Durante 2010, Save the Children ha ayudado a formar a 84.906 trabajadores sanitarios en los países más pobres, y para 2015 tiene el objetivo de aumentar hasta 400.000 el número de estos profesionales.

El desigual mapa de la supervivencia infantil en el mundo

Save the Children revela en un estudio
la difícil situación sanitaria de la infancia, causante de 22.000 muertes al día

  La organización Save the Children ha presentado un informe sobre la  situación sanitaria de la infancia en el mundo, con datos recogidos en 168 países, en el que se señala que hacen falta tres millones y medio de trabajadores sanitarios y que actualmente 48 millones de mujeres, una de cada tres, dan a luz cada año sin asistencia de matrona. En Suecia pierden la vida tres de cada mil niños menores de cinco años, mientras que en Somalia mueren 180 niños de cada mil antes de cumplir esa edad.

Madrid.
Cada año más de ocho millones de niños y niñas pierden la vida antes de cumplir los cinco años de edad, lo que supone 22.000 muertes cada día, que suceden por causas prevenibles y tratables. El 99% de estas muertes tienen lugar en los países empobrecidos, la mitad de los cuales se ubican en África Subsahariana. Según la organización Save the Children, que ha elaborado un informe sobre el mapa de la supervivencia infantil con datos de 168 países, “el mejor país para nacer es Suecia y el peor es Somalia”. Mientras que prácticamente todos los niños y niñas suecos disfrutan de una buena salud y educación, en Somalia uno de cada seis niños pierde la vida antes de cumplir los cinco años, el 36% sufre desnutrición, el 70% no tiene acceso al agua potable y sólo uno de cada tres niños y niñas en edad escolar asisten a clase. España, que tiene un índice de mortalidad infantil de 4 por cada mil niños y niñas, se encuentra en el puesto número 12, por debajo de Eslovenia y por encima de Portugal.
En Somalia, dos de cada tres niños no acuden a la escuela primaria, en Eritrea tan solo la mitad asiste a clases y en Yibuti y Nueva Guinea esta cifra desciende al 45%. En comparación, prácticamente todos los niños y niñas de Francia, Italia, España y Suiza completan el ciclo desde preescolar hasta la escuela secundaria.
Más del 40% de los niños y niñas menores de cinco años sufre desnutrición en Bangladesh, Madagascar, Nepal, Níger y Yemen. En India y Timor Oriental, cerca de la mitad de los niños están por debajo del peso normal. En términos generales, en los países de la cola uno de cada tres niños y niñas sufre desnutrición, mientras que en los países de cabeza el porcentaje es prácticamente nulo.
En el informe se precisa a este respecto que “el contraste entre los primeros y los últimos países de la lista es dramático y deja patente la urgente necesidad de acelerar los avances en salud y bienestar tanto de niños y niñas como de sus madres”. Además se esclarece la dimensión regional de la tragedia, ya que la mayoría de los países de los últimos puestos se encuentran en África Subsahariana.

Los desiertos sanitarios

40 millones de niños y niñas en los países más pobres, uno de cada siete, vive en un desierto sanitario, es decir, con un acceso a los servicios sanitarios básicos prácticamente nulo y sin acceso a vacunas o tratamiento para la diarrea, una de las principales causas de mortalidad infantil. Dos tercios de estos niños y niñas se concentran en tres países: 13 millones en India, 8 millones en Nigeria y 5 millones en Etiopía.
En el año 2000 los líderes mundiales se comprometieron a reducir la mortalidad infantil en dos tercios para 2015 como uno de los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio. Desde entonces se han realizado avances, según se señala en el informe de Save the Children, ya que en la actualidad hay cuatro millones menos de muertes al año que en 1990, pero aún pierden la vida más de ocho millones de niños y niñas antes de cumplir los cinco años. Para reducir las muertes, se precisa en el estudio, “no se necesita avance tecnológico, las soluciones existen, se necesita avance político que permita que esas soluciones lleguen donde se necesitan”.

