28 millones de niños sin futuro

Un informe de la Unesco denuncia la difícil situación que vive la infancia en las zonas en conflictivo bélico

El informe global de la Unesco bajo el título Una crisis encubierta: conflictos armados y educación, presentado recientemente en Nueva York, denuncia que más de 28 millones de niños en países afectados por conflictos no reciben educación. Según la ONG Save the Children si el gasto militar mundial se destinase a educación, en el año 2015 podría alcanzarse el objetivo de Educación para Todos.

Según Save the Children, seis días de gasto militar permitiría enviar a la escuela a todos los niños y niñas del mundo. (Foto: Save the Children)

 

Madrid.
La Unesco ha pedido a la comunidad internacional, y en concreto al Consejo de Seguridad de la ONU, que acabe con la impunidad de quienes violan a niñas, atacan colegios o cometen otros delitos con los que “roban la posibilidad de educarse y labrarse un futuro a 28 millones de menores en todo el mundo”, señala Kevin Watkins, autor del informe de la Unesco Una crisis encubierta: conflictos armados y educación. Según Watkins, “a veces se considera que los ataques a las escuelas en zonas de guerra son 'daños colaterales', pero no es así: los niños y los colegios se han convertido en objetivo directo de ataques, violaciones y agresiones sexuales en lugares como Palestina, Sudán o Pakistán", ha denunciado.
La palabra que se va repitiendo en el informe una y otra vez es “impunidad”. “Quienes violan a niñas o atacan colegios muchas veces no son perseguidos por sus acciones”, ha denunciado Watkins, quien pide que el “Consejo de Seguridad de la ONU ponga nombre a quienes cometen esas violaciones y tome las acciones que sean necesarias”. El estudio revela que el 42 % de los menores de edad que no tienen la posibilidad de educarse, unos 28 millones, viven en países afectados por los conflictos armados. “La cifra de 28 millones es una estadística, pero las vidas y oportunidades de esos niños están siendo destrozadas, se les está privando de lo que todos nosotros damos por hecho”, se lamenta Watkins. Este experto insiste en que la comunidad internacional tiene que empezar a tomar medidas concretas, entre ellas elevar la ayuda internacional que se destina a educación.

Bonificaciones en Wall Street

“Soy consciente de que con la crisis presupuestaria que están viviendo tantos países donantes es difícil pedir que se aumente la ayuda para educación”, ha dicho Watkins, quien asegura que se necesitan 16.000 millones de dólares anuales para acabar con la brecha de financiación en este ámbito, “una cifra menor que las bonificaciones que se pagaron el año pasado en Wall Street”. “La pregunta radica en lograr que 67 millones de niños puedan ir al colegio con toda la esperanza que eso crea, la reducción de pobreza, la paz y seguridad, o, por el contrario, poner más dinero en presupuestos militares", afirma este especialista.
Para la ONG Save the Children, la educación en emergencias sufre una doble desventaja, ya que al tiempo que representa una pequeña porción de los llamamientos de ayuda humanitaria que se realizan, supone una porción todavía más pequeña de aquellos que logran financiación: en el año 2009 apenas representaba el 2% del total de la ayuda humanitaria. “Desde Save the Children hemos defendido durante mucho tiempo que el apoyo a la educación no debería ser menor que el 4% del gasto humanitario para una crisis específica”, señalan en esta organización. “En el año 2006 lanzábamos Reescribamos el Futuro, un esfuerzo global para abordar esa misma cuestión porque sabíamos que se precisaría un cambio radical en el pensamiento, la financiación y la actuación mundial si queríamos contar con alguna oportunidad para que los niños y niñas en países en conflicto accedieran a la escuela. La falta de financiación constante o crónica que se esconde detrás de estas cifras deja a los niños y niñas de estos países fuera de la educación en un momento en el que la escuela no sólo aseguraría su aprendizaje, sino que también les ayudaría a protegerse de la violencia y a comenzar a recuperarse”.
Esta organización destaca que en la República Democrática del Congo, donde el informe expone el uso sistemático de la violencia sexual como arma en el conflicto continúo que vive el país, “de la irrisoria cifra de 25 millones de dólares que se solicitaron para educación en 2010, apenas se había asignado el 15% a mediados del año pasado. Hay más de dos millones de desplazados en Congo y una enorme proporción de los niños y niñas de las comunidades afectadas no están asistiendo a la escuela. Algo que sucede a pesar de que las familias que viven esta situación colocan la oportunidad de que sus hijos e hijas accedan a la educación por encima de sus prioridades”.

Generaciones futuras

El informe Una crisis encubierta: conflictos armados y educación recuerda que todavía hay muchos países que invierten más en el ejército que en educación primaria, entre ellos Estados Unidos. “Desgraciadamente no estamos encaminados a lograr los Objetivos de Desarrollo del Milenio”, se lamenta la directora general de la Unesco, Irina Bokova, quien defiende la educación como la mejor herramienta para “salvar a generaciones futuras de la guerra”. “Lo que tenemos que apoyar -dice- es la educación que incluya a todos en el sistema, que llegue a todos y se base en derechos humanos y cívicos, lo que evita que las sociedades repitan las pesadillas de la historia”, ha señalado Bokova durante la presentación del citado informe, un trabajo suscrito, entre otros, por los Nobel de la Paz Desmond Tutu, Oscar Arias, Shirin Ebadi y José Ramos Horta.

Recortar la inversión en armas

Como señala claramente el informe, una fuente potencial de financiación que permitiría evitar ese escenario sería lograr un recorte en el gasto militar mundial, destacan en Save the Children.  En otras palabras: si los países ricos cediesen la partida del gasto militar de seis días a la ayuda al desarrollo para educación básica, podrían cubrirse los 16.000 millones de dólares que faltarían para alcanzar los objetivos en Educación para Todos marcados para el año 2015. Esta ONG recuerda, no obstante, que el gasto militar es también una prioridad para los países en desarrollo, tanto es así que 21 de los países más pobres del mundo emplean más dinero en gasto militar que en educación primaria. En algunos casos, la diferencia es mucho mayor: Chad, por ejemplo, que cuenta con algunos de los peores indicadores en educación de todo el planeta, gasta cuatro veces más en armas que en escuelas primaria. En Pakistán el gasto militar es incluso siete veces mayor que el educativo. Si estos países recortasen el gasto militar en un 10%, podrían asignar más de 9.5 millones de dólares a las escuelas (el equivalente a un reducción del 40% en la población fuera de la educación en sus países). El informe ofrece argumentos de peso tanto a los países donantes como a los países en desarrollo para identificar el potencial que supone convertir el gasto improductito que se realiza en bombas por inversiones en las escuelas, los libros y los niños.
“Todos los países tienen que responder a las amenazas a la seguridad. Sin embargo, las oportunidades perdidas en educación refuerzan la pobreza, el desempleo y la marginación que conduce a mucho de los conflictos que estallan en todo el mundo tal y como demuestra la situación que se está viviendo en todo el norte de África”, señalan en Save the Children.