El fértil escenario

La representación pictórica de las construcciones y ciudades esconde símbolos, propaganda, recuerdos y deseos
Grandes pintores de la órbita mediterránea y del norte de Europa
a lo largo de cuatro siglos dieron protagonismo a la arquitectura y las urbes en sus obras. El Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación
Caja Madrid sintetizan los logros de esta tendencia, que desembocaría en el género de las vistas, en la muestra Arquitecturas pintadas.
Del Renacimiento al Siglo XVIII
.

JULIA FERNÁNDEZ
Una historia de génesis y emancipación, la de uno de los géneros con mayor fortuna en la Historia del Arte: el de las vistas, es la que narra el conjunto de obras seleccionadas en Arquitecturas pintadas, la muestra que estos días comparten el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid y la Fundación Caja Madrid.
El  encuentro entre Cristo y la samaritana, realizado en temple y oro sobre tabla por Duccio di Buoninsegna, entre 1310 y 1311, estaría en los inicios del camino de esta nueva representación. Considerada una obra fundamental para el desarrollo y la evolución del arte italiano posterior, el pintor situó una urbe gótica en un  lateral y estructuró arquitectónicamente el lugar del encuentro. Es el primer ejemplo de una serie de realizaciones pictóricas en las que, a veces anecdótica o casualmente, y otras con una definida  intencionalidad política, religiosa e intelectual, se iban a ir  incorporando monumentos y arquitecturas singulares como elementos del cuadro, hasta que en el siglo XVIII se llegue a formalizar la pintura de vistas. Un largo proceso de cuatro siglos en los que grandes pintores de la órbita mediterránea y del norte de Europa levantaron en tabla y lienzo, inspirados en la realidad y matizándola con la imaginación, templos, palacios, torres, arcos y murallas; ciudades históricas, ciudades legendarias y ciudades ideales; y situaciones y fenómenos culturales como el Gran Tour del siglo XVIII por las ciudades italianas.

Múltiple significado

La exposición Arquitecturas pintadas, en las salas del Museo Thyssen-Bornemisza y la Fundación Caja Madrid hasta el 22 de enero, muestra esta historia en su múltiple significado formal: el de establecer la escena del movimiento o de la posición de las figuras; de dotarlas de un lugar verosímil espacial y visual, histórico o mítico, legendario o imaginario; de presentan innovadores proyectos arquitectónicos pintados; y de articular elocuentes fragmentos de construcciones que guían, con muros y huecos, las emociones e historias representadas.
Además, “tras su aparente objetividad”, dicen los comisarios de la muestra, Delfín Rodríguez y Mar Borobia, “las arquitecturas pintadas –ciudades, palacios, construcciones efímeras, ruinas, proyectos- esconden símbolos, recuerdos o formas de propaganda política o religiosa de alcance en ocasiones mucho más complejo. Los pintores de arquitecturas y ciudades, cuya especialización fue aumentando a lo largo sobre todo de los siglos XVII y XVIII, atendían con su obra la demanda del poder político o religioso y de los intelectuales”.
A estas motivaciones, para el estudioso Yves Pauwels, colaborador en el catálogo sobre la exposición, habría que sumarle la vanidad intelectual del propio pintor: “En la Italia del siglo XV, representar una arquitectura al estilo clásico se convierte en el signo de acceso de un pintor a una condición intelectual superior. El artesano accede al rango de humanista y la elocutio de la pintura pone de manifiesto su saber y su dominio de la Antigüedad clásica, confiriéndole una dignidad cultural evidente.”

Relato progresivo

Siguiendo un orden cronológico y temático al mismo tiempo, con una primera parte en las salas del Museo Thyssen-Bornemisza que abarca los siglos XIV al XVII, una época en la que la pintura de arquitecturas y vistas de ciudades se considera un género menor, pero en la que con frecuencia se utilizan como fondos de las escenas –religiosas, históricas, mitológicas…-, el relato de Arquitecturas pintadas va avanzando hacia el mayor protagonismo de éstas, hasta llegar a su triunfo como género independiente  en el siglo XVIII, etapa mostrada en las salas de la Fundación Caja Madrid, con la obra de los grandes maestros de las vedute, paisajes de ruinas, caprichos, etc… 
Son Duccio di Buoninsegna, Francesco d’Antonio o Benedetto Bonfigli, entre otros artistas del siglo XIV y XV, los que nos introducen con sus obras al primer tema de esta exposición: “La arquitectura como escenario”, con espacios pintados para el desarrollo del género de la pintura religiosa. Esta temática es también la protagonista del apartado siguiente, “Perspectiva y espacio”, con un conjunto de obras de Fra Carnevale, Gentile Bellini o Tintoretto, entre otros, que muestran la importancia de este recurso, al mismo tiempo pictórico y arquitectónico, fundamental en el arte del Renacimiento y en la evolución de la pintura a partir de entonces.
“La ciudad histórica: memoria y ruinas” y “La ciudad ideal” abordan después el componente simbólico, la ensoñación, el recuerdo, la emoción o la fantasía como un elemento más del paisaje arquitectónico que rodea diversas escenas. A continuación, “Arquitecturas y ciudades legendarias” y “Arquitecturas imaginarias y fantásticas” ilustran el tema del viaje y su papel fundamental en el desarrollo de las arquitecturas pintadas como género independiente.

Paisajes y viajes

Grandes artistas del siglo XVII, como Annibale Carraci o Claudio de Lorena, muestran sus grandes paisajes con elementos clásicos y de la Antigüedad en el espacio titulado “La Antigüedad como paisaje”, mientras que Viviano Codazzi o Gaspar van Wittel, entre otros, enseñan sus vistas de ciudades como Roma o Nápoles, o de algunos de sus edificios y monumentos más emblemáticos, en “La ciudad moderna como metáfora del poder”.
Una relación más directa con la pintura de viajes tienen los lienzos que acogen las salas de la Fundación Caja Madrid. Las vistas de arquitecturas y ciudades como recuerdos de un viaje real e histórico aparecen ya desde el Renacimiento, pero será sobre todo en el siglo XVIII, como el auge del conocido como Grand Tour, cuando el género de las vedute alcanza su máximo apogeo. Obras de Canaletto, Guardi, Bellotto, Van Wittel, Zocchi, Panini, Marieschi… están presentes en la sala dedicada a “Las ciudades del Grand Tour”. El desarrollo del género y su extensión más allá de Italia es el tema que aborda “La imagen de la ciudad y la arquitectura en Europa”, con vistas, entre otras ciudades, de Madrid, con representaciones de Atocha, la calle de Alcalá o el Palacio Real de la mano del pintor Antonio Joli.
La bella imagen de fantasía y realidad que fueron los “Caprichos arquitectónicos” ocupan el siguiente espacio. Realizados por artistas como Canaletto, Bellotto o Panini, en sus obras las vistas o arquitecturas reales se mezclan con lugares y edificios fantásticos o imaginarios. Algo similar también ocurre con el tema de las ruinas que con obras de Marco Ricci, Hubert Robert o Claude Joseph Vernet presenta “La poética de las ruinas”.
El homenaje a Giovanni Battista Piranesi que  con una selección de sus mejores grabados sobre la Italia clásica encierra “La ruina y la memoria como proyectos” pone el broche a una sugerente y rica reconstrucción del progresivo protagonismo que la arquitectura y la urbe adquirieron en la pintura.