Científicos y marinos

La exposición España explora. Malaspina
2010
divulga el resultado del proyecto y recorre nuestra historia expedicionaria

Siglos después de que Alejandro Malaspina y su grupo de naturalistas, astrónomos y dibujantes realizaran su investigación de las riquezas naturales de Ultramar, un proyecto interdisciplinar español entrega a la ciencia el estudio más completo llevado a cabo del océano profundo en relación al cambio global. El Pabellón Villanueva del Real Jardín Botánico recoge sus frutos.

JULIA FERNÁNDEZ
Los grandes resultados de la trayectoria de España como país descubridor, desde la época de los primeros hallazgos de Cristóbal Colón en el Nuevo Mundo hasta la más reciente exploración del océano profundo en la Expedición Malaspina 2010, pasando por la llevada a cabo en el siglo XVIII por Alejandro Malaspina y José Bustamante, conforma la memoria expuesta en el Real Jardín Botánico. Quinientos años de aportaciones de España al conocimiento del mar, concentrados en un relato histórico apasionante, que es también una completa inmersión en el viaje expedicionario científico Malaspina 2010, la gran empresa

actual con la que España continúa, con un papel destacado de la Marina Española, la larga tradición de expediciones científicas orientadas al descubrimiento geográfico, la apertura de nuevas rutas de navegación, el estudio de nuevos mundos y el aumento del conocimiento.
Ayer y hoy de una larga relación con el mar, en la navegación y la ciencia. “Hay muchas cosas que no han cambiado desde las grandes expediciones de los siglos XVI-XVIII”, afirma Rafael Rodrigo, presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), institución organizadora junto con Acción Cultural Española (ACE) de la exposición: “Los científicos y marinos de entonces lucharon por conseguir un sueño y los investigadores y marineros del presente han hecho lo mismo. En este caso, les han acompañado las nuevas tecnologías, barcos oceanográficos con las mejores instalaciones y una sociedad que ha estado pendiente de sus avances, de sus logros y, especialmente, del camino recorrido, tanto en millas náuticas como en avance científico”.

Restitución de Malaspina

Los estudiosos Miguel Ángel Puig-Samper y Sandra Rebok, responsables del contenido de España explora. Malaspina 2010, han detallado en la primera parte del recorrido ese sueño de los primeros científicos y marinos, y cómo persiguieron su culminación. A través de piezas significativas se ejemplifican los hitos científicos, los descubrimientos punteros y las aportaciones a la geografía y la navegación.
Los buques utilizados en estas empresas científicas por mar, la cartografía y los utensilios, herramientas y aparatos de medición empleados, así como los métodos de trabajo y los resultados obtenidos como herbarios originales, dibujos antropológicos o mapas de costas descubiertas están desplegados en este apartado, en el que, la que está considerada como la primera expedición científica global, la que realizó Malaspina entre 1789 y 1794, que expandió hacia el Pacífico las fronteras de la Corona española, ocupa su centro.
El porqué es explicado así por el equipo organizador: “Se han dado tres motivos para que centremos en Malaspina las salas históricas: no hace mucho se celebró el bicentenario de su muerte, acaecida en 1810; segundo, el hecho de que su expedición histórica constituía la primera circunnavegación científica propuesta por España, continuada ahora, dos siglos después, por esta vuelta científica al mundo. Finalmente, también para reconocer al brigadier de la Real Armada Alejandro Malaspina, si bien tardíamente, su bien merecido mérito, ya que tras concluir su exitosa expedición científica cayó indebidamente en desgracia y pasó el resto de su vida en la cárcel y el exilio”. La Expedición Malaspina fue, sin duda, un éxito, un gran hito de la Ilustración que anticipó formas de acceso al conocimiento.

Primeros resultados

De regreso al presente, el recorrido se adentra en la experiencia del periplo Malaspina 2010 realizado por los buques oceanográficos Hespérides, de la Armada Española, y Sarmiento de Gamboa, perteneciente al CSIC.
Más de 250 científicos han colaborado en el proyecto, que constituye el gran eje de esta exposición. Con el objetivo múltiple de investigar científicamente, formar a jóvenes investigadores y fomentar las ciencias marinas y la cultura científica en la sociedad, esta expedición enseña en el Pabellón de Villanueva, hasta el 1 de abril, los primeros resultados de su investigación.
Una parte de las más de 100.000 muestras recogidas durante los diez meses que ha durado el viaje, ya que la exposición se ha inaugurado pocos meses después de la finalización de la propia expedición en julio de 2011, lo que no permite presentar resultados concluyentes.
La tarea de estudiar todos los datos recogidos se desplegará durante los próximos años, e incluso décadas, ya que una parte de las muestras se conservará para su estudio por futuras generaciones, con instrumentos y métodos de trabajos desconocidos actualmente.
Los retos que se les ha planteado a estos marinos y científicos en la circunnavegación, las investigaciones llevadas a cabo durante la campaña y cómo ha sido la vida a bordo de estos buques son sintetizados en este segundo gran apartado de la muestra, que incluye módulos dinámicos e interactivos con materiales de Malaspina 2010 para que los visitantes puedan participar activamente del proyecto.

Cambio global

“Ante la crítica situación de la pérdida de especies y la degradación de espacios naturales”, Naciones Unidas decretó el 2010 como Año Internacional de la Diversidad Biológica, con el objetivo de “concienciar sobre la importancia de conservar el medio ambiente y de aunar esfuerzos para revertir los daños sobre la biodiversidad”. Esta es la línea que desarrolla el último apartado de la muestra, en el que se pretende transmitir las principales herramientas para proteger los océanos y salvaguardar esa gran riqueza biológica. Medidas preventivas, por un lado, como por ejemplo ampliando la superficie de las áreas submarinas protegidas; y, por otro, de restauración de hábitats ya afectados por el impacto negativo del ser humano. Para ello, apuntan los responsables de este proyecto “es imprescindible que se mejore la educación ambiental de la sociedad y que se divulgue la importancia de la conservación de la biodiversidad marina, compatible con el uso sostenible del océano”.
Otro tema que se aborda, y en el que Malaspina 2010 ha entregado el mayor estudio internacional realizado hasta la fecha, es el relativo al cambio global, del impacto que la actividad humana tiene sobre los procesos fundamentales que regulan el funcionamiento de la biosfera, y que es consecuencia de la población humana combinado con el aumento en el uso de recursos por persona. “El objetivo es concienciar a la sociedad sobre los desafíos que este problema plantea a la sociedad actual: el océano está experimentando serios impactos y con importantes consecuencias para los beneficios que la sociedad obtiene de las aguas oceánicas”, concluyen los organizadores.