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La
honda raíz hispánica
de la poesía
de Federico García Lorca
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Lorca
al alcance de los lectores infantiles
(Educación Primaria) |
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PRIMARIA
CICLO I
CICLO II
CICLO III
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Canción
primaveral
Salen los niños alegres
de la escuela,
poniendo en el aire tibio
del abril canciones nuevas.
¡Qué alegría tiene el hondo
silencio de la calleja!
Un silencio hecho pedazos
por risas de plata nueva.
Libro de poemas. OBRAS COMPLETAS I
Madrid: Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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Este poema de juventud es un hermoso canto de García
Lorca a la infancia, a esa añorada etapa de su vida en la que se
sintió inmensamente feliz, entre juegos, canciones y correrías
en la campiña granadina que tanto amó. Él mismo nos
dijo que toda su infancia fue pueblo, pastores, campo, cielo y soledad,
disfrutando al mismo tiempo de la compañía de los demás
niños en sus andanzas aventureras por la vega y la serranía
cercana a su Fuentevaqueros natal.
Y aquella infancia tan larga que vivió le dejó una herencia
maravillosa que sería una de sus más apreciadas virtudes:
aquella alegría, aquel optimismo inagotable y aquella risa contagiosa
que no le abandonó ni en los momentos más trágicos
de su existencia; una risa de infancia y de campo, una risa silvestre.
¿Y qué imagen más radiante y alegre se puede rememorar de
la infancia que la salida de los niños de la escuela? Euforia desbordante,
incontrolada, espontánea. Y Lorca sabe expresarlo como nadie porque
elige con habilidad el momento, el escenario y la palabra más precisa
y bella: si todas las tardes del año se repite la misma escena
al abrirse la puerta de los colegios para que los escolares puedan regresar
a su hogar, podríamos caer en la rutina y olvidaríamos apreciar
la magia que tiene ese instante. Por eso el poeta aglutina dos explosiones
emotivas: la alegría infantil y la exuberante detonación
de colores, olores, sensaciones y sentimientos que acompañan la
llegada de la primavera (con su aire tibio de abril).
La calleja, siempre inmóvil, silenciosa e impasible se llena con
los gritos y las canciones de los pequeños y parece cobrar vida
y compartir el alborozo y la felicidad de los infantes. ¡Qué rotundamente
hermosos son los dos versos que cierran el poema como un áureo
broche forjado con palabras perfumadas!: "Un silencio hecho pedazos /
por risas de plata nueva". Las canciones y risas de las niñas y
niños son alegres, argénteas, noveles y con ellas se vuelve
loco el aire tibio de abril y lo embriaga todo: el empedrado de la calleja,
la fachada de las casas, la silueta de la escuela.

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PRIMARIA
CICLO I
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Canción tonta
Mamá.
Yo quiero ser de plata.
Hijo,
tendrás mucho frío.
Mamá.
Yo quiero ser de agua.
Hijo,
tendrás mucho frío.
Mamá.
Bórdame en tu almohada.
¡Eso sí!
¡Ahora mismo!
Canciones para niños. Canciones.
OBRAS COMPLETAS I
.Madrid: Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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La "Canción tonta" se enmarca dentro de los
poemas que Lorca incluyó en su libro Canciones, una obra que
recoge más de ochenta composiciones escritas entre 1921 y 1924.
Es, por tanto, un escrito de juventud física, pero que podemos
considerar un trabajo de plena madurez poética tanto en la forma
como en el espíritu y el tono. Tanto en Canciones (publicada
por primera vez en Málaga en 1927) como en el Libro de poemas
(aparecido en Madrid seis años antes), Federico se regocija de
seguir siendo un niño porque halla su esencia humana en su infancia
y hace gravitar su voz poética en el mundo lírico y bucólico
de su niñez campestre de vega y serranía.
Y si hay un personaje fundamental en la infancia ese es la madre: apoyo,
referente, brújula y regazo cálido, sincero y emotivo.
A ella confía el niño sus secretos, en ella vierte sus
temores, sus esperanzas y sus ilusiones más íntimas, aunque
éstas sean absurdas, irrealizables o peligrosas: "Mamá,
/ yo quiero ser de plata", "Mamá, / yo quiero ser de agua". La
madre, paciente, tierna, protectora, se angustia y le contesta que no
puede ser porque le lastimaría el frío. Pero el infante
no se conforma y sigue a la carga con sus sueños imposibles:
"bueno, si no me dejas ser de plata y agua permíteme, al menos,
convertirme en un hermoso bordado sobre tu almohada". Y entonces sí,
la madre cede ¿no será egoísmo en vez de protección?
