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Gerardo
Diego: |
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| Los poemas seleccionados en esta sección -Los textos comentados- y en la siguiente -Textos para el comentario- fueron incluidos por el propio Gerardo Diego en su celebre antología Poesía española contemporánea (Madrid, Signo, 1934); concretamente los titulados "El ciprés de Silos" (de Versos humanos), "Guitarra" (de Imagen), y "Giralda" (de Alondra de Verdad). | |||||||
| El
ciprés de Silos Revelación Torerillo de Triana |
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Torerillo en Triana, Sultana de mis penas Arenas amarillas, Relumbrar de faroles Arenal de Sevilla, Azulejo bermejo, Guadalquivir tan verde La puente no la paso, Ay, río de Triana, Ay, río de Sevilla, |
Zapatilla escotada Tabaco y oro. Faja Capote de paseo. La verónica cruje. Banderillas al quiebro. Torneados en rueda, Me perfilo. La espada. Enhombros por tu orilla. Adiós, torero nuevo, Gerardo Diego. |
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Apoyo léxico
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La Maestranza. Plaza de toros de Sevilla. |
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Comentario
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Los toros se convirtieron en una de las grandes aficiones de Gerardo Diego, que queda reflejada en libros de "poesía taurina": La Suerte o la Muerte (1926-1963) y El Cordobés Dilucidado (1964-1965); obras en las que recrea las distintas suertes del toreo y evoca a sus grandes figuras. Uno de los más bellos poemas de esta colección de estampas taurinas es el titulado "Torerillo en Triana". El poema de Diego tiene un marcado carácter popular, tanto por su asunto -las ansias de triunfo, envueltas en temores, de un torerillo de Triana en la plaza de La Maestranza de Sevilla-, como por la estrofa empleada: la garbosa seguidilla, formada por cuatro versos de siete y de cinco sílabas combinados alternativamente y rimados entre sí en consonante: Triana/sultana, Sevilla/seguidilla; penas/arenas, esperanza/Maestranza, etc., etc. La descripción del traje de luces y otros elementos de la indumentaria del torero -sin olvidar los adornos: alamares, caireles- y el relato de una brillante faena -verónicas, banderillas, naturales, estocada, salida a hombros de la plaza-se efectúan con un léxico colorista y una sintaxis suelta y fluida que otorga al poema un ritmo vertiginoso y una grata musicalidad. Aunque los artificios retóricos empleados por Gerardo Diego son escasos, destacan algunas sugestivas imágenes que giran en torno al Guadalquivir -"río moro"-: teñido con el color del aceite de los olivares que hay en sus riberas ("Guadalquivir tan verde / de aceite antiguo."); que parece muerto cuando se pone el sol y ya no lo atraviesan las chalanas que enlazan Triana y Sevilla ("Ay, río de Triana, / muerto entre luces. / No embarca la chalana / los andaluces."); que se viste de rojo con la sangre del toro que proclama el triunfo del torero, paseado a hombros por sus orillas ("En hombros por tu orilla. / Torre del Oro. / En tu azulejo brilla / sangre de toro."). Lenguaje poético el empleado en este poema por Diego cargado de sugerencias, y capaz, por sí solo, de emocionar al más exigente de los lectores. Como dice el propio autor -en una de sus múltiples definiciones de la poesía-, "La Poesía hace el relámpago, y el poeta se queda con el trueno atónito, su sonoro poema deslumbrado". Como contrapunto, creemos de interés reproducir aquí el poema de Gloria Fuertes titulado "Cómo se dibuja un torero" -incluido en su libro La oca loca, publicado por Escuela Española-. Puede advertirse una cierta similitud entre las dos enumeraciones de las prendas de vestir del torero: pero Gloria Fuertes describe al torero de arriba abajo (montera, chaquetilla adornada con alamares, chaqueta, pantalón ceñido, medias con espiguilla y zapatillas de cuero; y completan el traje de seda y oro que luce la camisa rizada, la corbata delgada y la faja-cinturón); mientras que Gerardo Diego ha comenzado su descripción por los pies: "Zapatilla escotada / para el estribo. / Media rosa estirada / y alamar vivo. // Tabaco y oro. Faja / salmón. Montera. / Tirilla verde baja / por la chorrera. // Capote de paseo. / Seda amarilla. / Prieta para el toreo / la taleguilla." Y un denominador común en ambos poemas es el dominio del verso, la musicalidad de la forma y, sobre todo, ese ambiente taurino transido de belleza que ambos poetas saben recrear admirablemente. Este es el mencionado poema de Gloria Fuertes:
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