Los adolescentes prefieren el diálogo a la violencia

La juventud española ha dado en la última década un salto democrático en cuanto a su forma de comportarse y relacionarse.

La mayoría valora tener un buen ambiente familiar
y la autoridad del profesor, según un estudio de Liga Española de la Educación y la Cultura Popular

Mientras que el 79% de los adolescentes se muestra partidario del diálogo para solucionar un conflicto, sólo el 5,95% se decanta por una actitud más violenta. Esta es una de las conclusiones
de un estudio realizado a alumnos de ESO, Bachillerato y FP de
25 centros públicos y privados.

Madrid. ROSAURA CALLEJA
Según el informe “Conflictos en la adolescencia. Los protagonistas toman la palabra”, realizado por la Liga Española de la Educación y la Cultura Popular y el Ministerio de Sanidad, Política Social e Igualdad, el 69% de los encuestados se ofrecería para mediar en los conflictos. Esta muestra de 1.416 adolescentes de ocho provincias españolas constata que las burlas, la alteración del orden y la falta de respeto y tolerancia son, por este orden, los conflictos que más les preocupan.
Para María Jesús Eresta, directora de la investigación y vicepresidenta de la Liga Española de la Educación, lo más interesante ha sido comprobar cómo los conflictos que viven actualmente los adolescentes son los que se han vivido siempre pero no se da un escenario de mayor conflictividad, “como a veces puede parecer por ciertas informaciones y ver como la mayoría de los adolescentes prefieren el diálogo como forma de resolver sus problemas hace que se caigan muchos tópicos”.

Rebeldía

En esta línea se manifiesta Gabriel Alconchel, director general del INJUVE, afirmando que este estudio demuestra que la juventud continúa rebelándose contra los que quieren condenarla al todo va mal y abocarla a la pasividad. “La juventud española ha dado en la última década un salto democrático en cuanto a su forma de comportarse y relacionarse, aunque hay que seguir insistiendo en la tolerancia, el respeto y en modelos sociales que premien el esfuerzo para limitar el daño que una minoría  hace a la imagen global de juventud”, puntualiza.
Que los adultos discutan todo el día, la violencia en el hogar y no ponerse de acuerdo con los padres constituyen los problemas que más preocupan a los jóvenes de 15 a 18 años. Esta investigación determina que al 75% de ellos les gusta tener un buen ambiente en su familia y las chicas dan más importancia a este aspecto, concretamente el 50% de las madrileñas valora especialmente las buenas relaciones respecto a un 36% de los chicos. María Jesús Eresta reclama la colaboración de padres y docentes para que reflexionen sobre el papel de los adultos en la resolución de los conflictos, en casa y en la escuela, pero “es necesario que en la escuela se aprendan estrategias para la resolución del conflicto y herramientas para la protección del adolescente dentro del grupo”, asegura.

En busca de apoyo

Mientras que la mayoría (en torno al 80%) de los encuestados recurre a los amigos en busca de ayuda, casi el 16% de los chicos y el 9,5% de las chicas reconocen que no piden ayuda a nadie. Para la tercera parte de los adolescentes, novios y novias constituyen referentes significativos a los que se acude en busca de apoyo. Así como, la madre es la figura principal para solicitar ayuda para las chicas (33,7%) y para los chicos (15,2%), seguida de los hermanos y, finalmente, el padre para el 11,4% de los chicos y sólo el 5,9% para las chicas.
Paralelamente, el 18% de los alumnos y el 12,8% de las alumnas se decantan por un profesor para buscar apoyo y en mayor proporción entre los de 15 años, que alcanza casi el 20%, frente a los de 18 años, que se reduce al 13,6%.
Desde hace unos años, se han puesto en marcha programas de convivencia escolar en los centros, para la resolución pacífica de conflictos. La opinión de la mitad de los estudiantes sobre estos programas y la labor de los mediadores es que resultaban de enorme utilidad. Esta valoración es compartida por un número similar de chicas y de chicos.

La autoridad del profesor

Para un importante sector del alumnado el profesor debe sumir el papel de autoridad para la mejora del clima escolar. Más de dos terceras partes coincidían en reconocer que es necesario que los docentes “deben hacerse respetar más”. En el escenario escolar actual importa insistir en que la figura del profesorado debe mantener la condición de autoridad, para que sirva de modelo de referencia, de apoyo y de identificación para los adolescentes. No obstante, más de la tercera parte de los encuestados considera que profesores y tutores tienden a ser dialogantes con ellos.
Otro de los aspectos que aborda el informe es la afición a la lectura y revela que la chicas madrileñas de 15 a 18 años son las que más leen con un 64%, seguidas de las cacereñas y murcianas con un 52,9% y un 52,4% respectivamente. Mientras que sus compañeros reconocen esta afición un 32% en Madrid, 41% en Cáceres y 41,8% en Murcia.
Entre las conclusiones de este informe destaca que en los centros donde se realizó este trabajo de campo no se viven esas situaciones conflictivas e incontroladas que con frecuencia aparecen en los titulares sensacionalistas. No obstante, se pone de manifiesto que un sector de adolescentes viven mal a causa de los conflictos que tienen lugar en las aulas y en el ámbito familiar y que no encuentran cauces adecuados de resolución de los mismos, ni cuentan con las competencias emocionales y cognitivas que les habiliten para afrontar estos conflictos.

Las normas

Por una parte, en el ámbito escolar, la falta de cumplimiento de las normas y las incoherencias de algunas de ellas, generan un ambiente proclive a una mayor conflictividad que reproduce hostilidad e indefensión.
Por otra, en el familiar, las percepciones adolescentes destacan que los problemas identificados expresan el conflicto adolescente con el acatamiento de la norma. Aunque, en ocasiones se atribuye a la falta de coherencia en la aplicación de las normas, las contradicciones entre discursos y práctica y la sobreprotección paterna, además son determinantes las contradicciones entre los valores de la escuela y los de ciertos grupos familiares.
Los autores de esta investigación proponen a los adultos construir marcos normativos coherentes y estables, explicitar las normas y las consecuencias de su incumplimiento; establecer la figura de los adultos como referentes morales y formativos; y practicar la democracia y la tolerancia en las relaciones familiares y educativas. En esta línea, recomiendan desarrollar estrategias educativas y emocionales que permitan superar los mensajes contradictorios de ciertos estereotipos de género.
Por último, hacen referencia a los tres ejes sobre los que se asientan las dos instituciones en las que crecen los adolescentes: las normas, los afectos y la organización.