, acepta encantada el deseo de su hijo aunque sea igual de absurdo y
corre a realizarlo inmediatamente: "¡Eso sí! ¡Ahora mismo!"
Los personajes y protagonistas femeninos la madre primero, la novia
y la esposa después, la vieja solterona tienen una gran importancia
no sólo en la poesía, sino principalmente en el teatro
lorquiano. Esto es, evidentemente, una traslación del mundo de
los sentimientos (Federico adoraba a su madre) al universo poético
y dramático que fue entretejiendo amorosa y vehementemente a
lo largo de su corta pero productiva existencia.
Lorca nunca quiso renunciar a su ingobernable y desbordante fantasía
infantil. Por eso crea este precioso poema dialogado en el que todo
es juego, ensueño y utopía. Entre el niño y su
progenitora traman una festiva recreación poética cargada
de alegría, complicidad y emoción. Ambos saben que no
tiene sentido su diálogo, amagan verbalmente atacando y defendiéndose
con respuestas ágiles pero carentes de sentido porque saben que
al final se producirá el reencuentro, el abrazo, la fusión
íntima y gloriosa que se consuma en la caricia maternal y el
beso filial rotundo y sonoro. No en vano Federico proclamó a
los cuatro vientos que "la verdadera poesía es amor".
Otro recurso literario se esconde en el poema con objetivo claro (redoblar
la intensidad conceptual y dramática): en la lírica es
frecuente el antropomorfismo (dotar a los objetos inanimados o a los
animales de cualidades o capacidades humanas), pero en la poesía
de García Lorca nos encontramos a veces con seres humanos que
asumen características o comportamientos que no les son propios:
el niño quiere ser "de plata", quiere ser "de agua" y quiere
ser bordado cuando dice: "Mamá, / bórdame en tu almohada"
(no le importa perder su condición humana si con ello logra estar
próximo al calor y el cariño de su madre).
Y enlazado con esta idea podríamos hablar de las metáforas
volitivas que también son frecuentes en la poesía de Lorca:
sus personajes quieren ser otros, quieren romper con su rutina existencial
y su mismidad corpórea y esencia más íntima. Es
una explosión psicológica de afirmación volitiva
y de revolución pacífica contra lo establecido y lo vulgar.
Por eso, para romper el devenir determinista de nuestra historia personal,
estamos dispuestos a convertirnos en seres "de plata" o "de agua". Estas
metáforas "volitivas" simbolizan en palabras de Concha Zardoya,
en su magnífico libro Poesía española del siglo
XX1 "el deseo del hombre que le lleva a soñarse diferente, a
sobrepasar los límites de su propia realidad, a renovarse o a
superarse por el sueño: aspirando a una última libertad".

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PRIMARIA
CICLO I
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Mariposa
Mariposa del aire,
qué hermosa eres,
mariposa del aire
dorada y verde.
Luz del candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!
No te quieres parar,
pararte no quieres.
Mariposa del aire
dorada y verde.
Luz de candil,
mariposa del aire,
¡quédate ahí, ahí, ahí!.
¡Quédate ahí!
Mariposa, ¿estás ahí?
La zapatera prodigiosa. Acto I,
esc. 13.
Madrid: Alianza Editorial, 1997.
Col. Obras de Federico García Lorca, nº 7.
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1. Resolver esta adivinanza:
Pocas veces llega al mar
y posa en el mar sus alas;
no es un hidroavión, ni un ave,
ni viene de otra galaxia.
2. Cambiar los cuatro primeros versos por otros
conservando la estructura
Por ejemplo:
Conejillo del campo,
qué alegre vienes,
conejillo del campo
brillante y verde.
3. Leer el poema sustituyendo todas las vocales
por la "a", por la "e", etc.
Por ejemplo:
Marapasa dal aare,
ca harmasa aras,
marapasa del aare
darada a varda.
4. A la caza de rimas: buscar palabras que rimen
con mariposa, dorada y parar.
5. ¿Cómo parece que se siente el poeta al ver
la mariposa? Explicar si está contento, triste, asustado, aburrido...
y decir en qué palabras o ideas nos hemos fijado.
