Caixa Forum Girona exhibe la muestra
"Otro Egipto. Colecciones coptas del Museo del Louvre"

Especies sorprendentes. Cada año se nombran 20.000 especies nuevas de insectos, plantas y otros organismos como fósiles o bacterias. De entre ellas, el International Institute of Species Exploration de la Universidad de Arizona, ayudado por un Comité Internacional en el que participa el Museo Nacional de Ciencias Naturales, elige desde 2008 las diez especies nuevas que destacan por ser lo más en algo: las más grandes o pequeñas de su grupo, las más venenosas… Las salas temporales del Museo Nacional de Ciencias Naturales las muestra ahora en la exposición Nombrando Especies: las Top Ten y el Proyecto BHLE, donde se tiene noticia de cómo en Camerún se descubrió un café sin cafeína, que se ha encontrado un nuevo tipo de antílope o identificado al insecto más largo del mundo, con sus 57 centímetros. En la misma exposición se sintetiza el programa de digitalización de toda la literatura de Biodiversidad que está llevando a cabo el Proyecto Internacional Biodiversity Heritage Library-Europe, puesta así a disposición de especialistas y público general y facilitar su estudio.  

Historia de la Residencia. En la conmemoración de su centenario, la Residencia de Estudiantes ha impulsado la investigación sobre su historia, alumbrando tres estudios realizados por especialistas en la Edad de Plata y publicados de forma simultánea: Los Residentes, de Margarita Sáenz de la Calzada, La residencia de estudiantes, 1910-1936. Grupo Universitario y Residencia de señoritas, de Isabel Pérez-Villanueva y El coro de babel. Las actividades culturales de la Residencia de estudiantes, de Álvaro Ribagorda.  También se ha presentado Revistas Edad de Plata, un proyecto digital que difunde en Internet, a través del Portal Edad de Plata (www.edaddeplata.org), los contenidos completos de algunas de las principales revistas culturales de la época, como La Gaceta literaria, Ultra o Litoral.

Los Ballets rusos. Sergei Diaghilev fue el responsable de la radical significación que el ballet llegó a tener en la Europa de la Belle Epoque; el autor de la revolución que experimentó el concepto de danza, que pasó de ser un arte menor, de puro divertimento, al ejemplo de arte total. CaixaForum Barcelona lo recuerda en la muestra Los ballets rusos de Diaghilev 1909-1927. Cuando el arte baila con la música, un recorrido por el trasfondo de un fenómeno que resultó decisivo también para la pintura, la dramaturgia, la moda y la música, donde se exhibe un vídeo inédito de un ensayo del ballet ruso en Suiza, en 1911,  descubierto hace apenas unos meses. A esta revisión histórica de la danza se le ha sumado la exposición Los Ballets Rusos de Diaghilev y su influencia en el Art Déco, desplegada en dos sedes, el Museu de Art Nouveau y Art Déco Casa Lis de Salamanca (Barcelona) y la Hospedería Fonseca de la Universidad de Salamanca.

Conservar el libro. En el proceso de fabricación de un libro la química ha sido esencial. En el siglo XVIII, sustancias como el ácido muriático, la cal o el alumbre se hicieron tan necesarios en la fabricación del papel como los trapos o la gelatina y, a partir del siglo XIX, los tradicionales molinos papeleros se convierten en inmensas factorías químicas donde la madera se trata con reacciones químicas complejas y las fibras son blanqueadas con gases oxidantes. Pero la química no sólo interviene en el momento de la elaboración del libro: el contacto con la humedad del aire, con el oxígeno, el calor o las radiaciones lumínicas provoca reacciones químicas en los distintos componentes del soporte, de las tintas o ambos, que debilitan el soporte hasta el punto de provocar su desaparición. La exposición La química de los libros: ciencia y conservación de patrimonio documental, en el Museo de la Biblioteca Nacional hasta el 15 de enero, muestra todos estos aspectos y expresa los nuevos desafíos a los que se deberá dar respuesta.

Los mecenas Stein. La escritora estadounidense Gertrude Stein, sus hermanos Leo y Michael y la esposa de éste último, Sarah Stein, se hicieron el núcleo de la vanguardia intelectual y artística del París de principios de siglo. Emigrados desde los Estados Unidos, fueron los primeros en darse cuenta del valor que para el arte tenían los avances de artistas como Picasso o Matisse. Su capacidad visionaria y las fértiles relaciones que mantuvieron con los artistas les posibilitó formar una colección de arte moderno extraordinaria, que quedó dispersa por la guerra y las herencias. La exposición Cézanne, Matisse, Picasso. La aventura de los Stein, en el Grand Palais de París hasta el 16 de enero, recuerda y homenajea la pasión por las vanguardias artísticas de la familia Stein, su gran sensibilidad para reconocer el talento y su rotunda influencia en la revolución del arte de principios del XX, reuniendo  200 de los 600 cuadros, esculturas y dibujos que llegaron a atesorar.