Constitucionalismo e independencia

Los últimos doscientos años de una América Latina fuerte y heterogénea son mostrados con historias e imágenes en la Biblioteca Nacional

La historia común y la historia diversa de los países de un continente que en estos meses cumplieron los doscientos años de su independencia son condensadas por la Biblioteca Nacional de España y Acción Cultural Española en la exposición América Latina 1810-2010. 200 años de historias, una reflexión sobre la rica y múltiple identidad de Iberoamérica.

JULIA FERNÁNDEZ
Un acercamiento documental a cómo construyó cada nueva República una identidad diferenciada; a los procesos históricos, políticos, culturales y artísticos que desarrollaron en los doscientos años habidos desde su independencia; o a su significación e importancia en el mundo actual: esta es  la propuesta que trae América latina 1810-2010. 200 años de historias, el proyecto que pone el cierre en nuestro suelo a los numerosos actos con que España ha celebrado al otro lado del Atlántico los Bicentenarios de las Independencias Iberoamericanas.
Han transcurrido 200 años desde que se inició el proceso de independencia de las Repúblicas americanas alimentado en parte por la declaración -unos años antes- de la independencia de las colonias norteamericanas y en parte –al menos en el caso español- por el vacío político tras la entrada en la Península de las tropas francesas y la abdicación de Fernando VII. Desde entonces, la relación de España con los países que nacieron ha ido adaptándose a las diferentes realidades de un continente que ha evolucionado con gran heterogeneidad.

Capacidad camaleónica

Adaptación es la palabra clave que emerge una y otra vez a lo largo de la muestra: una tierra americana que tiene su propia historia prehispánica, que asumirá los valores occidentales a partir del siglo XVI, que absorberá elementos de la cultura africana a través de los esclavos llevados a sus tierras y que desde los últimos años del siglo XX desarrolla una gran relación con Oriente.
“Hemos querido mostrar cómo se originaron y evolucionaron desde comienzos del siglo XIX y hasta el presente, distintos discursos de identidad nacional y proyectos de integración continental en América Latina, y cómo los mismos se han ido expresando a través de todo tipo de publicaciones y manifestaciones artísticas”, afirman los comisarios Pérez Herrero y Gutiérrez Viñuales en la presentación a esta muestra, en la que se subraya muy expresamente que las narraciones historiográficas oficiales nacionales no deben ser comprendidas como discursos cerrados, obsoletos e inmutables en el tiempo y en el espacio, sino como proyectos de identidad fruto de una época, que poseen flexibilidad para adaptarse a las circunstancias que deparen sucesivos devenires: “América Latina en 1800 tenía una grandiosa geografía y una población reducida, en torno a los 13 millones de habitantes, mientras que, en 2010, vemos cómo ha expandido sus fronteras por todo el planeta con una enorme población. Aquí se narra cómo su capacidad camaleónica ha hecho posible que de respuesta en cada momento a sus necesidades”.

Símbolos y arte

Compuesta por más de dos centenares de obras provenientes de colecciones públicas y privadas españolas, en su mayoría obras sobre papel (libros, estampas, dibujos), pero también óleos, esculturas y otros objetos, la exposición construye una panorámica histórica-política y cultural-artística de los doscientos años de esta historia. Desde la óptica histórico-política se intenta mostrar de qué manera las diferentes posturas oficiales, nacionales y continentales, que se dieron en América Latina entre 1810 y 2010, deben comprenderse como partes integrantes de un conjunto dinámico, cambiante en el tiempo con diferentes manifestaciones en el espacio. Por otro lado, tomando como paradigma a las artes, se dibuja un eje de análisis selectivo en el que son centrales aspectos como el paisaje rural y urbano del continente, o las tradiciones y costumbres, temas ambos que aparecen como constantes a lo largo del periodo.
El inicio del recorrido está dedicado a La Ilustración, periodo en el que se desarrolló el conocimiento científico universal y se descubrió al mundo la desbordante naturaleza latinoamericana; su imagen es enfrentada como en un juego de espejos al concepto urbanita del continente. La fragmentación de la monarquía hispánica, presidida por un óleo del rey español Fernando VII, desarrolla a través de piezas como la escultura León español devorando al cóndor americano, cómo la abdicación del rey a favor de José I Bonaparte en 1808 provocó el resquebrajamiento de una estructura que mantenía unidos reinos, provincias y territorios, americanos, europeos y asiáticos.

Monumentos de historia

La consumación de las independencias en las primeras décadas del siglo XIX es abordada en Independencias y libertad, con ejemplos de los textos e imágenes que ayudaron a conformar imaginarios colectivos. Las figuras claves de esas independencias surgen en esta sala de las pantallas táctiles.
El dilema político que vivieron las repúblicas entre el centralismo y el federalismo, concluidos los procesos de independencia y fracasados los planes continentales de San Martin y Bolívar, está representado en Liberalismo y nación en el siglo XIX, donde se plasma cómo fueron creados los estados.
Con el cambio de siglo y la conmemoración del centenario de las independencias, los monumentos conmemorativos constituyeron factores estéticos e ideológicos determinantes, convirtiendo a plazas, avenidas y calles en libros abiertos de historia, a través del recuerdo de hechos y personajes. Es de esto de lo que nos habla la sección Tiempo de conmemoraciones, que contrasta con las convulsiones mostradas en  Estado y nacionalismo en el Siglo XX, una época de dictadores y movimientos en los que sindicatos, partidos políticos, estudiantes, obreros, campesinos, clases medias, militares, empresarios, intelectuales y revolucionarios lucharon por cambiar el modelo de sociedad y establecer modelos de Estado alternativos.
La literatura latinoamericana a través de ediciones relevantes, como el manuscrito original de El Aleph de Borges, propiedad de la Biblioteca Nacional, es un espejo singular en el que se reflejan tradiciones culturales incubadas durante siglos. Voces literarias, es un muestrario de esas letras del continente, que han sido merecedoras de significativos premios internacionales.
Un epílogo dedicado a la Latinoamérica del siglo XXI, que muestra cómo sigue siendo un territorio caracterizado por el cruce continuo de tradiciones culturales, pasadas y presentes, cierra el recorrido de América Latina. 200 años de historias 1810-2010.
“América Latina se ha transformado y esta muestra quiere dar testimonio de ese cambio y de la influencia que ejerce en otras áreas geográficas como en el norte del continente y en Europa”, dice Charo Otegui, presidenta de Acción Cultural Española, una de las instituciones responsables de la exposición, para la que el largo camino de estos dos siglos no ha sido fácil: “Ha requerido que se integren permanentemente elementos tan dispares  como la adquisición de autonomía política regional, la concienciación sobre la sostenibilidad en la explotación de los recursos naturales, la incorporación al mercado global, la atención a colectivos indígenas y la creación de estructuras supraestatales”.
Un documental sobre el boom de la Literatura Latinoamericana, con testimonios de sus principales protagonistas; varios interactivos en los que se pueden visualizar pinturas de historia y álbumes costumbristas del siglo XIX; y un libro-catálogo, con ensayos de especialistas en historia, arte y literatura, completan esta memoria de 200 años fructíferos de historia.