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El
virtuosismo formal
de Alberti |
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Nana de la cabra |
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Alberti se dirige directamente al niño en esta
hermosa nana y lo hace para ganar su atención y darle mayor fuerza
emotiva al poema. Asimismo, redobla el matiz afectivo de toda la composición
empleando tres de los elementos más queridos por los niños:
el juego (para que juegues con él), los animales (la cabra /un
cabritillo de nieve) y, por qué negarlo, los regalos (te va a traer
un cabritillo). |
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Alberti
en esta nana logra crear en el lector un universo simbólico sereno,
sosegado, etéreo y sutil porque juega con una imagen multidimensional:
si entre el campanario y la cigüeña podemos encontrar similitudes
(por su elegancia, quietud y esbeltez), no es menos aventurado intuir
intenciones metafóricas en el autor al asociar la sensación
de levedad y volatilidad de los sueños con el cálido murmullo
del canto de la cigüeña.
Pero cabe preguntarse (y cuestionar inmediatamente al lector infantil que se enfrenta a la Nana de la cigüeña) por qué Alberti afirma que el canto de la cigüeña es del cielo. ¿Se refiere a que es tan hermoso que parece un canto divino, arrebatador, angelical? ¿O tenemos que entender más bien que tanto el campanario como su inquilina están en lo más alto de la iglesia y, por eso, parecen tocar el cielo con la punta de sus plumas? Mas no tenemos que desechar una tercera interpretación, menos evidente, pero no por eso irreal: las cigüeñas son aves zancudas que son capaces de volar con elegancia y de construir nidos perfectos encima de los lugares más insospechados (postes eléctricos, señales de tráfico, chimeneas...), pero nunca ha habido mortal o científico alguno que haya disfrutado de su canto sencillamente porque las cigüeñas no cantan. ¿Qué debemos pensar en conclusión? ¿Qué Alberti desconocía este dato o más bien que lo obvió y reconvirtió a su favor como una herramienta más de su recreación literaria? ¿Qué nos impide pensar que el canto de la cigüeña que propugna Alberti no es un fruto excepcional, milagroso, de la mano divina que armoniza el cosmos? Muchos han sido los filósofos (como Popper en su lógica de la ciencia) y teólogos que a lo largo de la historia de la humanidad han empleado la expresión negativa de una idea (principio de negación de la argumentación lógica) precisamente para reafirmar con mayor rotundidad su tesis. Este recurso lingüístico invade toda la nana que comentamos: cuando Alberti nos dice "que no me digan a mí/ que el canto de la cigüeña/ no es bueno para dormir" o "que no es del cielo su canto" está diciéndonos apasionadamente todo lo contrario: que el somnífero más natural y gozoso del mundo es dejarse arrullar por la melodiosa (e irreal) cadencia gutural de esta zancuda. |
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Verde,
lenta, la tortuga. ¡Al
agua, que el baño está ¡Al
agua, Y
sí que nos gusta a mí Marinero
en tierra. <Primera parte. Nanas> |
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1. Completar esta adivinanza colocando las siguientes palabras en el
lugar correcto:
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2. Buscar en el poema las palabras que terminan igual (que riman) que éstas:
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3. ¿En qué se parecen una tortuga, una lechuga y una hojita de perejil? Son seres vivos verdes. Escribir tres nombres de animales y de plantas que sean de ese color. 4. Muchas veces los poetas usan los diminutivos para hacer que las palabras nos parezcan más bonitas, incluso para que las queramos más. Alberti emplea en esta nana dos diminutivos. Vamos a explicar una de ellas. Tonta normalmente es un insulto, pero al usar el diminutivo Alberti le da una pincelada de ternura y cariño a la palabra y la hace amable porque es cierto que las tortugas parecen un poquillo atolondradas. 5. Los poemas son estupendos para expresar sentimientos. ¿Cómo se sentía el poeta cuando escribió esta nana? Observemos que las admiraciones y algunas palabras (baño, agua, nadando) transmiten la alegría de Alberti al contemplar a la simpática tortuga. 6. A veces una palabra se emplea con una intención doble: con la que nos da su significado y con el deseo del poeta de transmitirnos una idea parecida. Eso es lo que pasa con la expresión ¡al agua, pato! de este poema. Todos sabemos lo que es un pato (un ave acuática), pero aquí Alberti la usa con la intención de resaltar también que la tortuga es un poco patosa. 7. En las poesías infantiles los poetas suelen intentar implicar afectivamente a los pequeños lectores en el relato. Explicar los versos siguientes fijándose en que el niño del que habla Alberti es el propio lector al que, sin duda, le encantan las tortugas: Y sí que nos gusta a mí / y al niño ver la tortuga / tontita y sola nadando. 8. Explicar oralmente al grupo cómo es nuestra mascota, cómo la cuidamos, qué le damos de comer, dónde vive, cómo se llama... 9. Ilustrar el poema tratando de incluir todos los detalles importantes: la tortuga, la lechuga, el perejil, el baño rebosante, etc. |
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Leñador, Señora
abubilla, ¡a
volar, Marinero
en tierra. <Primera parte: El pino verde> |
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Estamos
ante uno de los poemas más intensos y emocionantes de Alberti;
y lo es no porque nos hable de sentimientos apasionados o trascendentes
sino porque está construido con minuciosidad, cuidando todos los
detalles, para alcanzar su objetivo: conmover al lector por la sencillez
del verbo y la vehemencia disimulada de las evocaciones que provoca. |
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¡Traje
mío, traje mío, ¡Nunca
me verás, ciudad, ¡Mi
madre me lo ha encerrado, Marinero
en tierra. <Segunda parte. Ilusión> |
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Tensión
emocional, pasión contenida, sentimiento. Éstas son sin duda
alguna las palabras que mejor definen este texto de Rafael Alberti. ¡Cuánta
aflicción, cuánto dolor irradian cada uno de estos versos!
