Nueva regulación de las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios

El Gobierno establece el reconocimiento de estudios en el ámbito de la Educación Superior

La nueva regulación aprobada por el Gobierno adapta las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios a la realidad actual y al nuevo marco establecido tras la implantación del Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
El Gobierno ha aprobado recientemente, en Consejo de Ministros, sendos reales decretos por los que
se establece, respectivamente, la nueva regulación
de las prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios,
y el reconocimiento de estudios en el ámbito de la Educación Superior.

Madrid.
El Consejo de Ministros, en reunión celebrada el viernes 18 de noviembre, a propuesta conjunta de los ministerios de Educación y de Trabajo e Inmigración, ha aprobado el Real Decreto por  el que se establece  la nueva regulación de  las

prácticas académicas externas de los estudiantes universitarios con el fin de hacerlas más acordes a la realidad actual y al nuevo marco establecido tras la adaptación al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES).
El texto del Real Decreto aprobado desarrolla, precisa y aclara aspectos como los referidos a los objetivos de las prácticas, entidades colaboradoras y destinatarios, requisitos, tutorías y contenidos de los convenios de cooperación educativa.
En cuanto a los fines que se pretenden alcanzar con la realización de las prácticas, se recoge la importancia de la contribución a la formación integral de los estudiantes, el complemento de su aprendizaje, la adquisición de una experiencia práctica favorecedora, no solo de su inserción en el mercado de trabajo sino, también, de mejora de su empleabilidad futura, así como el fomento de valores como la innovación, la creatividad y el emprendimiento.
Otro aspecto que queda recogido en el Real Decreto es el referido a las modalidades de las prácticas académicas externas. Se distingue entre prácticas curriculares y prácticas extracurriculares. La primera modalidad se refiere a aquellas que se configuran como actividades académicas obligatorias recogidas en el Plan de Estudios y que tienen una duración fijada en el mismo. Las prácticas extracurriculares, por su parte, son aquellas que el estudiante podrá realizar con carácter voluntario durante su periodo de formación y que, aunque no forman parte del Plan de Estudios, serán contempladas en el Suplemento Europeo al Título. Estas prácticas tendrán una duración preferentemente no superior al 50% del curso académico, tal y como ocurría hasta el momento.

Convenios de Cooperación Educativa

Los Convenios de Cooperación Educativa tendrán a partir de ahora dos novedades. En primer lugar se regula un nuevo sujeto: las entidades gestoras. Se trata de unidades no integradas en la estructura administrativa de las universidades, sino en la de las fundaciones universitarias, fundaciones Universidad-Empresa y otras unidades similares que han venido impulsando no solo las prácticas en empresas, sino también la formación y orientación para el empleo, el fomento de la emprendeduría y las actividades de inserción laboral de los estudiantes universitarios.
En segundo lugar, se establece un contenido mínimo de los convenios, que incluye el proyecto formativo, el régimen de permisos, las condiciones de rescisión anticipada de la práctica en caso de incumplimiento de sus términos, la existencia, en su caso, de una bolsa o ayuda de estudios para el estudiante y la forma de su satisfacción, la protección de sus datos, la regulación de los eventuales conflictos surgidos en su desarrollo, así como los términos del reconocimiento de la Universidad a la labor realizada por los tutores de la entidad colaboradora.
Además, el Real Decreto define de forma más amplia los destinatarios de las prácticas, que serán aquellos estudiantes matriculados en enseñanzas universitarias, al mismo tiempo que fija los requisitos que han de cumplir para su realización. Entre estos destacan la no vinculación, en el caso de las extracurriculares, a la superación de cierto número de créditos, ya que se considera conveniente la posibilidad de realizar prácticas desde los primeros cursos.
Por otra parte, se señala expresamente en la normativa aprobada que “en ningún caso podrán derivarse obligaciones propias de una relación laboral, ni su contenido podrá dar lugar a la sustitución de la prestación laboral propia de puestos de trabajo”. Asimismo, se prevé que en el caso de que el estudiante se incorporase a la plantilla de la entidad colaboradora, el tiempo de las prácticas no se computará a efectos de antigüedad ni eximirá del período de prueba, salvo que en el oportuno convenio colectivo aplicable estuviera expresamente estipulado algo distinto.
En cuanto a la evaluación de las prácticas, se establece el contenido de los informes y memorias en los que se expresan los resultados de las prácticas, y se establece el contenido mínimo que debe tener el documento acreditativo de haber realizado las prácticas, que también se incorporará al Suplemento Europeo del Título.
Entre otras novedades está en el hecho de que, además de recoger los derechos y deberes de los estudiantes en prácticas, también se regulan los de los tutores. Además, se establecen los criterios para la conformación del proyecto formativo en que se concreta la realización de cada práctica. Se hace especial mención a la relación directa que ha de existir entre sus contenidos y competencias a adquirir con los estudios cursados por el estudiante, así como a la consideración de los principios de inclusión, igualdad de oportunidades, no discriminación y accesibilidad universal.
Finalmente, se recogen por primera vez algunas directrices sobre oferta, difusión y adjudicación de las prácticas externas, como el hecho de que las universidades priorizarán a los estudiantes que tengan prácticas curriculares frente a los que soliciten prácticas extracurriculares, o que la realización de las prácticas conlleven el menor coste económico posible para los estudiantes.


