Otras miradas

La Biblioteca Nacional celebra su 300 aniversario viajando con sus obras 
por el mapa artístico de la geografía española

La institución cultural más antigua del país inicia estos días un proyecto que pondrá en diálogo algunas de sus grandes obras con piezas relacionadas, que guardan en sus fondos museos de toda España. El Prado y otros nueve museos de Madrid exponen en sus salas el primer resultado de este encuentro.

JULIA FERNÁNDEZ
Un diálogo pictórico-literario que potencia la interrelación entre las instituciones culturales del país. Una expansión extramuros de la Biblioteca Nacional, que ambiciona ser un mosaico de la cultura española por toda la geografía española. En el año de celebración de su Tricentenario, la Biblioteca Nacional sale al encuentro de una treintena de museos nacionales y autonómicos divulgando veinte de sus valiosas obras por el país, en busca de otros visitantes y otras miradas. La exposición Otras miradas, organizada por la Biblioteca Nacional de España y Acción Cultural Española, convertirá a los museos españoles hasta final del 2012 en escenarios de encuentros donde sus piezas se pondrán en relación con los manuscritos, dibujos, grabados, lienzos, mapas, fotografías y libros de la institución española.
“Supone un caleidoscopio o mosaico español, que da una idea del devenir de la cultura española”, dice su artífice, el comisario Juan Manuel Bonet, quien ve una sintonía del proyecto con la labor que protagonizaran durante la II República las Misiones Pedagógicas. La cultura, la memoria y el corazón del país viajan.

Fundador de la Biblioteca

El Museo del Prado ha abierto estos días el nutrido recorrido que por los museos madrileños realiza el proyecto Otras miradas.  Con un mayor número de obras expuestas que en el resto de museos, su muestra está dedicada al pintor Miguel Jacinto Meléndez (Oviedo, 1679-Madrid, 1734), tío del célebre bodegonista Luis Meléndez. Por primera vez, la Biblioteca Nacional de España exhibe en las salas del Prado seis retratos de la familia de Felipe V que la Real Biblioteca Pública encargó al pintor y que forman el conjunto más importante de su obra. En ellos, vemos a Felipe V, fundador y protector de la Real Biblioteca Pública, apoyando su mano sobre los estatutos de la Biblioteca; a la Reina, su segunda mujer, Isabel de Farnesio, mostrando un libro abierto por el retrato grabado de su esposo; y a sus hijos pequeños con libros en las manos: el Príncipe de Asturias don Fernando y a los infantes don Carlos, que reinó en Nápoles y después en España, a María Ana Victoria, que será reina de Portugal y a Felipe, duque de Parma.
El Museo del Prado propone para dialogar con estas obras los retratos de Felipe V e Isabel de Farnesio  que posee de este pintor. Frente a la imagen de monarquía ilustrada que ofrecen los retratos de la Biblioteca aquí es la dignidad del poder lo que se representa, en  un prototipo de retrato oficial de los reyes creado por Meléndez, que tuvo gran difusión. Dos dibujos con retratos de los infantes Felipe y María Ana Victoria y los bocetos definitivos  de dos grandes óleos para la iglesia de San Felipe el Real de Madrid, “El entierro del conde de Orgaz” y “San Agustín conjurando la plaga de la langosta”, completan la parte del el Prado.

El café de Pombo

En el Museo Centro de Arte Reina Sofía es la obra “Tertulia del Pombo”, de Gutiérrez Solana, la que entabla un diálogo con libros y documentos relativos que guarda la Biblioteca Nacional. De 1915 hasta la guerra civil, la modernidad española tuvo su primera plataforma colectiva en el café Pombo, junto a la madrileña Puerta del Sol. “La lista de los que participaron en las tertulias literarias de Ramón Gómez de la Serna es la de nuestro Novecientos y nuestras vanguardias, casi en pleno”, comenta el comisario Juan Manuel Bonet, que ha seleccionado de los fondos de la BNE para este encuentro, además de un título de cada uno de los personajes representados, dos libros ramonianos –de 1918 y 1923 respectivamente- sobre el café, “uno de ellos es el que el propio Ramón sostiene entre sus manos, en el cuadro, con su misteriosa cubierta, negrísima”. Arte y literatura puestas en relación.
El Museo Thyssen-Bornemisza expone por primera vez la obra “Portuguesa” del pintor Robert Delaunay (1920) en diálogo con la monografía Destrucción reconstrucción: la pintura de Robert Delaunay (1920), de Guillermo de Torre, para la que el propio pintor hizo un boceto de portada. El libro, cuyo manuscrito pertenece a los fondos de la Biblioteca Nacional, nunca se llegó a publicar y es la primera vez que se muestra.
Los hermanos Bécquer, el poeta Gustavo Adolfo Bécquer y el pintor Valeriano Domínguez Bécquer, son los protagonistas del diálogo que acoge el Museo del Romanticismo. Dos retratos, el dibujo que hizo Valeriano del poeta “Portrait of Bécquer” (1956), perteneciente a la Biblioteca Nacional, y el óleo “El conspirador carlista” (1856), de los fondos del Museo, ofrecen al visitante diferentes miradas del autor. 

