Esta sección está abierta a todos aquellos profesores que realizan trabajos de innovación
en el aula, unidades didácticas, proyectos interdisciplinares o que pongan en marcha nuevos métodos de aprendizaje en clase.

Los textos, de una extensión máxima de
tres folios, deben llegar en disquete a COMUNIDAD ESCOLAR (Alcalá, 34. 6ª planta. 28071 Madrid), o a nuestra dirección de correo electrónico.

"Había una vez… una imagen"

Selección de álbumes ilustrados para el desarrollo de la comunicación lingüística en Educación Especial

La presente experiencia surge de la iniciativa y el trabajo de tres maestras especialistas en Audición y Lenguaje
en distintos centros públicos ordinarios y de Educación Especial en Aragón, Navarra
y Canarias, en el marco del desarrollo de la
Fig.1:Versión original Fig.2:Versión adaptada
Competencia en Comunicación Lingüística, por medio de sesiones de estimulación del lenguaje oral en Educación Infantil y con grupos de alumnos en centros de Educación Especial, con la intención de apostar por la educación inclusiva mediante recursos que destacan por su valor artístico y normalizador, como el álbum ilustrado.
“Escuchar cuentos es viajar. Adentrarnos en un mundo que desconocemos
y vamos descubriendo con total libertad de la mano de la palabra compartida por
la persona que cuenta”.
(Félix Albo, 2006, 165)

¿Qué sucede cuando el acceso a la información oral está comprometido y no nos permite emprender este viaje?
La presencia de los álbumes ilustrados en la práctica educativa, y en concreto en el ámbito de los maestros de audición y lenguaje se ha traducido no sólo en un mayor acceso a la información oral, sino en una forma que responde a los principios de atención a la diversidad, normalización e inclusión, enunciados por la Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.
Básicamente, un álbum ilustrado es una obra literaria con contenido textual e ilustrado que se complementan aportando, no sólo una mayor comprensión al texto, sino identidad, contenido y sentido estético.
Esta última característica permite el acceso a la información a un mayor número de alumnos, de una forma más normalizada e inclusiva, pudiendo formar parte de una actividad. Y facilita la labor docente,  ajustándonos a la diversidad del alumnado.
No obstante, es cierto que en algunas ocasiones estas imágenes no serán suficientes e, incluso por su alto grado de abstracción, pueden resultar inadecuadas en el caso de algunos alumnos. Por este motivo, será necesario que como maestros especialistas en Audición y Lenguaje realicemos las adaptaciones oportunas, bien en el texto bien en el contenido y la selección de las imágenes. Esto se lleva a cabo tomando como referencia con los principios  anteriormente mencionados, puesto que partimos del mismo material aunque adaptándolo a las distintas necesidades. Además, estas adaptaciones pueden beneficiar y/o potenciar la comprensión y la competencia del resto de alumnos captando su atención, resultando motivador, creando expectación, apoyando el contenido con pictogramas, resaltando las ideas principales, etc.
Otra virtud de los álbumes ilustrados, muy relacionada con lo que ya veníamos comentando, es que resulta muy accesible a las familias: constituye una herramienta que genera narradores entusiasmados puesto que es un producto lo suficientemente atractivo y de calidad artística que los disfrutan tanto adultos como niños lectores. ¡Y qué duda cabe de los beneficios de contar con un narrador que disfruta con lo que está haciendo!

