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El
virtuosismo formal
de Alberti |
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Hemos prescindido de poemas de orientación gongorina y surrealista - por su indiscutible dificultad -, así como de poemas de "propaganda política" - muchos de los cuales traducen una honda preocupación social -; y hemos seleccionado para su comentario poemas anteriores a 1930, que se inscriben en la línea de la poesía neopopularista, y en la que también habría que incluir a García Lorca: a pesar de su estética culta, la profunda veneración que sienten por las formas populares les lleva a cultivar una lírica de tipo tradicional, utilizando el romance y la graciosa métrica de los Cancioneros medievales. Tal vez esta sea - lo es, a nuestro entender- la mejor poesía de Alberti. |
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![]() Dibujo de Rafael Alberti |
¿Por
qué me miras tan serio, carretero? La amante.
<Ruinas>, 16. |
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![]() Dibujo de Rafael Alberti |
Alberti
organiza el contenido del poema por medio de un apóstrofe lírico:
el "yo" del poeta entabla un diálogo con un "t~" próximo
- ese carretero de Peñaranda de Duero -; y, de esta forma, al implicarse
de modo directo y dejar de ser un narrador distante, el poema gana en
tensión emocional.
Con respecto al material fónico, llama la atención la notable simplicidad métrica: de los ocho versos del poema - si se lee como un único verso "para ti, 1 carretero", que resultaría, en tal caso, octosílabo, por ser palabra aguda ti -, seis son octosílabos y dos - el segundo y el octavo- tetrasílabos; y la rima, asonante, se distribuye de la siguiente manera: e-o (versos 1, 2, 4 y 7), o-a (versos 3 y 6) y e-e (versos 5 y 8). Los alegres efectos musicales que con estos versos y rimas se obtienen son fácilmente perceptibles. Por otra parte, las aliteraciones de dentales (t, d), velares (c/qu) y vibrantes (rr, r) ayudan a sugerir la seriedad de la mirada del carretero. Y, sin embargo, el poema rezuma amabilidad y optimismo: el carretero tiene cuanto necesita para desempeñar su trabajo y, lo que es más importante, disfruta de su libertad en el bellísimo marco geográfico de Peñaranda de Duero. De ahí la eficacia expresiva de la interrogación retórica con que se cierra el poema, y que resume la perplejidad del poeta ante lo adusto de la mirada del carretero, en un verso de sorprendente ritmo acentual: ¿Qué más quieres? |
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¡Quién
cabalgara el caballo El
alba del alhelí. <Tercer libro:
El verde alhelí.Playeras, 17> |
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Alberti
manifiesta en estos intensos versos de tono exclamativo una nostálgica
añoranza del mar, a través de una imagen basada en el parecido
visual que existe entre una ola impulsada por el viento y un caballo que
corre con la crin suelta. El poeta quiere cabalgar sobre las olas, e incluso
interpela al viento, a quien confía sus anhelos marineros. Los
tiempos y modos verbales elegidos -presentes de indicativo ("quiero",
versos 8 y 12) e imperativo ("arráncame", verso 5; "tírala",
verso 6; amárrame", verso 9)- intensifican el deseo apremiante
del protagonista de compenetrarse físicamente con el mar, recalcado
por el tetrasílabo "de un salto", reiterado hasta tres veces (versos
3, 7 y 11). Pero es el suyo un deseo irrealizable; y de ahí el
imperfecto de subjuntivo de los versos primero y cuarto, iniciados con
un pronombre exclamativo: "¡Quién cabalgara el caballo / de espuma
azul de la mar! / De un salto, / ¡quién cabalgara la mar!" Precisamente
el acertadísimo ritmo acentual de los octosílabos - la mayoría
de ellos con acentos en primera, cuarta y séptima sílabas;
en concreto, los versos 1, 4, 6, 10 y 12- ayuda a sugerir el cabalgar
sobre las olas que el poeta añora.
Métricamente, el poema es de una notable sencillez: doce versos, de los que tres son tetrasílabos y, los nueve restantes, octosílabos; y rima asonante a-o/a que se mantiene en las estrofas primera (caballo/mar), segunda, cuarta y sexta (salto/mar), y que varia en las estrofas tercera (o-a/a: ropa/mar) y quinta (e-o/a: cabellos/mar), coincidiendo con esa interpelación del poeta al viento que mece las olas entre las que quisiera diluirse. Y, cerrando todos los versos pares, la palabra mar; ese mar que inunda todo el poema y por el que Alberti siente una irreprimible añoranza. ¡Con qué ingenuos materiales poéticos ha construido Alberti una composición tan desprovista de dramatismo! aun cuando el vivir tierra adentro desde los quince años haya creado en su espíritu ese recuerdo nostálgico de la bahía de Cádiz que le vio nacer, y que con tanto acierto refleja el poema. Cabria preguntarse, sin embargo, si este tipo de poesía resulta "técnicamente" fácil de construir. Pero es lo cierto que bajo su aparente sencillez late una indiscutible maestría técnica que logra hacerla cercana al lector, permitiéndole disfrutar de un fresco y tierno lirismo. Véase, si no, la complejidad - en este caso sintáctica- de estos "ingenuos" versos que, por si mismos, constituyen un magnifico ejemplo de la más depurada técnica literaria. |
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![]() Dibujo de Vázquez Díaz |
El herido Dame
tu pañuelo, hermana, Marinero
en tierra. <Primera parte:
Los héroes, 66>. |
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Las tres estrofas del poema de Alberti conforman otras tantas frases complejas; y, en ellas, las palabras que (sin tilde) y qué (con tilde) introducen diferentes tipos de proposiciones, en razón de sus distintas categorías gramaticales y funciones; según puede apreciarse seguidamente: |
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