6. ¿Para qué creemos que le dice el poeta a
la mariposa que no se mueva? ¿Para cazarla?
7. En las poesías infantiles los poetas suelen
decir las cosas sencillas de un modo muy hermoso. Observemos cómo
Federico en vez de decirnos que la mariposa tiene muchos colores y es
brillante la llama "luz del candil". A ese juego con las palabras se le
llama metáfora.
8. Rodear la sílaba tónica de todas las
palabras del poema.
9. Jugamos a imaginar: cerramos los ojos durante un
rato mientras escuchamos una música suave y el recitado del poema
por el profesor. Después ilustrar la poesía tratando de
incluir tanto los elementos presentes en el texto (la mariposa con sus
colores dorados y verdes) como otros que se presuponen al leer la composición
(un niño tal vez el poeta de pequeño en medio de un jardín
lleno de flores).
10. En este poema García Lorca nos habla del
viento así que vamos a imaginar que comienza a soplar sobre las
palabras y las desordena. Nuestro trabajo de detectives consistirá
en volver a colocarlas en su sitio de modo que quede al gusto de los niños.
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Cancioncilla
sevillana
Amanecía
en el naranjel.
Abejitas de oro
buscaban la miel.
¿Dónde estará
la miel?
Está en la flor azul,
Isabel.
En la flor,
del romero aquel.
(Sillita de oro
para el moro.
Silla de oropel
para su mujer.)
Amanecía
en el naranjel.
Canciones para niños. Canciones
OBRAS COMPLETAS I
Madrid: Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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Lorca logra crear este poema, rebosante de alegría
y dulzura, con una habilidad magistral al apoyarse en la selección
minuciosa de determinadas palabras (todas ellas acabadas en el fonema
[l]): naranjel, miel, azul, Isabel, aquel y oropel. Con ellas y una construcción
gramatical y poética muy sencilla dibuja una creación literaria
chispeante que obliga al lector a realizar el acto emotivo más
inocente y natural: esbozar una sonrisa complacida.
La composición tiene música, ritmo melodioso, vivaracho
y cantarín. Se convierte en todo un derroche de lujuria concupiscente
porque abre placentera y a la vez compulsivamente las entrañas
sensoriales del lector sumergiéndole en un excitante viaje a través
de las percepciones: si cerramos los ojos y nos dejamos llevar por la
magia de las palabras podremos saborear la dulzura de la miel, escucharemos
el batir de las alas de las abejas, olfatearemos el aroma de las naranjas,
las flores y el romero e incluso podremos sentir la humedad del rocío
sobre la hierba al amanecer.
El propio poeta, sin duda, se fue embriagando mientras concebía
esta cancioncilla hasta el punto que su mente creadora se permitió
la licencia de crear una nueva palabra (naranjel) que nos invitaría
al delirio interpretativo: ¿por qué no pensar, juguetonamente,
que un naranjel no es sino un mágico "gel de naranja" que flota
por entre las flores y los naranjos? ¿Y no podríamos decir que
"oropel" además de ser una fina lámina de latón que
imita al oro es un nuevo vocablo que nace de la fusión de "oro"
y "pelo" por lo que Lorca nos quiere dar a entender que aquella bella
silla estaba hecha con los cabellos rubios de la mujer del moro?
Y es tal la embriaguez del poeta al crear la Cancioncilla sevillana que
pierde toda perspectiva de la realidad y comienza a concebir flores azules,
abejas de oro, hojas de romero inundadas de miel... Su desvarío
le lleva a encajar bruscamente (aunque con una brutalidad calibrada y
maliciosamente infantil) en medio de un panorama y un ecosistema bucólicos
(de flores, animalitos, luz y color) a unos personajes adultos el moro
y su mujer que podrían distorsionar el conjunto pero que, muy al
contrario, redoblan el tono jovial y bullicioso (al esconderlos entre
paréntesis nos hace imaginarlos asomados tímidamente entre
los pétalos de alguna florecilla o meciendo suavemente a la pequeña
Isabel).

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PRIMARIA
CICLO II
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Cazador
¡Alto pinar!
Cuatro palomas por el aire van.
Cuatro palomas
vuelan y tornan.
Llevan heridas
sus cuatro sombras
¡Bajo pinar!
Cuatro palomas en la tierra están.
Teorías. Canciones
OBRAS COMPLETAS I.
