La Unesco pone en marcha una Alianza Mundial para la Educación de las Niñas y Mujeres

Solamente en un tercio de los países del mundo existe la paridad entre los sexos en la Enseñanza Secundaria

Dirigentes políticos y empresariales del mundo entero acaban de presentar una nueva e importante Alianza Mundial para la Educación de las Niñas y Mujeres en el transcurso de un Foro de Alto Nivel celebrado en la sede de la Unesco en Nueva York. Actualmente en el mundo hay unos 39 millones de niñas en edad de cursar el primer ciclo de Secundaria que no están escolarizadas en este nivel de enseñanza, ni tampoco en la escuela Primaria.

La Alianza Mundial para la Educación de las Niñas y Mujeres se centrará especialmente en la enseñanza secundaria y la alfabetización de adultos.

 

Madrid.
La directora general de la Unesco, Irina Bokova, dio la bienvenida a los asistentes al Foro, cuyo objeto era galvanizar el apoyo del sector público y el privado para que las niñas y mujeres de todo el mundo puedan recibir una educación de calidad. A nivel mundial, hay unos 39 millones de niñas en edad de cursar el primer ciclo de Secundaria que no están escolarizadas en este nivel de enseñanza, ni tampoco en la escuela Primaria. Además, las mujeres representan dos tercios de los 796 millones de adultos analfabetos del planeta. Solamente un tercio de los países del mundo han logrado la paridad entre los sexos en la Enseñanza Secu ndaria.
“Los obstáculos que impiden la igualdad entre los sexos y la educación no son en modo alguno insuperables”, ha dicho Bokova, para quien “las adolescentes y las mujeres están cambiando el mundo y nuestro deber es apoyarlas; tenemos que proporcionarles los medios que necesitan para que configuren el mundo tal como desean”.
Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-Moon, introdujo una nota personal en su alocución de apertura, recordando su infancia de niño desplazado poco después de la Segunda Guerra Mundial, cuando su madre y muchas otras mujeres apenas contaron con apoyo para sacar a sus hijos adelante en la vida.

Programa mundial del Desarrollo

Haciendo observar que hoy en día las mujeres de África tienen necesidades semejantes, Ban Ki-Moon reafirmó su convicción de que “invertir en las mujeres y la niñas debe ser un elemento medular del programa mundial del desarrollo”, y agregó a este respecto que “la educación envía un mensaje de confianza y esperanza a los niños, diciéndoles: ‘tenéis un futuro y lo que pensáis es importante’. La educación es un derecho y, sin embargo, para muchísimas niñas no es una realidad”.
Por su parte, la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, se refirió a su compromiso con los ideales y actividades de Unesco, y anunció que los Estados Unidos de América prestarán apoyo a la Organización para acopiar datos sobre la igualdad entre los sexos y la educación, ya que “el hecho de disponer de más información en estos ámbitos contribuirá a centrar las inversiones allí donde vayan a tener el mayor impacto”. Hillary Clinton también subrayó “el potencial que tienen las alianzas, en particular con el sector privado, no sólo para recaudar fondos, sino también para hallar nuevos medios de llevar a cabo una acción más eficaz”.

Cuando se educa a una niña, se educa a toda la familia

La primera ministra de Bangladesh, Sheikha Hasina, ha señalado en su discurso que “cuando se educa a un varón, se educa a una persona, pero cuando se educa a una niña se está educando a toda la familia y al conjunto de la comunidad”. En este sentido, ha descrito la labor que está realizando su país desde 1971 para mejorar la atención y educación de las niñas y mujeres mediante la concesión de becas a las muchachas y la reciente creación de la Universidad Asiática para la Mujer.
La primera ministra de Malí, Cissé Mariam Kaidama Sidibé, se ha referido a las repercusiones positivas que tiene la educación de las niñas en las condiciones socioeconómicas de la sociedad en su conjunto, y destacó que “todos los estudios han puesto de relieve que las mujeres instruidas se ocupan mejor de sus familias”.
También participaron en el foro otras personalidades, como el Aga Khan, fundador y presidente de la Red Aga Khan para el Desarrollo; dirigentes de alto nivel de empresas de primer plano mundial como Nokia, Procter & Gamble y Microsoft, y representantes de la Fundación Packard y GEMS Education.
La Alianza Mundial para la Educación de las Niñas y Mujeres se centrará especialmente en la enseñanza secundaria y la alfabetización de adultos en África y Asia. El Grupo de Alto Nivel creado en el foro celebrado en Nueva York coadyuvará a la labor de la alianza intensificando las actividades de sensibilización de la opinión pública en todo el mundo, y también actuará como “conciencia mundial” de la causa por la mejora de la condición de las niñas y las mujeres.

