se irá. El que me diste,
mirándome a los ojos
cuando yo me marché
diciendo: "No te vayas."

Pedro Salinas. La voz a ti debida.
Editorial Castalia. Colección
Clásicos Castalia, núm. 4.

Desde su ausencia, Salinas recuerda a la amada, que le acompaña siempre.

1. Toda la composición gira en torno a las palabras de la amada "No te vayas.", verso repetido hasta tres veces -15, 32, 47-, y situado estratégicamente en aquellos lugares del poema que coinciden con otros tantos momentos en que el sentimiento amoroso fluye en toda su riqueza emocional. Interpretar el significado último de este verso.

2. Explicar los procedimientos expresivos empleados por Salinas en los siguientes versos y comentar su valor estético:

Versos 1-4, donde se contraponen la ausencia material de la amada y su compañía espiritual: "¡Qué paseo de noche / con tu ausencia a mi lado! / Me acompaña el sentir / que no vienes conmigo."

Versos 8-9, en los que Salinas supone que las sirenas son habitantes de los cielos que se mojan de estrellas: "Sirenas de los cielos / aún chorreando estrellas, / <tiernas muchachas lánguidas, / que salen de automóviles, / me llaman. No las oigo."> (La mitología griega concebía a las sirenas como seres compuestos de busto de mujer y cuerpo de ave, que e4traviaban a los navegantes atrayéndolos con la dulzura de su canto).

3. El poeta no está solo. Una presencia interior le acompaña: lleva en sí mismo, incorporado, el verdadero ser de la amada, que está ausente sólo físicamente. Explicar cómo expresa el poeta su rechazo a la compañía de diferentes seres de la creación: "llamadas externas" de la naturaleza, humanizada y conmovida; o "llamadas internas" de la fantasía y de la memoria. <Los seres de la creación -los espejos, el agua, los ojos- quieren acompañar al poeta, porque creen que se encuentra solo, al no existir una presencia material que le acompañe (versos 5-7). Pero -insistimos- el poeta siente una compañía espiritual que no se puede ver; y, embriagado de felicidad amorosa, rechaza la compañía de mujeres fantásticas -esas "sirenas de los cielos", del verso 8-; de mujeres reales -las "tiernas muchachas lánguidas, / que salen de automóviles," de los versos 10-11-; de fantasmas de amores pasados -esos "amores de otra vez," del verso 22-;...>

4. Comentar la sencillez de la forma métrica elegida por Salinas (agrupación caprichosa de cuarenta y siete versos heptasílabos, sin rima>, compatible con la rigurosa organización interna de un contenido poemático reflexivamente "trabajado", en el que resplandece la emoción incontenible del más desbordado sentimiento amoroso