Más personal sanitario

El 40% de las muertes se pueden prevenir con personal sanitario presente durante el parto, acceso a cuidado de obstetricia de emergencia y durante el embarazo y las primeras semanas de vida. Otro tercio de las muertes son a consecuencia de neumonía y diarrea, que se pueden prevenir con una combinación de agua potable y saneamiento, nutrición adecuada y una nueva generación de vacunas.
Save de Children reclama y hace patente la necesidad de un mayor esfuerzo por parte de los países empobrecidos, y recuerda que tan solo cinco gobiernos africanos están cumpliendo el compromiso adquirido en la Cumbre de la Unión Africana en 2001 de destinar el 15% de su presupuesto a salud. Pero también se necesita, y Save the Children incide en ello, una mayor inversión de los países donantes. Actualmente la ayuda para salud materna e infantil apenas llega por los pelos a un tercio de lo que necesita para proporcionar a todas las madres y a sus hijos la ayuda sanitaria básica.
El cuidado sanitario por si sólo no asegura que se salven los ocho millones de vidas de niños y niñas que se pierden cada año, pero sin acceso a los servicios sanitarios básicos el mundo no podrá cumplir los Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Las tres “brechas”

Asegurar una asistencia sanitaria a todos los niños y niñas, independientemente de dónde vivan requiere, según se precisa en el informe, cerrar tres brechas: la brecha de las vacunas, la brecha de los trabajadores sanitarios y la brecha del presupuesto. Si se vacunara al 90% de los niños y niñas que viven en los países más pobres se podrían salvar dos millones más de vidas al año. Una quinta parte de los niños y niñas que nacen cada año, en total 23 millones, no tienen acceso a las vacunas básicas, por lo que es necesario ampliar la cobertura, además de bajar los precios a los países más pobres.
La brecha de trabajadores sanitarios tiene unas consecuencias desastrosas. Faltan tres millones y medio de trabajadores sanitarios en los países más pobres, entre ellos 350.000 matronas. 48 millones de mujeres, una de cada tres, da a luz cada año sin asistencia de matrona y dos millones lo hacen completamente solas.
La Organización Mundial de la Salud recomienda un mínimo de 2,3 médicos, enfermeras y matronas por cada 1.000 personas. Según esta recomendación, hay 61 países empobrecidos con una importante carencia de personal sanitario. Sierra Leona, por ejemplo, tan solo cuenta actualmente con el 10% de los trabajadores considerados mínimos por Naciones Unidas, con una carencia de 11.000 enfermeras, matronas y médicos. Dos millones de personas en la capital, Freetown, cuentan con tan solo seis especialistas de obstetricia y ginecología, en un país donde una de cada siete mujeres pierde la vida durante el parto.

Ayuda materno-infantil

Respecto a la brecha del presupuesto, en el informe se precisa que “actualmente la ayuda para salud materno-infantil en los países donantes llega apenas a un tercio de lo que se necesita para proporcionar a todas las madres y sus hijos acceso sanitario básico”. Se estima que son necesarios 17 billones y medio de dólares al año para acabar con esta brecha, cantidad que, según se indica en el estudio, “aunque pueda parecer alta es la misma que el gasto de EE.UU. en Afganistán en diez semanas o apenas un cuarto de lo que gastan los europeos cada año en cosméticos”. Parte de este presupuesto puede y debe ser generado por los países más pobres si se realizan los esfuerzos necesarios.
Bangladesh, por ejemplo, está encaminado a conseguir el Cuarto Objetivo de Desarrollo del Milenio. Aunque aún queda mucho por hacer en el país, el índice de mortalidad infantil ha descendido de 148 por cada 1.000 niños y niñas en 1990 a 52 por cada 1.000 en 2009. La cobertura de vacunas ha aumentado de un 70% a un 83% así como el uso de las sales de rehidratación oral para la diarrea, la causa más común de mortalidad infantil. Además varios programas estatales han ampliado el acceso de los niños y niñas a los sistemas sanitarios.
La campaña de Save the Children “Todos Contamos” persigue reducir la mortalidad infantil de niños y niñas menores de cinco años y tiene en la lucha contra la malaria y las enfermedades que más muertes infantiles causan una de sus principales áreas de acción.
Finalmente, esta ONG pide a los Gobiernos “un incremento drástico de los fondos dedicados a construir sistemas sanitarios sólidos y a proporcionar tratamientos para las enfermedades que más muertes infantiles provocan para cumplir su promesa de reducir la mortalidad infantil en dos tercios para 2015”.