Las imágenes en educación

Rodríguez Diéguez (1973, p. 20) hace una comparación entre la educación en general y la publicidad: “la publicidad es un mensaje, que por medio de códigos y soportes específicos, llega a un destinatario con la intención de provocar en él un cambio de comportamiento, de desarrollar unas pautas de conducta determinadas”.
No es otra esa que nuestra intención: llegar a un destinatario (y asegurarnos de que llegamos por medio de apoyos visuales, en este caso) con la intención de generar el desarrollo de la competencia en comunicación lingüística.
Por otro lado, este mismo autor establece una serie de funciones didácticas de la imagen (Rodríguez Diéguez, 1977). Entre ellas, cabe destacar las siguientes:
Habla de una “función motivadora”, lo que constituye uno de los motivos fundamentales por el que nos hemos decantado por este tipo de material.
Habla de una “función catalizadora de experiencias”, en el sentido de que la imagen nos va a ayudar a organizar la realidad. Ya se insiste aquí en el carácter de apoyo didáctico de la imagen.
Se refiere a una “función informativa” en el sentido de que va a permitir completar o aportar información sobre algún aspecto de la realidad.
E incide también en una “función estética” en el sentido de que producen placer y emociones. Función claramente cubierta por este tipo de material. Son muchos los autores que afirman que todo tipo de literatura no es apta para el público infantil, pero que la Literatura Infantil, al constituir una obra artística, es del agrado de todas las edades, incluso de personas en edad adulta.
Los alumnos con graves discapacidades o pluridiscapacidad encuentran dificultades de acceso al mundo exterior en su vida cotidiana que son minimizadas gracias a las administraciónes y las personas que conviven con ellos (ya sea en el ámbito escolar o en el familiar). En ocasiones, el acceso completo a la información oral y visual también está limitado constituyendo éste un obstáculo para el desarrollo de la competencia en comunicación – lingüística.
Así, cuando seleccionamos un álbum ilustrado con el objetivo de potenciar el desarrollo de la comunicación y el lenguaje (ya sea en un centro ordinario, en el marco de un programa de prevención y estimulación del lenguaje oral en Educación Infantil o con un grupo de alumnos de un centro de Educación Especial) debemos tener en cuenta una serie de parámetros como la edad, la capacidad cognitiva, habilidades lectoras, capacidad perceptiva, capacidad motora para el manejo autónomo del álbum y el grado de rigidez mental y comportamental.

Los álbumes ilustrados

No todos los temas son motivadores y apropiados para todas las edades (deben tener en cuenta el mundo en el que el niño se desarrolla) y porque no todas las imágenes son interpretables a todas las edades.
Un claro ejemplo está en la editorial Kalandraka. que, junto a la asociación BATA (Baión Asociación de Tratamiento del Autismo), ha creado una colección de libros de lectura fácil, dirigida a personas con necesidades educativas especiales. Se puede observar la diferencia entre las ilustraciones de la versión “ordinaria”  y “adaptada” del mismo libro en las ilustraciones de El Patito Feo: una mayor delimitación de contornos, imágenes claras, con contraste de colores…
Por otro lado, la colección incluye libros de recetas como “Nicolás cocina sin fuego” y cuentos populares adaptados como “El Patito Feo”, “La Ratita Presumida”, “Chivos y Chivones” y “El Conejo Blanco”. Estos álbumes incluyen una ilustración grande, a todo color, que apoya la comprensión del texto y los textos traducidos a pictogramas del Sistema Pictográfico de Comunicación diseñado por Mayer Johnson.
En la actualidad contamos con una herramienta muy útil para adaptar los textos que queramos de la misma forma que ha hecho Kalandraka. Hablamos del Portal Aragonés de la Comunicación Aumentativa y Alternativa ARASAAC. Este proyecto surgió gracias a la colaboración de profesionales del Centro de Educación Especial Alborada, de Zaragoza, y el Centro Aragonés de Tecnologías para la Educación (CATEDU) en Alcorisa, por la necesidad existente de contar con contenidos gráficos libres para la elaboración de materiales en el ámbito de Educación Especial, habiéndose extendido a cualquier ámbito que lo precise como recursos de apoyo a la inmersión lingüística, Educación Infantil, etc. mediante las ilustraciones de Sergio Palao.
Por otro lado, para los alumnos con dificultades en el acceso al texto escrito como la dislexia, la Associació Lectura Fácil, constituida en 2003, otorga a los libros el logotipo LF indicando que el texto está adaptado, incluyendo tres niveles en función de aspectos como la cantidad de texto y de ilustración contenida en la obra. El número de libros calificados con este logotipo ha ido creciendo con los años, pudiendo destacar álbumes como los de Los Libros del Zorro Rojo, de la colección cuentos del mundo, como “El Atrapalunas”.
Existe otro tipo de álbumes ilustrados que carecen de texto y dejan rienda suelta a la imaginación provocando con sus imágenes la iniciativa por comunicar y el lenguaje espontáneo. Algunos ejemplos de estos álbumes son álbumes denominados Pop – Up como el recién publicado en España, por la Editorial Edelvives “Cuentos Silenciosos” del reconocido ilustrador Benjamín Lacombe, en el que la ilustración desplegable es la absoluta protagonista que representa un cuento popular por página.
Otro tipo de álbumes sin texto, donde la ilustración es la total protagonista, que se prestan a favorecer la estimulación del lenguaje oral son “Del otro lado del árbol”, de Mandana Sadat”; “El secreto del amor”, de Sarah Emmanuelle Buró, de la editorial Malsinet Editor; “Buenas noches” de Jan Ormerod; etc.
En estos, el niño no sólo pone en marcha el lenguaje oral en sus dimensiones de forma y contenido, si no que entran en juego muchos aspectos relacionados con los aspectos pragmáticos del lenguaje y de la Teoría de la Mente. Podemos presentar las ilustraciones a dos alumnos de capacidad cognitiva aparentemente similar, con un desarrollo del lenguaje oral aceptable, que consiguen resultados muy dispares entre ellos: uno, que sea capaz de narrar perfectamente la historia, siguiendo la secuencia temporal, anticipando las acciones de los personajes, adivinando o atribuyendo pensamientos… Y es que las ilustraciones en las que aparece la expresión facial y corporal y la sucesión de acontecimientos requieren además otro tipo de habilidades como la atribución de intenciones y pensamientos a los personajes en función del contexto y la expresión facial, la relación causa – efecto, etc. Este tipo de material, por lo tanto, puede resultar muy útil a la hora de trabajar este tipo de aspectos de la pragmática y el uso del lenguaje.

