José Ignacio Wert, nuevo ministro de Educación, Cultura
y Deporte
Un estudio de CC OO analiza las condiciones de trabajo en el sector de reforma juvenil y protección de menores
Expertos y profesionales de la enseñanza participan en la I Jornada de Ocio Educativo Infantil
La convivencia en las aulas ha mejorado, según el último informe del Defensor del Profesor
La Educación Secundaria es el próximo gran desafío de los países en vías
de desarrollo
Un informe denuncia
la discriminación educativa de las personas con discapacidad
Proyecto europeo "Indicadores de participación de los padres en la enseñanza obligatoria"

Las Escuelas Católicas quieren liderar el cambio

El Congreso de este sector reclama más autonomía escolar, evaluación de los docentes y un cambio del currículo

La educación vive momentos de cambio y los centros docentes tienen la obligación de adecuarse “a la nueva realidad de los alumnos, y contribuir a que la educación de hoy prepare para la sociedad de mañana”, según las conclusiones del último Congreso de las Escuelas Católicas, que quieren ser líderes en dicho cambio. También consideran que para mejorar la calidad

El Congreso de Escuelas Católicas ha recordado que la educación es clave en tiempos de crisis, y actualmente precisa una nueva pedagogía para atender a alumnos más interactivos y autónomos.

educativa  hay que promover la autonomía escolar, el fortalecimiento e impulso del liderazgo en los centros, la evaluación de los docentes y un cambio curricular “que redefina lo que los alumnos hayan aprendido al acabar la enseñanza obligatoria”.

Madrid. G. A.
Las Escuelas Católicas (FERE-CECA y Educción y Gestión) han celebrado  su XI Congreso, que ha reunido en Madrid a cerca de 1.500 profesionales y expertos nacionales e internacionales del mundo de la educación y de la iglesia, junto a representantes de instituciones titulares y responsables de centros docentes, para debatir sobre el tema “El liderazgo educativo, motor del cambio”. Éste ha sido precisamente el lema del encuentro, cuyas sesiones se han dedicado la reflexionar y debatir sobre “el cambio de paradigma que está viviendo la educación”, y cómo estas escuelas pueden “contribuir a adecuar la enseñanza actual a la nueva realidad de nuestros alumnos, a ejercer un liderazgo apostólico e ilusionante y, en definitiva, a ser motores de cambio”.
Durante la inauguración de este Congreso, la presidenta de Escuelas Católicas, Inmaculada Tuset, ha reflexionado sobre “la situación actual de crisis económica, recortes, cambios de Gobierno, cambios en la pedagogía, rapidez en la comunicación y en la innovación, etc.”, y ha dicho que este “momento histórico” es “la oportunidad de apostar por el liderazgo y por ser impulsores de iniciativas que generen más vida y más armonía”. Por su parte, el presidente de la Comisión Episcopal de Enseñanza y Catequesis, Casimiro López Llorente, ha afirmado que hay que mirar al futuro, pero ello “no puede llevarnos a dejar de mirar al presente y a darnos cuenta de que es urgente mejorar la enseñanza”, una mejora que, considera, “será decisiva para superar una crisis que no es sólo económica, sino también de valores”.

Paro juvenil y fracaso escolar

También ha intervenido la consejera de Educción de la Comunidad de Madrid, Lucía Figar, quien ha destacado lo conveniente que resulta en estos momentos de crisis “hacer aportaciones para ser protagonistas del cambio, sin quedarse en lo local, sino mirando hacia lo global”. Ha añadido que la escuela tiene el “monumental reto” de combatir el 45% de paro juvenil y el 30% de fracaso escolar que padecemos, por lo que “nuestro presente y nuestro futuro se juega cada día en las aulas”. Y ha manifestado que, por todo eso, la CAM tiene tres principios irrenunciables: “mejora de la calidad recuperando principios de mérito, esfuerzo, excelencia, autoridad y respeto del profesor”; apuesta decidida por la libertad de elección de centro para las familias; y “garantía de igualdad de oportunidades”. Y, junto a ello, dar “más autonomía y más libertad a los centros para su gestión de acuerdo con su carácter propio”.
La segunda jornada del Congreso comenzó con una intervención de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, quien coincidió con los organizadores al destacar la urgencia de “impulsar cambios de gran calado en la manera de preparar a las nuevas generaciones”. Unos cambios que, en su opinión, pasan también por la necesidad de que los alumnos asuman que son los primeros responsables de su educación”. Y tienen que venir acompañados de “la recuperación de valores como el esfuerzo, el mérito, el estudio y la excelencia”, de una mayor autonomía para los centros, y de otorgar un papel fundamental a la enseñanza de idiomas.

