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Los padres españoles están convencidos de que sus hijos no disfrutarán del Estado de Bienestar

Animan a los jóvenes a adoptar posturas activas para salir de la crisis económica

Casi el 60% de los padres y madres españoles con hijos adolescentes piensa que la actual crisis económica empeorará el futuro de sus hijos. Además, el 53% está convencido de que sus hijos tendrán menos protección social que la que ellos tenían en el pasado, según concluye una investigación sobre el “Bienestar en España” de la FAD y la Obra Social de Caja Madrid.
Los padres ven a los jóvenes “anestesiados” y “sobreprotegidos”, según el estudio.

Madrid. M. GIRON
Los padres españoles se muestran convencidos de que sus hijos tienen que “espabilarse” y mostrarse activos para afrontar la actual crisis económica. Según los datos del estudio llevado a cabo por la Fundación de Ayuda a la Drogadicción (FAD) y Obra Social Caja Madrid, los padres ven a los jóvenes de hoy “anestesiados”, “sobreprotegidos” y “aniñados”. En resumen, no los ven con muchos arrestos para superar el difícil momento, que juzgan con especial pesimismo.
Según el estudio, hasta mayo de 2010 los ciudadanos vivieron la crisis económica como un factor externo desfavorable, un “negro telón de fondo”. Pero en general se la consideraba una crisis teórica, no una situación con consecuencias reales salvo en casos concretos, como por ejemplo en el sector de la construcción. Los padres seguían confiando en la idea de progreso, en el Estado del Bienestar. Aunque cuestionan el modelo de manera teórica y global (crítica al hiperconsumismo), individualmente ese mismo sistema criticado sigue imperando.
En cuanto a los hijos, surge la idea de que hay que protegerles más que nunca, sobre todo dándoles todo tipo de facilidades para que estudien.

Cambio radical

Sin embargo, a partir de mayo de 2010, la investigación detecta un cambio radical en esta percepción. Los ciudadanos empiezan a ser plenamente conscientes de la realidad y se afianza la idea de que, a pesar de ser una crisis internacional, en España impacta más que en otros países porque partíamos de una situación muy autocomplaciente (se generaliza la creencia de que vivíamos por encima de nuestras posibilidades).
También surge la idea de que tendremos más dificultades que otros países para salir de esta situación porque “somos una sociedad acomodaticia y pasiva” y porque los poderes públicos “gestionaron mal”.
Según los datos del estudio, esta crisis de confianza en el Estado de Bienestar y en la protección social ha provocado un aumento de posturas individualistas y ha exacerbado la conciencia de que el propio bienestar depende de uno mismo.
Asimismo, se ha producido una nueva reivindicación de valores tradicionales, como el esfuerzo o el consumo responsable ya que se instala la certeza de que no se puede confiar en que el Estado protegerá de situaciones económicas adversas.
Además, tienen una visión pesimista del presente pero también del futuro. De esta forma, son casi el 75% de los encuestados los que piensan que dentro de un año la situación económica será igual (39%) o peor (35%).

Recursos finitos

Por otra pare, con la crisis, la sociedad se ha hecho consciente de que los recursos son finitos. Y aunque las posturas siguen siendo moderadas, sí que han aparecido con mayor frecuencia opiniones que reivindican que sean los españoles los primeros en disfrutar de ellos (sanidad, educación). Sin embargo, aún existe una mayoría que defiende la importancia de la inmigración, sobre todo por su contribución a llenar las arcas con sus cotizaciones.
La sociedad adulta se muestra incapaz de salir de esta situación, por lo que apela a los jóvenes para que busquen formas de atajar la crisis. Sin embargo, a la vez, consideran que estos se encuentran “anestesiados” y “acomodados” y son pesimistas respecto a su futuro: casi el 60% considera que lo tendrán mucho peor que ellos cuando eran jóvenes.
Por último, para los responsables de este estudio, la crisis también está disminuyendo el consumo de actividades lúdicas, pero temen que cunda el desaliento y los españoles recurran a los psicofármacos y el alcohol para evitar la ansiedad y la angustia.