Capacidad perceptiva

Cabe la posibilidad de que el alumnado con el que queremos trabajar este tipo de material presente dificultades en el acceso al mundo sensorial. En ocasiones, el acceso al apoyo visual será muy limitado; en otras ocasiones, estará limitada la percepción sonora de los contenidos. Existen infinidad de formas de proceder para superar esas dificultades e implicar a nuestros alumnos en este tipo de actividades.
Hablamos, en general, de los cuentos sensoriales, cuentos que proporcionan información al destinatario por todos los canales sensoriales posibles:
* Visual, proyectando las ilustraciones ampliadas en la pared. En este caso, el hecho de que estemos ante un álbum ilustrado es un factor de acceso más.
* Táctil, olfativa y gustativa, proporcionando los estímulos pertinentes relacionados con los contenidos de lo que se está tratando. Por ejemplo, en el álbum de Cocorico hay un momento en el que los protagonistas elaboran un bizcocho. Resulta interesante contar con esos ingredientes para que el alumno pueda acceder al contenido del cuento de forma más completa.
* Auditiva, mediante canciones, onomatopeyas, sonidos, etc.
Si acabamos de ver la manera de ofrecer la información por todos los canales posibles, ahora nos vamos al punto contrario, el momento en el que recibir  demasiada información puede implicar una desorganización de la conducta (por una sobreestimulación), o dificultades para captar lo esencial de la actividad (por dificultades en la selección de los estímulos prioritarios frente a los secundarios).
En este caso, elementos como el texto escrito o los pictogramas pueden facilitar el desempeño de la tarea. O pequeños guiones con autoinstrucciones, contar sólo con las ilustraciones de la historia como secuencia temporal que seguir…Pero, ¡cuidado!, en este caso la ilustración debe ser sencilla y debe estar resaltada la información principal.
Es emocionante ver las caritas de los niños cuando entras al aula con una maleta que contiene el álbum ilustrado y recursos para apoyar la actividad como marionetas, disfraces y pinturas de cara …
Pero hay alumnos que, debido a sus características, presentan un nivel de rigidez mental y comportamental que les dificulta el poder manejar una situación impredecible y sienten mucha ansiedad ante el cambio. En este caso, contamos con pequeños guiones escritos o agendas visuales que anticipan al alumno cómo va a discurrir la sesión.
Lucas presenta una capacidad cognitiva conservada, pero limitaciones a nivel manipulativo por una parálisis cerebral.
En este caso, contamos con elementos de acceso a este tipo de recurso como convertir el álbum ilustrado en una presentación PowerPoint que el niño pueda manejar mediante elementos como brazos articulados y pulsadores.
Incluso, si el niño no ha desarrollado lenguaje oral, es posible contar con comunicadores más o menos sencillos, como el que se ve en la figura, que es de un botón para que el niño pueda emitir mensajes (previamente grabados por el adulto) conforme discurre el argumento permitiendo así una participación más dinámica y activa en la actividad.
A modo de conclusión dejamos constancia de esta cita:
“En una pradera de una pequeña ciudad de Inglaterra se hallan reclinadas dos niñas bajo la sombra de un árbol. Una de ellas, la mayor, sostiene un libro en las manos. La menor – que se llama Alicia – reflexiona: “¿De qué puede servir un libro sin ilustraciones?”. Aburrida con la monotonía de la letra impresa, Alicia salta al país de las maravillas” (Miguel Peña, 1995, 201)
Gracias a los ilustradores que, con su habilidad artística, han permitido que un mayor número de personas soñemos, disfrutemos y se nos permita viajar al mundo de personajes de fantasía.

