El virtuosismo formal
de Alberti
         
   
Los textos comentados
   

Hemos prescindido de poemas de orientación gongorina y surrealista - por su indiscutible dificultad -, así como de poemas de "propaganda política" - muchos de los cuales traducen una honda preocupación social -; y hemos seleccionado para su comentario poemas anteriores a 1930, que se inscriben en la línea de la poesía neopopularista, y en la que también habría que incluir a García Lorca: a pesar de su estética culta, la profunda veneración que sienten por las formas populares les lleva a cultivar una lírica de tipo tradicional, utilizando el romance y la graciosa métrica de los Cancioneros medievales. Tal vez esta sea - lo es, a nuestro entender- la mejor poesía de Alberti.

   

Dibujo de Rafael Alberti
 


Peñaranda de Duero

¿Por qué me miras tan serio, carretero?
Tienes cuatro mulas tordas,
un caballo delantero,
un carro de ruedas verdes,
y la carretera toda
para ti,
carretero.
¿Qué más quieres?

La amante. <Ruinas>, 16.
Editorial Castalia. colección Clásicos Castalia, núm. 48.

   

Dibujo de Rafael Alberti
 
Alberti organiza el contenido del poema por medio de un apóstrofe lírico: el "yo" del poeta entabla un diálogo con un "t~" próximo - ese carretero de Peñaranda de Duero -; y, de esta forma, al implicarse de modo directo y dejar de ser un narrador distante, el poema gana en tensión emocional.
Con respecto al material fónico, llama la atención la notable simplicidad métrica: de los ocho versos del poema - si se lee como un único verso "para ti, 1 carretero", que resultaría, en tal caso, octosílabo, por ser palabra aguda ti -, seis son octosílabos y dos - el segundo y el octavo- tetrasílabos; y la rima, asonante, se distribuye de la siguiente manera: e-o (versos 1, 2, 4 y 7), o-a (versos 3 y 6) y e-e (versos 5 y 8). Los alegres efectos musicales que con estos versos y rimas se obtienen son fácilmente perceptibles. Por otra parte, las aliteraciones de dentales (t, d), velares (c/qu) y vibrantes (rr, r) ayudan a sugerir la seriedad de la mirada del carretero. Y, sin embargo, el poema rezuma amabilidad y optimismo: el carretero tiene cuanto necesita para desempeñar su trabajo y, lo que es más importante, disfruta de su libertad en el bellísimo marco geográfico de Peñaranda de Duero. De ahí la eficacia expresiva de la interrogación retórica con que se cierra el poema, y que resume la perplejidad del poeta ante lo adusto de la mirada del carretero, en un verso de sorprendente ritmo acentual: ¿Qué más quieres?
   
   

¡Quién cabalgara el caballo
de espuma azul de la mar!
De un salto
¡quién cabalgara la mar!
¡Viento, arráncame la ropa!
¡ Tírala, viento, a la mar!
De un salto,
quiero cabalgar la mar.
¡Amárrame a los cabellos,
crin de los vientos del mar!
De un salto,
quiero ganarme la mar.

El alba del alhelí. <Tercer libro: El verde alhelí.Playeras, 17>
Editorial Castalia. colección Clásicos Castalia, núm. 48.

   
   
