Renovada admiración

El Museo Casa Natal de Cervantes expone una selección de los fondos editoriales ingresados en los últimos diez años

Lentamente, sin grandes presupuestos ni plataformas mediáticas, el Museo Casa Natal de Cervantes, en Alcalá de Henares, se ha ido conformando como uno de los grandes símbolos de la España cervantina. El selecto conjunto
de obras que ahora expone en El fondo de la casa confirma su rigurosa labor y presencia.

JULIA FERNÁNDEZ
Son dieciocho ediciones de obras de Cervantes, con todos sus volúmenes, seleccionadas de entre las cincuenta que han ingresado en la colección del Museo en los últimos diez años. Un conjunto de joyas bibliográficas con el que la Comunidad de Madrid ha querido renovar el significado del Museo Casa Natal de Cervantes en la sociedad española y agradecer el generoso gesto que instituciones y particulares han tenido para con esta institución. “Hemos querido mostrar todos los fondos que permanecían inéditos, con todos los volúmenes de esas ediciones, y, también, contar cómo se forma una colección museística, de qué manera se adquieren los fondos de una institución que continúa creciendo, que está viva”, dice la responsable del Museo, Aranzazu Urbina, comisaria, juntamente con Paloma López, de la muestra En el fondo de la casa. “Ha sido fundamental para el Museo las donaciones de los embajadores. Las embajadas en España han establecido una especie de tradición que es donar un Quijote en su idioma al Museo, por lo que tenemos una importante colección de Quijotes en otras lenguas y alfabetos. También reunimos ejemplares de donantes particulares, e ingresados por la aplicación del uno por ciento cultural o, directamente, mediante compras”.

Evolución europea

Una edición francesa de 1611 de la primera novela de Cervantes, La Galatea, abre el recorrido de En el fondo de la casa. En su historia se concentra en gran parte el sentido de la exposición, que no sólo aborda la bibliografía cervantina sino la evolución de la imprenta y del libro en Europa.
“Cuando Cervantes consigue el reconocimiento total con El Quijote”, nos cuenta Aranzazu Urbina, “el editor francés Cesar Oudin viaja a España para buscar otras obras del autor, adquirir sus derechos y editarlas en su país. La Galatea se había publicado en 1585 con un cierto éxito, pero no se había vuelto a reeditar y solo puede localizarla en una librería en Portugal. Sobre ese  original se realizó esta traducción que exhibimos ahora”.  Los distintos géneros literarios que cultivó Cervantes: prosa, poesía y teatro, están presentes en esta primera parte de la muestra dedicada al libro antiguo, anterior al XIX.
Sobre atriles elaborados de una manera artesanal por la restauradora del Museo, adaptados a las necesidades de cada ejemplar expuesto, puede verse por ejemplo una edición de 1749 de sus Comedias y entremeses, excepcionalmente conservada o la primera edición ilustrada del Quijote en España, de 1674, que continúa la vía abierta años antes por las imprentas de los Países Bajos, primer lugar donde se ilustran las hazañas del hidalgo, aunque en nuestro país se incorpora una novedad al incluir los dibujos como caja con el texto, en una misma página.
Otro de los ejemplares, quizás el más excepcional de la muestra, es el editado en Londres en 1755, dibujado por Francis Hayman, que inició una nueva forma de representar las aventuras de Don Quijote y Sancho. “Esta edición de lujo tiene muchas particularidades como es que introduce la teatralidad en las escenas que representa”, comenta la comisaria Urbina. “Sus personajes tienen una expresividad que antes nunca habían poseído: es un hito en la ilustración del Quijote”. Además, sus volúmenes son excepcionales porque algunos de sus propietarios en la antigüedad fueron incorporando grandes láminas que no pertenecían a la edición original: se trata de una edición enriquecida con otras ilustraciones.

Antecedente del cómic

En el Siglo XVIII y XIX, se popularizó la edición por entregas de El Quijote y esto conllevó el enriquecimiento de las ediciones con muchas imágenes, grabados, además de sumar casi siempre un volumen dedicado a la vida de Cervantes.
La edición de 1814 que contiene En el fondo de la casa  recoge las ilustraciones de Antonio Carnicero, uno de los ilustradores que participó en la edición por antonomasia de El Quijote, la que realizó la Academia española en 1780, en la imprenta Ibarra. Se trata de una edición de lujo, que duplica ilustraciones, contraponiéndolas en blanco y negro y en color miniaturado.
A finales del siglo XIX y principios del XX, El Quijote se adaptará a otros públicos, iletrado o infantil, que necesitan imágenes para comprender. “Es el precedente del cómic”, comenta Aranzazu Urbina, “los famosos aleluyas que se utilizaban en fiestas religiosas, como panfletos, se adaptan a la literatura. Un ejemplo de ello es la edición de 1888, en Kansas (EEUU), que mostramos y que está basada en las publicaciones de L’Imagerie d’Epinal francesas”.
En la segunda parte de su recorrido, En el fondo de la casa recupera la memoria de las iniciativas llevadas a cabo en Alcalá de Henares y en Madrid, dentro de la celebración del tercer centenario de El Quijote, en 1905. Con una gran trascendencia social, tras el desastre de 1898, la conmemoración asentó de forma definitiva la presencia de Cervantes en la cultura española, haciendo obligatoria por Real Orden de 24 de mayo la lectura de El Quijote en las escuelas; una práctica en la que se han formado muchas generaciones de españoles.
Unos años antes y después de esta fecha conmemorativa proliferaron las ediciones de la obra de Cervantes, con ejemplares de lujo, ilustrados, de bolsillo, microscópicos o bien destinados a la educación. Ya en 1916, con el aniversario de la publicación de la segunda parte del Quijote y el fallecimiento de Cervantes, se publicaría la primera traducción al noruego, una de las escasas iniciativas que tuvieron lugar en ese año fuera de las fronteras españolas y en plena I Guerra Mundial, que está presente en esta muestra.
Un ejemplar de la edición facsímil de la primera edición de 1605 realizada en el año 2005, y varios ejemplos de ediciones extranjeras de este siglo, como la primera traducción al tailandés realizada en 2006 por encargo de la Familia Real de Tailandia, ponen el cierre a esta memoria del Museo Casa Natal de Cervantes, con la que afirma su significación y simbolismo.