Gran barroco

Dos creadores del Siglo de Oro, el pintor Antonio de Pereda y el dramaturgo Calderón de la Barca, son puestos en relación en la muestra que acoge la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando: el lienzo “El sueño del caballero” (ca. 1645-1660), una de las obras maestras del género de los “Desengaños” barrocos, y La vida es sueño, en impresión de 1636, propiedad de la Biblioteca. Aquí unidos, dice Bonet, “son la muestra de la altura conceptual y artística de dos creadores españoles en el Siglo de Oro”.
El Palacio Real une los Stradivarius del Cuarteto real (1696-1709) con el dibujo Fantasía arquitectónica (1704) de Filippo Juvarra, conservado en la Biblioteca Nacional. El gran arquitecto italiano, hombre cosmopolita y cortesano, fue el diseñador del Palacio Real, aunque fuera su discípulo Jean Baptista Sachetti quien lo realizara. El esplendor musical del XVIII y la singular personalidad de Juvarra se interrelacionan.
En el Museo Lázaro Galdiano, la muestra Otras miradas propone el diálogo entre la obra del museo “Retrato de doña Inés de Zúñiga”, del pintor Juan Carreño de Miranda (1614-1685), y la novela anónima picaresca La vida y hechos de Estebanillo González, Hombre de buen humor compuesto por el mesmo (1646), de los fondos de la Biblioteca Nacional.
Los artículos de Fígaro y El pobrecito hablador, publicado por Repullés en cinco tomos en Madrid entre 1835 y 1837, en vida del autor, Mariano José de Larra, son el perfecto acompañante de la Maqueta de Madrid de 1830, realizada por León Gil de Palacio, que el Museo de Historia de Madrid cede para su muestra: un mismo lenguaje lúcido establece el puente del diálogo.

Regreso de Rembrandt

En 1935, la Biblioteca Nacional acogió la exposición “Arte inca”, anunciada con un hermoso cartel litográfico de Benjamín Palencia. Inaugurada por el presidente de la República, Niceto Alcalá Zamora, se trataba de la colección reunida por el poeta, ensayista y profesor Juan Larrea, un activista de la cultura y amante de la América hispana. Desde 1965 entre los fondos del Museo de América, Otras miradas pone algunas de sus piezas de madera policromada en  diálogo con la litografía del pintor Benjamín Palencia que las dio a conocer en la España de los años 30.
El “Quadro de Historia Natural, Civil y Geográfica del Reyno del Perú” es la singular aportación que el Museo Nacional de Ciencias Naturales realiza a este recorrido literario-artístico. Diseñado por José Ignacio Lequanda y pintado bajo su dirección por Luois Thiebaut, fue expuesto en una única ocasión a principios del siglo XX y constituye un ejemplar único del arte virreinal asociado con el enciclopedismo ilustrado. Describe el Virreinato del Perú en 1799 desde diferentes perspectivas: geográfica, económica, etnográfica y naturalista. Junto a él, la Biblioteca Nacional propone la mirada sabia de Rembrandt, en el autorretrato al aguafuerte de 1648, “Rembrandt dibujando junto a una ventana”.
El pintor se representa en él dibujando en el interior de su taller, con blusa de trabajo y con clara intención de autorreflexión y análisis. Es una estampa que coleccionó el ilustrado Eugenio Izquierda de Rivera y Lazaún, director en 1786 del Real Gabinete de Ciencias Naturales, a cuyos fondos legó a su muerte. Más adelante, en 1904, esta litografía pasaría a ser propiedad de la Biblioteca Nacional para estos días regresar, hasta el 8 de julio, a través de este proyecto de diálogo propuesto por Otras miradas, a su antigua casa. El ahora Museo Nacional de Ciencias Naturales.