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Gerardo
Diego: |
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| Los poemas seleccionados en esta sección -Los textos comentados- y en la siguiente -Textos para el comentario- fueron incluidos por el propio Gerardo Diego en su celebre antología Poesía española contemporánea (Madrid, Signo, 1934); concretamente los titulados "El ciprés de Silos" (de Versos humanos), "Guitarra" (de Imagen), y "Giralda" (de Alondra de Verdad). | |||||||||
| El
ciprés de Silos Revelación Torerillo de Triana |
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Enhiesto surtidor de sombra y sueño Mástil de soledad, prodigio isleño; Cuando te vi, señero, dulce firme, como tú, negra torre de arduos filos, Gerardo Diego. Versos humanos. |
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Apoyo léxico
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Silos. Pueblo de la provincia de Burgos, en el que
está situado el monasterio benedictino de Santo Domingo de Silos, admirable
monumento del arte románico. En su claustro se alza el ciprés
evocado en el poema, cuya contemplación suscita en el poeta un deseo
de elevación espiritual. <Del siglo X son las Glosas Silenses -escritas
en este monasterio, y cuyo original se conserva en el Múseo Británico-:
en un penitencial latino en el que se enumeran pecados y castigos, se establece
la correspondencia romance de determinadas voces y expresiones de sentido
difícil o ininteligible. Junto con las Glosas Emilianenses -escritas
en el monasterio de San Millán de la Cogolla-, constituyen las primeras
voces romances que se conservan por escrito. Al monasterio de Santo Domingo
de Silos estuvo muy vinculado el primer poeta castellano de nombre conocido:
Gonzalo de Berceo, autor de la Vida de Santo Domingo de Silos, y fallecido
a mediados del siglo XIII>.
Arlanza. Afluente del Arlanzón, río que pasa por Burgos y que desemboca en el Pisuerga. |
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Comentario
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El soneto dedicado al ciprés que "preside" el claustro
del monasterio de Santo Domingo de Silos es, quizá, el poema más
conocido de toda la vasta producción poética de Gerardo Diego,
y uno de los grandes sonetos de nuestra historia literaria.
De los rasgos que caracterizan al ciprés, el poeta ha seleccionado la verticalidad y el dinamismo: versos 1 ("enhiesto surtidor"), 2 ("lanza"), 3 ("chorro") , 5 ("mástil"), 6 ("flecha", "saeta" ) y 12 ("torre de arduos filos"); rasgos estos que simbolizan su anhelo de ascensión espiritual y de pureza -concepto éste designado por la metáfora "cristales" (verso 11: "y ascender como tú, vuelto cristales,"). Las notas de firmeza y seguridad (verso 12: "negra torre de arduos filos"), de aislamiento y silencio (verso 5: "mástil de soledad, prodigio isleño") y de acendrada espiritualidad, propias del lugar donde se alza el ciprés -no está de más recordar aquí que el estilo románico representa la plenitud artística del sentido religioso de la Edad Media-, contrastan fuertemente con las notas de inseguridad y extravío que definen el estado anímico del poeta, que llega al monasterio de Santo Domingo de Silos en un desasosegado peregrinaje (versos 7-8: "Hoy llegó a ti, <...> peregrina al azar, mi alma sin dueño"; versos que expresan, con extremada concisión, esa llegada del poeta a Silos: con el ánimo intranquilo -"sin dueno"- y errático -"al azar"-). Y Diego encuentra en el ciprés -y en esa honda espiritualidad que distingue al claustro del monasterio silense (verso 14: "fervor de Silos")- un camino de elevación mística para su alma (versos 9-14: reacción que suscita en el poeta la contemplación del ciprés, y que justifica esa cadena de metáforas presididas por el rasgo común de la verticalidad). La adjetivación, más abundante en los tercetos, pone de manifiesto la delicada sensibilidad de Gerardo Diego. Al margen de la construcción trimembre del verso 9, riquísima en valores connotativos -"señero, dulce, firme"-, el poeta ha preferido la anteposición del adjetivo, que facilita el esquema rítmico de los endecasílabos:
Una intensa musicalidad recorre el soneto: a la aliteración
de la s en el verso 1 -"enhiesto surtidor de sombra y sueño"- y en
los versos 9-10 -señero, ansiedades, sentí-, se suman los efectos
sonoros que producen las rimas consonantes de los versos 11-14: cristales/verticales,
filos/Silos. <Adviértase, por otra parte, la novedad en la combinación
de rimas de los tercetos, si se comparan con las del soneto clásico:
CCD, EDE; novedad que se inscribe en la renovación formal introducida
en la poesía por el arte modernista>. Diego volvió a visitar Silos -ahora en 1933, el día 1 de mayo-, y escribió otro soneto -también recogido en el libro de firmas del monasterio- que contiene referencias al ciprés. Lleva por titulo "Primavera en Silos", y figura en Versos divinos:
Y, de nuevo, dedica Diego un tercer soneto al ciprés de Silos, pero escrito desde la ausencia, ya que se compone en Santander, en mayo de 1936. El poema lleva el número 39, en el conjunto de 42 sonetos que integran Alondra de Verdad. Como señala Francisco Javier Díez de Revenga, "Quizá sea el terceto final el que revele más la gran diferencia con respecto a los otros sonetos. El poeta ha establecido en aquellos un símbolo que ahora espiritualiza definitivamente al otorgarle la máxima función salvadora, cuando llegue el final definitivo: "Sálvame tú, ciprés, cuando me aleje." (Introducción biográfica y crítica a Ángeles de Compostela y Alondra de Verdad. Editorial Castalia. Colección Clásicos Castalia, núm. 145, p. 40). Este es el soneto:
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