Profesores

La coyuntura económica tiene su impacto también en nuestro sistema educativo, como no podía ser menos. Arrecian los titulares de prensa informando sobre dificultades para el pago de los suministros más perentorios, incluso de las nóminas, en universidades y otros centros de formación. Pero, la solución de los problemas inmediatos no puede apartarnos de uno de los dos o tres objetivos prioritarios que la sociedad española tiene ante sí: la calidad de nuestro sistema educativo. Con justeza destaca en el discurso de investidura del presidente Rajoy, cuyas propuestas en este sentido parten de una notable insatisfacción por el estado actual de las cosas. El brío con el que comienza el equipo ministerial educativo les debe llevar a plantear, cuanto antes las reformas legislativas imprescindibles.
De lo que no cabe duda es del papel central del profesorado como protagonista de toda la actividad educativa. Un reciente editorial de la prestigiosa revista «Science» ilustraba esta cuestión con una visión muy global. Los aciertos de Finlandia, país que actualmente alcanza los mejores resultados en la educación se basan en la atención al profesorado. Desde su selección y formación integral, hasta la provisión de mejores condiciones de trabajo. Muy en especial su libertad académica y su autonomía frente a los intereses de instancias que pueden lastrar la calidad de su tarea. Contrasta esta situación con la existente en Estados Unidos, en donde la selección, formación y consideración del profesorado, no alcanzan cotas tan destacadas, lo que se acompaña de mucho peores resultados, especialmente en matemáticas y ciencias.
No hay tiempo que perder en España. El profesorado, en todos sus niveles, merece la especial consideración que requiere su papel en la mejora de la calidad. El gobierno -o la gobernanza, término preferido por algunos- del sistema educativo no puede verse condicionado por otros intereses que facilitar el trabajo de los profesores.

César Nombela
ABC. 25 de enero de 2012.