Madrid: Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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Nos encontramos ante uno de los poemas más extraordinarios
de Lorca por su sencillez tanto conceptual como léxica y por la
impresionante carga emotiva e ideológica que transmite: la efervescencia
sensual que le provoca contemplar a sus amadas palomas (con las que reconocía
charlar amigablemente incluso en su juventud) ascendiendo por el aire
entre los majestuosos árboles del pinar; la honda tristeza que
le suscita percibir que han sido heridas de muerte por el rifle del cazador;
y la cólera contenida que bulle en su interior hacia el infernal
agresor.
Y siente tanto dolor por esta tragedia que corre a exponerla a quien quiera
oírle para que se una a su rechazo del horror de la caza y se deshace
de recursos estilísticos y filológicos rebuscados para que
su mensaje sea captado nítidamente: "¡dejad volar tranquilas a
las palomas!". Y es que como dice Eutimio Martín2 "aquí
la voz de Lorca es sonido de campana: diáfana en su mensaje y rica
en vibraciones".
El poema tiene dos protagonistas: el cazador (sólo presente en
el título, pero cuya acción condiciona y ahoga no sólo
cada uno de los versos sino también al propio lector) y las desamparadas
y gráciles palomas cuyo único delito ha sido ser incapaces
de escapar de su mortal destino. El título siempre preside cualquier
creación artística (una canción, una película,
un libro), pero en este caso lo domina con indolencia, con crueldad: el
cazador aplasta todo atisbo de vida presente en el poema y se yergue soberbio
e implacable.
Hay en el texto una dualidad absoluta porque se describen dos mundos antagónicos
e incompatibles: la vida/paloma/alto pinar/van y la muerte/ cazador/ bajo
pinar / están que se desenvuelven en dos niveles topográficos
también distintos: el aire infinito, ligero y universal frente
a la tierra más recalcitrante, inmóvil e inerte. La explosión
se produce cuando el ente aparentemente superior (por aquello de su capacidad
intelectual) pisotea el más fundamental y elemental derecho de
toda criatura: llevar una existencia libre y digna.
¡Cuánta filosofía de la vida encerrada en unos pocos versos
llanos, diáfanos y emotivos! Y el poeta siente tanta pena que no
se atreve siquiera a pronunciar las fatídicas palabras en el desenlace:
en vez de decirnos que las palomas han muerto esculpe una losa más
contundente para provocar las lágrimas del lector: "cuatro palomas
en la tierra están". Y nos las imaginamos inertes, desfiguradas,
destrozadas por la letal inyección de plomo escupida por el brazo
implacable e insensible del cazador.
Y otro detalle conceptual que no podemos dejar de comentar: Federico no
elige un árbol cualquiera para este poema: el escogido es el pino,
símbolo de eternidad, de la reproducción, de lo erótico.
¿Por qué? Porque para él las aves simbolizan la vida, el
placer, la libertad y para que percibamos con mayor hondura que se siente
feliz y sensualizado al verlas volar las hace revolotear sobre un esbelto
pinar que al levantar su figura hacia el cielo está trasladando
toda su pasión más allá de lo terrenal.
Sin que apenas lo notemos Lorca dibuja una patética cruz sobre
nuestras cabezas al completar la verticalidad de los pinos con el vuelo
horizontal de las palomas, anunciando el fatal destino de las aves que
al final del poema yacerán sin aliento sobre la tierra. ¿Por qué
cuatro palomas y no cinco o siete o...? El número cuatro simboliza
en muchas culturas la totalidad, la plenitud: cuatro son los puntos cardinales
y entre ellos se engloba todo el universo y en él todas sus criaturas;
cuatro son los elementos fundamentales (tierra, aire, agua y fuego); cuatro
los jinetes del apocalipsis y los evangelistas; cuatro los colores básicos..

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PRIMARIA
CICLO II
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El lagarto está
llorando
El lagarto está llorando.
La lagarta está llorando.
El lagarto y la lagarta
con delantalitos blancos.
Han perdido sin querer
su anillo de desposados.
¡Ay, su anillito de plomo,
ay, su anillito plomado!
Un cielo grande y sin gente
monta en su globo a los pájaros.
El sol, capitán redondo,
lleva un chaleco de raso.
¡Miradlos qué viejos son!
¡Qué viejos son los lagartos!
¡Ay, cómo lloran y lloran,
ay, ay, cómo están llorando!