La mejor política

El ministro de Educación en funciones, Ángel Gabilondo, fue el encargado de clausurar este Congreso resaltando la necesidad de reivindicar los valores, y mostrando su preocupación por las desigualdades educativas “que requieren el esfuerzo de todos” para corregirlas. Agradeció la iniciativa de Escuelas Católicas al celebrar un encuentro como éste, porque “genera el debate para la mejora de la educación y demuestra compromiso y responsabilidad”, y la aportación de los centros concertados a la sociedad, al colaborar directamente en la escolarización de más de nueve millones de personas. Por último, afirmó que la educación es la mejor política social y económica, y que debilitar la financiación de la escuela traerá consecuencias graves.
Mientras tanto, las sesiones de trabajo se han estructurado en torno a ocho ponencias, impartidas por los profesores María Inéz Furtado, superiora general de las Hijas de Jesús; Gonzalo Alonso, ex director general de Google Latinoamérica, Francesc Pedró, experto en educación de la UNESCO; Marc Prensky, creador del término “nativos digitales” frente a “inmigrantes digitales”; Montserrat del Pozo, directora del Colegio Montserrat de Barcelona; Christopher Day, profesor emérito de Ciencias Sociales de la Universidad de Nottingham; Pilar Jericó, profesora de ESADE y de la Universidad Carlos III de Madrid; y Joseph Tobin, secretario de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y de las Sociedades de Vida Apostólica. También se ha celebrado una mesa redonda con los secretarios generales de Escuelas Católicas de Europa, Etienne Verhack, Asia, Roderick Salazar, América Latina, José Leonardo Rincón, y de la OIEC, Ángel Astorgano.

Conclusiones

Como síntesis de todas estas actividades y trabajos, los participantes han elaborado unas conclusiones, en las Escuelas Católicas advierte que “la transformación de la educación no es una utopía, sino que se viene constatando ya en los nuevos requerimientos de enseñanza y aprendizaje, más centrados en los estudiantes y en los nuevos modelos organizativos, más horizontales, participativos y colaborativos”. Por ello, cree que “tenemos la obligación de adecuarnos a la nueva realidad de nuestros alumnos, y contribuir a que la educación de hoy prepare para la sociedad de mañana”.
En estas conclusiones se destaca asimismo que “los modos de organización verticales están dando paso a nuevos modelos de liderazgo, de gobierno, de trabajo y de toma de decisiones, más descentralizados y colectivos”, en los que “el aprendizaje habrá de concebirse desde la globalidad, para evitar los peligros del aislamiento, la fragmentación, la autosuficiencia o la uniformidad”. Y que “los alumnos están más urgidos por un futuro más interactivo y autónomo”, por lo que “la educación precisa una nueva pedagogía” para implementar nuevas formas de aprendizaje, “más efectivas y reales”.
También se insiste en que “en tiempos de crisis la educación es clave”, y se recuerda que actualmente existe “un cierto consenso internacional” sobre los factores para mejorar la calidad educativa: la autonomía escolar; el fortalecimiento e impulso del liderazgo en los centros; la evaluación de los docentes “como mecanismo de diagnóstico para el apoyo y mejora de su capacitación profesional”; y un cambio curricular “que redefina lo que los alumnos hayan aprendido al acabar la enseñanza obligatoria”.  Y se añade que “para ello se necesita más financiación, más personal comprometido y más recursos”.
Además, se afirma que “la revolución social-media necesita un modelo pedagógico que incluya nuevas dimensiones como las redes sociales, y una tecnología más flexible y colaborativa, al servicio de un proyecto educativo que apueste por las inteligencias múltiples, la personalización del aprendizaje, los modelos cooperativos y las metodologías proactivas”. Por todo ello, las Escuelas Católicas seguirán insistiendo “en la importancia de la selección, formación, desarrollo profesional, acompañamiento y entrenamiento de los equipos directivos de sus centros”. Por último, creen que es “urgente u necesario” lograr un pacto educativo con un amplio consenso, “que nos centre en lo verdaderamente importante: el alumno y su educación”.