El poeta está herido, lastimosamente deprimido porque las circunstancias
de la vida (el traslado profesional de su padre y, por tanto, de toda la
familia, a Madrid) le obligan a abandonar a su enamorada: la mar. Hacia
ella siente un vehemente amor adolescente cargado de todos los ingredientes
que poseen los sentimientos en esta etapa del crecimiento humano: idealismo,
apasionamiento, fogosidad y utopía. Y es precisamente este maremagno
de emociones el que le nubla el entendimiento y le hace perder el norte
de sus reflexiones: lejos del mar nada tiene sentido porque su corazón
se siente perdido. |
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¡Tan
bien como yo estaría ¡Algas
frescas de la mar, Marinero
en tierra. <Segunda parte. Pregón
submarino> |
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1. El poema que comentamos
tiene la forma de un pregón. Investigar quiénes eran los
pregoneros, dónde solían vivir y en qué consistía
su trabajo. ¿Existe hoy en día algún oficio que tenga una
forma de expresarse parecida a la de los pregoneros? ¿Qué influencia
han tenido los medios de comunicación en la desaparición
de los pregones? ¡Algas
frescas de la mar, 2. Analizar cómo va subiendo la tensión emocional del autor a lo largo del texto (nostalgia, alegría, algarabía, pasión hilarante). Localizar en el texto los versos que se corresponden con cada uno de estos sentimientos. 3. ¿Qué expresiones y palabras muestran la pasión amorosa que siente el autor hacia su amada hortelana? <hortelana mía, amor> 4. ¿Qué significado tiene la palabra mercadería? Buscar algún sinónimo más usual. 5. Estaría, mía, alegría, mercadería son palabras que terminan en -ía. Por eso se dice que los versos en los que están riman unos con otros. Buscar otras palabras que pueden rimar con ellas. |
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¡Quiero
retratarme, quiero, Quietecito,
quietecito ¿Qué
pajarito? ¡Pues
lo quiero! El alba del
alhelí. <Primer libro: El blanco alhelí. Estampas,
pregones, flores, coplillas..., 2> |
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1. Subrayar la última palabra de cada verso. Observar sus terminaciones y clasificarlas en grupos: sólo se crean dos categorías (-ito y -ero). Reflexionar sobre la importancia que tienen las terminaciones de la última palabra de cada verso en la rima. 2. Indentificar los personajes del poema y analizar cómo se manifiesta cada uno de ellos (el niño, caprichoso, contestón, vanidoso; el fotógrafo, primero contemporizador, después, enfadado). ¿En qué versos encontramos descrito el carácter de ambos? 3. Existe un campo nocional entre las palabras lancero, lanza, casco y plumero. Tratar de construir otro campo nocional con palabras elegidas libremente (ej: portero, guantes, gorra, balón). 4. Analizar el número de sílabas que tiene cada verso. Dirigir la reflexión de modo que los alumnos descubran que los ocho primeros versos tienen todos ocho sílabas (el profesor tendrá que hacer caer en la cuenta de que en ciertos casos la sílaba final de una palabra se une a la inicial de la siguiente para formar una sola (ej: cas-co__y). 5. ¿Qué función tienen los diminutivos que aparecen en el poema? Estudiar el carácter conceptual y semántico que les imprime el autor. ¿Con qué intención los emplea el fotógrafo? 6. Buscar en el diccionario la palabra volandero. ¿Es ese significado el que le da Alberti? ¿Es usual el sentido con el que la emplea el autor? Localizar, por otro lado, sinónimos de esta palabra. ¿Por qué otra palabra más habitual podríamos sustituirla? Reflexionar sobre el motivo (para lograr la rima del verso con el anterior) por el que Alberti se decide por este vocablo en vez de, por ejemplo, volador. |
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