Facilitar la movilidad de los estudiantes

Por otra parte, el Consejo de Ministros, en reunión celebrada el viernes 11 de noviembre, a propuesta del ministro de Educación, Ángel Gabilondo, ha aprobado el Real Decreto que establece el reconocimiento de estudios en el ámbito de la Educación Superior.
El objetivo de esta norma es facilitar que los estudiantes que hayan cursado y superado determinados estudios superiores puedan continuar su formación en otra enseñanza superior. Concretamente, la norma pretende facilitar la movilidad de los estudiantes entre los siguientes estudios:
* Entre enseñanzas universitarias de Grado y las enseñanzas artísticas de Grado.
* Entre las enseñanzas de Formación Profesional y las enseñanzas universitarias de Grado.
* Entre las enseñanzas profesionales de Grado Superior de Artes Plásticas y Diseño y las enseñanzas universitarias de Grado.
* Entre las enseñanzas deportivas de Grado Superior y las enseñanzas universitarias de Grado.
* Entre las enseñanzas de Formación Profesional y las enseñanzas artísticas de Grado.
* Entre las enseñanzas profesionales de Grado Superior de Artes Plásticas y Diseño y las enseñanzas artísticas de Grado.
Únicamente ha quedado expresamente excluida del ámbito de aplicación de la norma la movilidad entre las enseñanzas superiores de Formación Profesional, de Artes Plásticas y Diseño, y Deportivas, aunque esto no significa que no sea posible la movilidad entre estos estudios, sino que deberá realizarse a partir del análisis de cada caso.
Con carácter general, los estudiantes que pretendan proseguir sus estudios superiores deberán acreditar títulos oficiales, es decir, deberán haber concluido los estudios en que inicialmente se matricularon. No obstante, los estudiantes de Grado, tanto de enseñanzas universitarias como Artísticas, también podrán alegar los periodos de estudios superados, siempre que sean oficialmente acreditados y expresados en créditos ECTS.

Incentivos

La principal novedad de este Real Decreto consiste en el establecimiento de un incentivo a la movilidad que garantiza el reconocimiento de un porcentaje mínimo de créditos cuando los estudios superados y los que se pretende cursar correspondan a titulaciones directamente relacionadas. Este incentivo se basa en dos aspectos claves: por un lado, determinar las titulaciones entre las que existe una relación directa, para lo cual se han establecido las correspondencias oportunas; y, en segundo lugar, el establecimiento del reconocimiento de un número mínimo de créditos ECTS fijado en función de la duración de los estudios cursados y superados y la de aquellos que se pretende cursar y para los que se solicita el reconocimiento.
El texto aprobado establece, además, una serie de límites al reconocimiento de estudios. Son los siguientes: 
* No podrán homologarse o reconocerse directamente títulos oficiales completos.
* No podrán reconocerse los estudios relativos a proyectos.
* Los estudios reconocidos no podrán superar el 60% de los créditos del plan de estudios o del currículo del título que se pretende cursar.
* No pueden convalidarse los estudios que conduzcan al ejercicio de profesiones reguladas, salvo que los estudios alegados respondan a las condiciones exigidas a los currículos y planes de estudios cuya superación garantiza la cualificación profesional necesaria.
Hasta el momento la legislación vigente ya permitía la movilidad de los estudiantes entre enseñanzas superiores a través del sistema de reconocimiento y convalidación de estudios, aunque las normas reguladoras se encontraban disgregadas en las disposiciones ordenadoras de cada enseñanza.
Con el Real Decreto se establece un marco general que permite este reconocimiento y que, al mismo tiempo, da respuesta a uno de los aspectos claves que se contemplan en la Ley de Economía Sostenible aprobada el pasado 4 de marzo, y que recoge la necesidad de promover la movilidad entre las enseñanzas universitarias y de Formación Profesional superior.