Canciones para niños. Canciones.
OBRAS COMPLETAS I. Madrid:
Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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1. Cambiar el tono del poema: el lagarto está
contento porque le ha sucedido algo estupendo, ha encontrado un objeto
que había perdido, ha logrado una meta que ansiaba...
2. Resolver esta adivinanza: "Ani lloró todo
el día / perdió lo que más quería".
3. Comentar por qué el anillo de los lagartos
es de plomo en vez de oro como suele ser habitual (los desposados son
una modesta pareja de lagartos). Y subrayar la importancia simbólica
que tiene para ellos aquella "joya", aunque su valor material es nulo.
4. Dialogar sobre la importancia que se le da al sol
en el poema: él sí tiene categoría, es todo un capitán
celeste que viste un hermoso chaleco de seda brillante: "el sol, capitán
redondo (metáfora apositiva) / lleva un chaleco de raso".
5. Inventar un diálogo entre los lagartos, el
sol y otros personajes adicionales que se desarrolle en el marco de la
boda de los dos reptiles. Dramatizarlo en clase cuidando la dicción
y la entonación lingüística y emotiva.
6. Escribir una carta a los lagartos apoyándoles
en su tristeza y dándoles pistas sobre dónde pueden buscar
su anillo.
7. Explicar oralmente al grupo alguna situación
personal de pérdida de un objeto querido.
8. Realizar un cómic con los diálogos
inventados en la actividad anterior.
9. Cambiar las siguientes palabras por sus antónimos:
llorando / blancos / perdido / pequeño / viejos. Incorporarlos
al texto y realizar una lectura expresiva correcta.
10. Lecturas locas: leer el poema comenzando cada verso
por el final en vez de por el principio. Ejemplo: Llorando está
lagarto el / llorando está la lagarta... Leer sólo la primera
palabra de cada verso (luego sólo la segunda; luego la tercera...).
Ej: "el / la / el / con / han / su / ¡ay! / ay / un / monta..."
11. Juego de las preguntas periodísticas: ¿quién?,
¿cuándo?, ¿dónde?, ¿por qué?, ¿con quién?,
¿qué?... Aplicarlo al texto y responderlo por escrito como si fuera
una noticia de prensa: "El pasado jueves una pareja de lagartos se preparaba
a celebrar su boda cuando de pronto descubrieron que habían perdido
su anillo..."
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Memento
Cuando yo me muera
enterradme con mi guitarra
bajo la arena.
Cuando yo me muera
entre los naranjos
y la hierbabuena.
Cuando yo me muera
enterradme si queréis
en una veleta.
¡Cuando yo me muera!
Viñetas flamencas. Poema del
cante jondo.
OBRAS COMPLETAS I. Madrid:
Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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Hemos incluido este poema de Lorca conscientes de que
su temática a parar no es la más adecuada para trabajar
con los estudiantes de Educación Primaria porque se trata de una
composición intensa y emotiva que puede impactar a los jóvenes
lectores de estas edades que suelen estar muy interesados por el tema
de la muerte. Se trata de una etapa en la que el ser humano se cuestiona
los grandes misterios de la vida (el nacimiento, el origen del universo,
el funcionamiento de las máquinas, la muerte y su posible continuidad...)
y creemos que la literatura puede ser una valiosísima fuente de
información y cultura para facilitar el crecimiento intelectual
y humano de los preadolescentes.
A primera vista (sobre todo si nos fijamos en la repetición constante
del verso "cuando yo me muera") puede parecernos que estamos ante un poema
excesivamente triste, melancólico y tremendista, pero si nos detenemos
a saborearlo pausadamente podremos percibir el mensaje positivo que encierran
estos versos: nos habla de muerte, es cierto, pero la sensación
íntima que nos deja es la de un alma amante, apasionada y enamorada
de la vida, de la música, de su entorno natural y que cree vivamente
en una prolongación del ser más allá de la muerte.
La primera estrofa nos golpea con un mensaje nítido, rotundo y
dramático: el poeta ruega que, al llegar su última hora,
le concedan un último deseo: descansar eternamente junto a su guitarra,
bajo la arena. Sencillez y claridad con máxima economía
de recursos. Algunos incluso podrían decir que su anhelo es perfectamente
compartible y razonable: alguien que ama la música bien puede anhelar
la compañía perenne de su camarada de cantares y decires.
