Gerardo Diego:
vanguardismo y fidelidad
a los temas tradicionales

Los textos comentados
Los poemas seleccionados en esta sección -Los textos comentados- y en la siguiente -Textos para el comentario- fueron incluidos por el propio Gerardo Diego en su celebre antología Poesía española contemporánea (Madrid, Signo, 1934); concretamente los titulados "El ciprés de Silos" (de Versos humanos), "Guitarra" (de Imagen), y "Giralda" (de Alondra de Verdad).
El ciprés de Silos
Revelación
Torerillo de Triana
Torerillo de Triana

Torerillo en Triana,
frente a Sevilla.
Cántale a la sultana
tu seguidilla.

Sultana de mis penas
y mi esperanza.
Plaza de las Arenas
de la Maestranza.

Arenas amarillas,
palcos de oro.
Quién viera a las mulillas
llevarme el toro.

Relumbrar de faroles
por mí encendidos.
Y un estallido de oles
en los tendidos.

Arenal de Sevilla,
Torre del Oro.
Azulejo a la orilla
del río moro.

Azulejo bermejo,
sol de la tarde.
No mientas, azulejo,
que soy cobarde.

Guadalquivir tan verde
de aceite antiguo.
Si el barquero me pierde
yo me santiguo.

La puente no la paso,
no la atravieso.
Envuelto en oro y raso
no se hace eso.

Ay, río de Triana,
muerto entre luces.
No embarca la chalana
los andaluces.

Ay, río de Sevilla,
quién te cruzase
sin que mi zapatilla
se me mojase.

Zapatilla escotada
para el estribo.
Media rosa estirada
y alamar vivo.

Tabaco y oro. Faja
salmón. Montera.
Tirilla verde baja
por la chorrera.

Capote de paseo.
Seda amarilla.
Prieta para el toreo
la taleguilla.

La verónica cruje.
Suenan caireles.
Que nadie la dibuje.
Fuera pinceles.

Banderillas al quiebro.
Cose el miura
el arco que le enhebro
con la cintura.

Torneados en rueda,
tres naturales.
Y una hélice de seda
con arrabales.

Me perfilo. La espada.
Los dedos mojo.
Abanico y mirada.
Clavel y antojo.

Enhombros por tu orilla.
Torre del Oro.
En tu azulejo brilla
sangre de toro.

Adiós, torero nuevo,
Triana y Sevilla,
que a Sanlúcar me llevo
tu seguidilla.

Gerardo Diego.
La Suerte o la Muerte.
( Poema del Toreo). Taurus.

Apoyo léxico

La Maestranza. Plaza de toros de Sevilla.
Torre del Oro. Torre almohade que formaba parte de las defensas del Guadalquivir.
Chalana. Embarcación menor, de fondo plano, proa aguda y popa cuadrada, que sirve para transportes en aguas de poco fondo.
Estribo. En las plazas de toros, especie de escalón en el lado interior de la barrera <valla de madera que cerca el ruedo y lo separa de las gradas de los espectadores> para facilitar el salto de los toreros.
Alamar. Presilla y botón, u ojal sobrepuesto, que se cose, por lo común, a la orilla del vestido o capa, y sirve como broche de cierre o como adorno.
Chorrera. Adorno de encaje que se pone en la abertura de la camisola por la parte del pecho.
Taleguilla. Calzón que forma parte del traje usado en la lidia por los toreros.
Cairel. Adorno a modo de fleco.
Miura. Toro de la ganadería de Miura, famosa por la bravura e intención atribuida a sus reses.

Comentario

Los toros se convirtieron en una de las grandes aficiones de Gerardo Diego, que queda reflejada en libros de "poesía taurina": La Suerte o la Muerte (1926-1963) y El Cordobés Dilucidado (1964-1965); obras en las que recrea las distintas suertes del toreo y evoca a sus grandes figuras. Uno de los más bellos poemas de esta colección de estampas taurinas es el titulado "Torerillo en Triana".