Alberti manifiesta en estos intensos versos de tono exclamativo una nostálgica añoranza del mar, a través de una imagen basada en el parecido visual que existe entre una ola impulsada por el viento y un caballo que corre con la crin suelta. El poeta quiere cabalgar sobre las olas, e incluso interpela al viento, a quien confía sus anhelos marineros. Los tiempos y modos verbales elegidos -presentes de indicativo ("quiero", versos 8 y 12) e imperativo ("arráncame", verso 5; "tírala", verso 6; amárrame", verso 9)- intensifican el deseo apremiante del protagonista de compenetrarse físicamente con el mar, recalcado por el tetrasílabo "de un salto", reiterado hasta tres veces (versos 3, 7 y 11). Pero es el suyo un deseo irrealizable; y de ahí el imperfecto de subjuntivo de los versos primero y cuarto, iniciados con un pronombre exclamativo: "¡Quién cabalgara el caballo / de espuma azul de la mar! / De un salto, / ¡quién cabalgara la mar!" Precisamente el acertadísimo ritmo acentual de los octosílabos - la mayoría de ellos con acentos en primera, cuarta y séptima sílabas; en concreto, los versos 1, 4, 6, 10 y 12- ayuda a sugerir el cabalgar sobre las olas que el poeta añora.
Métricamente, el poema es de una notable sencillez: doce versos, de los que tres son tetrasílabos y, los nueve restantes, octosílabos; y rima asonante a-o/a que se mantiene en las estrofas primera (caballo/mar), segunda, cuarta y sexta (salto/mar), y que varia en las estrofas tercera (o-a/a: ropa/mar) y quinta (e-o/a: cabellos/mar), coincidiendo con esa interpelación del poeta al viento que mece las olas entre las que quisiera diluirse. Y, cerrando todos los versos pares, la palabra mar; ese mar que inunda todo el poema y por el que Alberti siente una irreprimible añoranza.
¡Con qué ingenuos materiales poéticos ha construido Alberti una composición tan desprovista de dramatismo! aun cuando el vivir tierra adentro desde los quince años haya creado en su espíritu ese recuerdo nostálgico de la bahía de Cádiz que le vio nacer, y que con tanto acierto refleja el poema.
Cabria preguntarse, sin embargo, si este tipo de poesía resulta "técnicamente" fácil de construir. Pero es lo cierto que bajo su aparente sencillez late una indiscutible maestría técnica que logra hacerla cercana al lector, permitiéndole disfrutar de un fresco y tierno lirismo. Véase, si no, la complejidad - en este caso sintáctica- de estos "ingenuos" versos que, por si mismos, constituyen un magnifico ejemplo de la más depurada técnica literaria.
   

Dibujo de Vázquez Díaz
 

El herido

Dame tu pañuelo, hermana,
que vengo muy mal herido.
Dime qué pañuelo quieres,
si el rosa o color de olivo.
Quiero un pañuelo bordado,
que tanga en sus cuatro picos
tu corazón dibujado.

Marinero en tierra. <Primera parte: Los héroes, 66>.
Editorial Castalia. Colección Clásicos Castalia, núm. 48.

   
   

Las tres estrofas del poema de Alberti conforman otras tantas frases complejas; y, en ellas, las palabras que (sin tilde) y qué (con tilde) introducen diferentes tipos de proposiciones, en razón de sus distintas categorías gramaticales y funciones; según puede apreciarse seguidamente:

     
   

Proposiciones y funciones que desempeñan en la frase de la que forman parte


Categoría gramatical de la palabra introductora de la proposición, y clases de proposiciones.

"que vengo muy mal herido"
(verso 2)
  Que.
conjunción causal que equivale a porque o pues. Encabeza una proposición adverbial causal.
"qué pañuelo quieres"
(verso 3).
  Qué.
Determinante interrogativo, invariable en género y número.
"si <quieres> el <pañuelo color> rosa o <si quieres el pañuelo> color de olivo"
(verso 4).
  Si.
conjunción condicional, que adquiere un cierto carácter dubitativo.
Ambas proposiciones funcionan como complemento directo con respecto al núcleo verbal dime  

Qué y si encabezan proposiciones
sustantivas de complemento directo, interrogativas indirectas, dependientes de un verbo de lengua.
La conjunción o relaciona, a su vez, dos oraciones coordinadas disyuntivas: "si quieres el pañuelo color rosa o si quieres el pañuelo color de olivo" (y establece una alternativa entre las dos opciones, de manera que solo una de ellas se lleva a afecto, con exclusión de la otra).

"que tenga en sus cuatro picos / tu corazón dibujado" (versos 6 y 7). La proposición funciona como adjetivo con respecto al nombre pañuelo.

 

Que.
Pronombre relativo, invariable en género y número.
Encabeza una proposici6n adjetiva o de relativo (y tiene por antecedente al nombre pañuelo).

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