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Polémica judicial sobre el uso del
castellano en las escuelas catalanas

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña contradice una sentencia del Supremo y avala el actual modelo de inmersión lingüística

El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña ha dictado un fallo que contradice una anterior resolución de su Sección Quinta, y una Sentencia del Supremo que fallaba en favor de tres
familias que recurrieron ante dichas instancias para que sus hijos reciban enseñanza en castellano. Este último dictamen supone, en la práctica, un aval al actual modelo de inmersión lingüística que se aplica en las escuelas catalanas, aunque deja abierta la puerta a nuevos recursos ante el Alto Tribunal español.

El último fallo del TSJC contradice sentencias del Supremo y del Constitucional, que reconocen el derecho de los padres “a que el castellano se utilice como lengua vehicular” en Cataluña.

Madrid.
El Pleno de la Sala de lo contencioso-administrativo del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha emitido un fallo, en el que estima parcialmente un recurso presentado por la Generalitat contra un auto de la Sección Quinta de dicho Tribunal que, atendiendo a una sentencia del Tribunal Supremo (TS) emitida en diciembre de 2010, daba la razón a tres familias que en julio de 2006 impulsaron una demanda solicitando enseñanza en castellano para sus hijos. El Tribunal catalán había desestimado en diciembre de 2008 el recurso de los demandantes, que entonces decidieron acudir al Supremo, quien reconoció su derecho “a que el castellano se utilice también como lengua vehicular en el sistema educativo de la Comunidad Autónoma de Cataluña” y, en consecuencia, determinó que “para ello la Generalitat deberá adoptar cuantas medidas sean necesarias”.
Tras esa sentencia del Supremo, los magistrados de esa Sección Quinta del TSJC dictaron en julio de 2011 un auto, publicado en septiembre del mismo año, dando un plazo de dos meses al Departamento de Educación para “adaptar su sistema de enseñanza a la nueva situación” creada por la sentencia del Tribunal Constitucional (TC) de junio de 2010, sobre el Estatuto de Cataluña, que otorgaba al castellano el mismo estatus de “lengua vehicular de la enseñanza” que tiene el catalán, y no sólo el de una asignatura más. El Ejecutivo autonómico se negó a cumplir dicho fallo y recurrió ante el TSJC que, después de más de seis meses de polémicas y debates políticos, y en medio de fuertes presiones de los grupos nacionalistas y del propio Gobierno regional, ha anulado ahora su anterior auto, y ha avalado prácticamente el actual sistema de inmersión lingüística.

Correcciones

Este último dictamen judicial del TSJC cuestiona de alguna manera la resolución del Alto Tribunal español, al considerar que fue más allá “de las pretensiones lícitas del recurrente”, es decir, de las reclamaciones de las tres familias demandantes, al generalizar la norma a todo un modelo pedagógico público. Y pone en tela de juicio el fallo de su propia Sección Quinta al decir que no se puede hacer un pronunciamiento general sobre el uso del castellano como lengua vehicular en el sistema educativo de toda Cataluña, “a partir de una lectura descontextualizada y literal de una frase del fallo del Tribunal Supremo”.
Pero el TSJC también deja abierta una puerta a que el TS vuelva a pronunciarse sobre cómo debería garantizarse el bilingüismo en las aulas catalanas, al manifestar que “tan sólo el propio Tribunal Supremo habría podido en su momento, mediante una aclaración de sentencia, haber precisado el contenido de dicha frase”, lo que da paso a nuevos recursos ante este organismo. Y añade que, sin embargo, “nunca podría hacerlo esta Sala del TSJC”.
Además, da un toque de atención a la Generalitat al afirmar que su Departamento de Educación “no ha acreditado haber ejecutado debidamente la sentencia del Supremo” en lo referente a las familias demandantes, por lo que vuelve a instar al Gobierno catalán a dar respuesta a sus demandas. Dichas familias van a continuar recurriendo, al amparo de la plataforma ciudadana Convivencia Cívica Catalana, que ha anunciado la intención de otros 500 padres de iniciar los trámites legales para que sus hijos reciban la educación también en castellano, como lengua vehicular.

Satisfacción

El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha mostrado su satisfacción por el último fallo del TSJC, y ha advertido que Cataluña mantendrá su actual modelo de inmersión lingüística al manifestar que “estamos donde estábamos y no nos moveremos de aquí”. Ha dicho que comprende que haya padres que hablen castellano con sus hijos, pero también que “la escuela debe procurar cuidar el catalán debido a su débil posición”. Sobre la atención personalizada en castellano a estudiantes de enseñanza Primaria, ha dicho que “las excepciones que se tengan que hacer son las que ya están previstas en las leyes actuales”, y ha añadido que “si se tiene que afinar alguna cosa se hará, pero el modelo en su conjunto, que es lógicamente lo que nos interesa como país, entendemos que no es necesario tocarlo porque esta sentencia no lo altera”.

Carácter “incidental”

Por su parte, el ministro de Educación, Cultura y Deporte, José Ignacio Wert, ha afirmado que, “como no podría ser de otra manera”, su Departamento acatará esta sentencia, “guste más o menos”. Ha añadido que, en cualquier caso, este fallo judicial es “más bien de carácter incidental”. Y ha aclarado que “el Tribunal lo que está decidiendo es si el sistema de la Generalitat propone atención personalizada a los alumnos cuyas familias demandan la utilización del castellano como lengua vehicular, dando cumplimiento a las sentencias del Tribunal Constitucional sobre esta materia, que define el ámbito en que esa inmersión lingüística no choca con el derecho a recibir educación en castellano como lengua vehicular”.