Laura Prieto Fernández
Maestra especialista en Audición y Lenguaje y Pedagogía Terapéutica por la Universidad de Zaragoza, actualmente en el Centro de Educación Infantil y Primaria “Manlía”, de Mallén (Zaragoza)
 lauraprfer@hotmail.com .

Referencias bibliográficas[1]

Libros

Albo, F. (2006) en Gómez, J. (coord.): El cuento como instrumento para el desarrollo de la creatividad artística, Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid.
Mayer, R. (1985): S.P.C. Símbolos Pictográficos para la Comunicación (no vocal), Ministerio de Educación y Ciencia, Madrid.
Peña, M. (1995): Alas para la infancia: fundamentos de literatura infantil. Editorial Universitaria, Santiago de Chile.
Rodríguez, J. L. (1977): Las funciones de la imagen en la enseñanza: semántica y didáctica, GG, Barcelona.
Rodríguez, J. L. (1973): Publicidad y enseñanza, Salamanca, Instituto de Ciencias de la Educación, Universidad de Salamanca.

Álbumes ilustrados

Andersen, H.C. (2005): El patito feo, Kalandraka, Sevilla. Ilustradora Ana Sande.
Ballesteros, X. (2004): El conejo blanco, Kalandraka, Pontevedra. Ilustrador Óscar Villán.
B.A.T.A. (2010): Nicolás cocina sin fuego, Kalandraka, Sevilla. Ilustradora Alicia Suárez.
Burg, S. E. (2009): El secreto del amor, Malsinet Editor, Barcelona.
González, O. (2007): Chivos y chivones, Kalandraka, Pontevedra. Ilustrador Federico Fernández.
Girona, R. (2006): El atrapalunas, Libros del Zorro Rojo, Barcelona. Ilustradores Carles  Porta y Mireia Vidal - Conte.
Rodríguez, A. (2010): Cuentos Silenciosos, Edelvives, Zaragoza. Ilustrador Benjamín Lacombe.
López, J.A. (2004): La ratita presumida, Kalandraka, Pontevedra. Ilustrador Pablo Mestre.
Núñez, M. (2006): Cocorico, OQO editora, Pontevedra. Ilustradora Hlega Bansch.
Ormerod, J. (2005): Buenas noches, Ediciones Serres, Barcelona. Ilustrador Jan Ormerod.
Sadat, M. (2001): Del otro lado del árbol, Fondo de cultura económica, México. Ilustradora Mandana Sadat.

Referencias legislativas

Ley Orgánica 2/2006, de 3 de mayo, de Educación.

Webs

Asociación lectura fácil: http://www.lecturafacil.net/
Portal Aragonés de Comunicación Aumentativa y Alternativa (ARASAAC): www.catedu.es/arasaac/


[1] Por otorgarles la importancia que merecen, se ha incluido el nombre de los ilustradores de los álbumes ilustrados mencionados en el presente artículo.