La segunda estrofa introduce una bocanada de aire fresco: el poeta no
se conforma con la compañía de su guitarra, también
reclama que su cuerpo descanse nada menos que entre hierbabuena y naranjos.
Y esta vegetación no la elige aleatoriamente, en un afán
de impresionar a la galería con un matiz bucólico y ecologista:
Federico selecciona al naranjo (con sus embriagadoras hojas de azahar)
y a la hierbabuena por su fragancia, su frescura y su colorido. ¿Puede
haber mayor plenitud al abandonar este mundo que hacerse escoltar durante
el último viaje por una melodía adorada y un perfume hechizador?
Pero la tensión poética sigue ascendiendo en la tercera
estrofa en la que el poeta se atreve a emprender una aventura extraordinaria:
le asiste tal euforia que está dispuesto a consentir que le entierren
nada menos que en una veleta. ¿Que por qué en una veleta? Porque
es símbolo de libertad, de movimiento multidireccional, de percepción
de los cuatro puntos cardinales, de universalidad. Lorca siempre sintió
especial predilección por el viento y desde sus primeros versos
podemos intuir una constante presencia del aire como elemento conductor
y como aliento transfigurador. ¡Qué mejor modo de reencarnarse
y trascender que galopar a lomos del viento y poder convertirse en la
veleta que señale el horizonte hacia el que deben encaminarse todos
los mortales!
El broche final es impresionante: ¡Cuando yo me muera! Parecen las mismas
cuatro palabras que abren las estrofas precedentes, pero la intención
y el propósito son muy distintos: hasta ahora eran el simple acceso
del que se servía el poeta para expresar un deseo para afrontar
la muerte; pero en este epílogo literario envuelve esos cuatro
vocablos bajo la tutela de los signos de admiración para subrayar
que ahora está poniendo todo el corazón con un único
propósito: que el lector capte que no le asusta la muerte y que
la sola visión de un óbito como el que dibuja le llena casi
de ilusión.

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PRIMARIA
CICLO III
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Paisaje
La tarde equivocada
se vistió de frío.
D etrás de los cristales,
turbios, todos los niños,
ven convertirse en pájaros
un árbol amarillo.
La tarde está tendida
a lo largo del río.
Y un rubor de manzana
tiembla en los tejadillos.
Canciones para niños. Canciones.
OBRAS COMPLETAS I. Madrid:
Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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Estamos ante un poema breve, grácil y amable que,
aunque posee un interés menor desde un punto de vista temático
(carece de un argumento muy elaborado), esconde un encanto luminoso, pleno
de colorido y frescura y cada uno de sus versos porta recursos poéticos
perceptibles ya desde una primera lectura periférica.
Parte de una mera anécdota que se repite cíclicamente cada
año (los cambios meteorológicos y estéticos que conlleva
la llegada del otoño) para abandonarse a una bellísima y
sencilla descripción provocada por la apertura absoluta de los
sentidos del poeta hacia la maravillosa metamorfosis que convulsiona la
flora de un hábitat boscoso cercano a sus sentimientos.
En vez de enumerarnos como en una eterna cantinela escolar infantil las
típicas y tópicas alteraciones que acompañan la arribada
del otoño (decae la temperatura, las tardes se acortan, el viento
revuelve los cabellos de los paseantes, los cristales se empañan
por el calor del hogar y el frío exterior, los árboles pierden
sus hojas y las que se resisten a descansar en el suelo se vuelven amarillentas,
ocres y marrones, la lluvia vuelve a repiquetear sobre los tejados...)
Lorca juega con las palabras, las introduce en su sombrero de copa y cual
mago virtuoso las expone ante el público transfiguradas en globos
de colores bañados de creatividad y fantasía.
Así, para decirnos que el atardecer es extrañamente fresco
construye una metáfora magistral: "la tarde equivocada / se vistió
de frío". Podríamos decir que dota de poderes decisorios
al tiempo y le permite "vestirse" como cualquier humano que se abriga
ante el escalofrío que recorre su piel todavía morena por
los calores del estío.