El poema de Diego tiene un marcado carácter popular, tanto por su asunto -las ansias de triunfo, envueltas en temores, de un torerillo de Triana en la plaza de La Maestranza de Sevilla-, como por la estrofa empleada: la garbosa seguidilla, formada por cuatro versos de siete y de cinco sílabas combinados alternativamente y rimados entre sí en consonante: Triana/sultana, Sevilla/seguidilla; penas/arenas, esperanza/Maestranza, etc., etc.

La descripción del traje de luces y otros elementos de la indumentaria del torero -sin olvidar los adornos: alamares, caireles- y el relato de una brillante faena -verónicas, banderillas, naturales, estocada, salida a hombros de la plaza-se efectúan con un léxico colorista y una sintaxis suelta y fluida que otorga al poema un ritmo vertiginoso y una grata musicalidad.

Aunque los artificios retóricos empleados por Gerardo Diego son escasos, destacan algunas sugestivas imágenes que giran en torno al Guadalquivir -"río moro"-: teñido con el color del aceite de los olivares que hay en sus riberas ("Guadalquivir tan verde / de aceite antiguo."); que parece muerto cuando se pone el sol y ya no lo atraviesan las chalanas que enlazan Triana y Sevilla ("Ay, río de Triana, / muerto entre luces. / No embarca la chalana / los andaluces."); que se viste de rojo con la sangre del toro que proclama el triunfo del torero, paseado a hombros por sus orillas ("En hombros por tu orilla. / Torre del Oro. / En tu azulejo brilla / sangre de toro.").

Lenguaje poético el empleado en este poema por Diego cargado de sugerencias, y capaz, por sí solo, de emocionar al más exigente de los lectores. Como dice el propio autor -en una de sus múltiples definiciones de la poesía-, "La Poesía hace el relámpago, y el poeta se queda con el trueno atónito, su sonoro poema deslumbrado".

Como contrapunto, creemos de interés reproducir aquí el poema de Gloria Fuertes titulado "Cómo se dibuja un torero" -incluido en su libro La oca loca, publicado por Escuela Española-. Puede advertirse una cierta similitud entre las dos enumeraciones de las prendas de vestir del torero: pero Gloria Fuertes describe al torero de arriba abajo (montera, chaquetilla adornada con alamares, chaqueta, pantalón ceñido, medias con espiguilla y zapatillas de cuero; y completan el traje de seda y oro que luce la camisa rizada, la corbata delgada y la faja-cinturón); mientras que Gerardo Diego ha comenzado su descripción por los pies: "Zapatilla escotada / para el estribo. / Media rosa estirada / y alamar vivo. // Tabaco y oro. Faja / salmón. Montera. / Tirilla verde baja / por la chorrera. // Capote de paseo. / Seda amarilla. / Prieta para el toreo / la taleguilla." Y un denominador común en ambos poemas es el dominio del verso, la musicalidad de la forma y, sobre todo, ese ambiente taurino transido de belleza que ambos poetas saben recrear admirablemente.

Este es el mencionado poema de Gloria Fuertes:

Cómo se dibuja un torero


Para dibujar un torero
hay que tener mucho salero.

Se dibuja la montera,
-que es el sombrero-
y debajo va la cara
y más abajo va el cuerpo;
mucho adorno en la chaqueta,
chaquetilla de torero,
con borlitas -alamares-...

Muy coqueta la chaqueta
bordada, muy primorosa
-dos claveles y una rosa-.
Muy ceñido el pantalón,
a media pierna un bordón.
¡Qué primor!

Las medias con espiguilla,
de cuero las zapatillas,
la camisa muy rizada,
la corbata muy delgada,
y la faja cinturón
que adelgaza la cintura
y hace hermosa la figura.

¡Qué valiente criatura
del arte más peligroso!

El traje de seda y oro
y el toro, color de toro,
negro el cuerpo, blanco el cuerno.
Negro el toro y azul, él.

¡Torero abre la capa
ya estás en el redondel!

Gloria Fuertes. La oca loca.
Editorial Escuela Española.