La adolescencia, prioritaria

En relación con esta cuestión, hace pocos meses Unicef hacía referencia a la educación de la mujer en su informe bajo el título “La adolescencia: una época de oportunidad”. El estudio se centra en la situación de los 1.200 millones de jóvenes en el mundo que tiene entre 10 y 19 años y concluye que los países deben empezar a mostrar el mismo interés en la adolescencia que el que han prestado a la infancia en las últimas dos décadas, y que ha permitido notables avances en la lucha contra la mortalidad infantil o la escolarización primaria, entre otros indicadores.
El citado informe también indica que las inversiones en los niños y niñas menores de 10 años que se han realizado en los últimos veinte años han logrado avances enormes en beneficio de ese sector de la población mundial. “La reducción en un 33% de la tasa mundial de mortalidad de menores de cinco años demuestra que se salva un número cada vez mayor de vidas jóvenes. Además, en la mayoría de las regiones del mundo la asistencia escolar primaria de las niñas está casi a la par de la de los varones y millones de niños disfrutan de mayor acceso al agua potable y a servicios médicos vitales, como las campañas periódicas de vacunación”, reza el informe.
Pero, en contraste, los avances en estas mismas materias en relación a la adolescencia “han sido menores”. Por eso, más de 70 millones de jóvenes en edad de cursar los primeros años de educación secundaria no asisten a clases, una situación aún peor en el caso de las jóvenes. Unicef advierte de que “si los adolescentes no se educan, no pueden adquirir los conocimientos y la capacidad necesarias para eludir el peligro que representan la explotación, el abuso y la violencia a la que están expuestos, especialmente en la segunda década de sus vidas”.
Anthony Lake, director ejecutivo de Unicef, ha señalado que “la adolescencia es un período crucial en el que tenemos la posibilidad de consolidar los avances que hayamos logrado en la primera infancia, pero también es una época en la que se corre peligro de perder todo el terreno conquistado”, por ello, “a partir de ahora, debemos dedicar más atención a los adolescentes, y en especial a las niñas adolescentes, invirtiendo en su educación y su salud y adoptando otras medidas que les permitan incorporarse en el proceso de mejorar sus propias vidas”. En la introducción al estudio, el director ejecutivo de Unicef recuerda que “es muy triste salvar niños en su primera década de vida sabiendo que muchos morirán en la segunda”.
El estudio pone de relieve que “los adolescentes que viven en situación de pobreza o marginalidad tienen menos probabilidades de pasar de la educación primaria a la secundaria y corren mayor peligro de ser objeto de explotación, abuso y violencia, especialmente si se trata de niñas. Este es el caso de las niñas explotadas como empleadas domésticas o que contraen matrimonio cuando aún son demasiado jóvenes. En el mundo en desarrollo, con la excepción de China, las adolescentes más pobres tienen unas tres veces más probabilidades de contraer matrimonio antes de cumplir 18 años que las niñas de su misma edad del quintil más rico de la población”. Por otro lado, las niñas que contraen matrimonio cuando aún son demasiado jóvenes “corren mayor peligro de quedar atrapadas en el ciclo negativo de la maternidad prematura y las altas tasas de mortalidad materna y de desnutrición infantil”.