Las hojas de muchos árboles se vuelven amarillas en otoño,
pero esta obviedad natural y cronológica se transmuta en una estrofa
impecable y evocadora cuando sobre ella fluye la pincelada cromática
de Federico: "detrás de los cristales, / turbios, todos los niños,
/ ven convertirse en pájaros / un árbol amarillo". Al empeorar
el tiempo y acortarse las tardes (y, por tanto, los tiempos de juegos
exteriores) los niños se amontonan en los hogares y contemplan
melancólicos el jardín entreteniendo su mirada con el vuelo
disparatado (¡ahora hacia arriba, ahora hacia abajo!, ¡un rato verticalmente,
otro repasando la línea imaginaria del horizonte!) de las hojas
de los árboles que se balancean ya suave ya alocadamente siguiendo
la melodía refrescante del viento. Las arbóreas copas se
despiden taciturnas de sus hijas caducas y la savia vivificante parece
elevarse hacia el firmamento en forma de pajarillos azafranados que huyen
por miedo a la llegada del malvado frío.
El crepúsculo, exhausto y abatido, se derrama sin aliento siguiendo
el cauce del río: "La tarde está tendida / a lo largo del
río". Y no podemos olvidar la luz cálida, anaranjada y bermeja
que se apodera quedamente del cielo para recordar a todos los seres vivos
que se aproxima la hora de mecerse en los brazos del señor del
sueño: "Y un rubor de manzana/ tiembla en los tejadillos". El colofón
de este exquisito poema no podía ser sino otra perla metafórica
lorquiana.

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PRIMARIA
CICLO III
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Media luna
La luna va por el agua.
¿Cómo está el cielo tranquilo?
Va segando lentamente
el temblor viejo del río
mientras que una rama joven
la toma por espejito.
Remansos. Primeras canciones.
OBRAS COMPLETAS I. Madrid:
Editorial Aguilar, 1978. Col. Obras eternas.
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1. Ordenar las palabras de cada verso para reconstruir
esta adivinanza y resolver el enigma:
luna tiene
es no y planeta;
marco tiene
no y puerta es.
(ojepse)
2. Leer estos versos de derecha a izquierda y reaparecerá
un astro que suele esconderse tímidamente cuando se despereza el
sol cada mañana:
odot led acnalb yos
omoc oy sanepa y
sehcon yah orep
odot led anell yotse euq
(anul)
3. Explicar el primer verso: ¿cómo es posible
que la luna camine por el agua? Estamos un recurso estilístico
que emplean los poetas para embellecer sus poemas. Investigar cómo
se llama este recurso.
4. Vamos a crear adivinanzas. Para ello describiremos
los rasgos característicos del animal u objeto que hemos elegido.

Por ejemplo, la luna:
es redonda como una moneda
cada mes va creciendo y menguando lentamente
cuando es visible su color es blanco
durante varias noches desaparece por completo
Redonda moneda
que crece y decrece
cuya blanca cara
una noche oscurece.
5. Vaciamos el poema de sustantivos y el alumno deberá
completarlo a su gusto.
6. Lo mismo, pero eliminando en esta ocasión
los verbos.
7. Analicemos los dos últimos versos ("...una
rama joven / la toma por espejito"): ¿por qué nos dice Lorca que
la luna es confundida con un espejo?
8. Observar en los mismos versos que el poeta está
"humanizando" a la rama al concederle la facultad de pensar y opinar sobre
si la luna presenta algún parecido con un espejo. Estamos también
ante otro recurso estilístico. Averiguar de cuál se trata
e inventar algún ejemplo que lo contenga.
9. Construir un caligrama con alguno de los sustantivos
o adjetivos del poema.
Por ejemplo
Lentamente / uniremos / nuestras / almas.
Ana / gatea / últimamente / agachada.
Viejos / indios / encuentran / jóvenes / osos.
Rosa / irradia / oro.
10. Crear un caligrama con el poema con forma
de media luna o de espejo.
11. El juego del exprimidor: mezclar las letras de
algunas palabras del poema en busca de otros vocablos escondidos.
Por ejemplo:
tranquilo: tan - quilo - lo - talo - ato - atino - untar
- rato - rito
espejito: ese - piso - esto - tieso - tose - eje - pese - pisto tope
1. ZARDOYA, C. Poesía española del siglo
XX.
Madrid: Gredos, 1974, vol. III, pág. 51.
2. MARTÍN, E. Antología comentada de
Federico García Lorca.
Madrid: Ediciones de la Torre, 1988. Vol. I, pág. 19.
3. GÓMEZ YEBRA, A. Adivinanzas de hoy.
Málaga: Ayto. de Málaga: 1997.
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