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Un instituto para los más listos

La Comunidad de Madrid quiere implantar un “Bachillerato de Excelencia” para los alumnos con mejor expediente académico

La Comunidad de Madrid va a implantar el próximo curso un “Bachillerato de Excelencia” para un centenar de alumnos con las mejores calificaciones en la ESO, que estudiarían en cuatro grupos en un céntrico instituto madrileño, con profesores y programas “especiales, adecuados a su nivel académico”. Esta decisión ha levantado una fuerte polémica entre las distintas organizaciones de la comunidad educativa, ya que algunas consideran que lo que se hará realmente es segregar a los alumnos, y aislarles de su entorno escolar y social.

El “Bachillerato de Excelencia” se empezará a impartir el próximo curso en un único instituto madrileño con un máximo de cien alumnos, que hayan recibido el Premio Extraordinario o Mención Honorífica en Secundaria.

Madrid. G. A.
La presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid (CAM), Esperanza Aguirre, anunció el pasado 5 de abril que a partir del próximo curso comenzará a impartirse en la región un “Bachillerato de Excelencia”, para los alumnos que hayan obtenido mejores resultados en la ESO. Dichos escolares estudiarán “en un centro exclusivo con una enseñanza más exigente que, como ellos, aspire a la máxima excelencia”. Se ha elegido  el Instituto San Mateo, situado en la calle del mismo nombre en pleno centro de la capital madrileña, y que anteriormente había sido designado para albergar en 2008 el que debía haber sido el primer colegio bilingüe castellano-catalán de la ciudad, iniciativa que no prosperó por falta de alumnado.
Según fuentes de la Consejería de Educación, el nuevo Bachillerato se impartirá el próximo curso como experiencia piloto, con cuatro grupos de entre 20 y 25 estudiantes por aula, y con un máximo de entre 80 y 100 en primer curso, con director, programa y profesores “especiales, adecuados a su nivel académico”. Tendrán acceso al mismo los 25 mejores alumnos de la ESO de la Comunidad, es decir, los que han recibido el Premio Extraordinario en Secundaria, y el resto serán escolares con Mención Honorífica, lo que implica tener una nota media de ocho en cuarto de la ESO y de más de siete en la Prueba de Conocimientos y Destrezas en tercero.

Dos modalidades

El futuro “Instituto en Excelencia” impartirá dos modalidades de Bachillerato: el de Ciencias y Tecnología y el de Ciencias Sociales. Y según la presidenta su objetivo es primar los valores de “excelencia, trabajo, esfuerzo, estudio, talento y dedicación”. Contará con director, programa y profesores “con el máximo nivel de preparación”, que percibirán un suplemento salarial equivalente al complemento de especial dedicación que tienen actualmente algunos docentes, de entre 130 y 214 euros mensuales.
Esperanza Aguirre ha explicado que este Bachillerato se une a otras iniciativas promovidas por la CAM, como los citados Premios Extraordinarios de Secundaria, la Mención Honorífica y los Diplomas de Aprovechamiento, “destinados a reconocer a los alumnos que han realizado un esfuerzo para sacar el máximo rendimiento a sus estudios obligatorios”. Y ha justificado esta iniciativa afirmando que “la obligación de la Comunidad es proporcionar los mejores profesores y los mejores medios, para que los que más estudian, los que más trabajan y los que dedican más tiempo a su formación puedan continuar haciéndolo, al igual que los deportistas de élite, con apersonas que están a su mismo nivel”.

Dimensión social de la educación

Por su parte, el ministro de Educación, Ángel Gabilondo ha manifestado que hay que atender a los estudiantes con mejor rendimiento, pero hay que hacerlo “sin aislarlos ni separarlos”. Ha añadido que está “a favor de la excelencia, a favor del Bachillerato y a favor de que haya excelencia en el Bachillerato”, pero también ha matizado que hay que “estudiar con rigor y con seriedad las propuestas”, y ha dicho que el debate sobre este tema debería hacerse “con mucha serenidad y muy coordinadamente, buscando cuáles son las mejores soluciones”. En cualquier caso, ha reconocido que cualquier comunidad tiene competencias para hacer “lo que estime más oportuno” al respecto, aunque después “se valorarán socialmente los resultados”. Y ha recordado que “creemos en la dimensión social de la educación, en la integración, la incorporación y la vinculación de todas las diferencias”.
El sindicato ANPE, por medio de su vicepresidenta Carmen Guaita, ha calificado esta medida de “excesivamente simple. El gran reto -ha añadido-es convertir todo el Bachillerato en una etapa de excelencia y que sea más largo”. Según ha manifestado a la agencia Europa Press, “es muy fácil juntar a los mejores alumnos en un grupo. Pero los estudiantes que se quedan con hambre de conocimiento deberían tener oportunidades en su propio centro, aunque esto implica modificar el actual sistema educativo”. También ha recordado que “un chico puede tener momentos críticos, pero todos deben tener oportunidades”.

Rechazo

La Federación de Enseñanza de CC.OO ha difundido un comunicado, en el que muestra su “perplejidad y preocupación” por la medida anunciada por Esperanza Aguirre, que ha calificado de “despropósito”. Considera que esta iniciativa “no está encaminada a mejorar la calidad del sistema educativo autonómico sino que, por el contrario, es muy probable que perjudique el desarrollo integral del alumnado al que pretende favorecer, al aislarlo en centros ajenos a la pluralidad de una sociedad democrática”. Cree que “el verdadero problema de los centros es su insuficiente capacidad de recursos”. Y afirma que “lo que realmente necesita nuestro sistema educativo es crear en todos los centros las condiciones que posibiliten una atención personalizada, y una educación integral en conocimientos, destrezas y valores, sin introducir medidas que segreguen al alumnado”.
También la Federación de Enseñanza de UGT (FETE-UGT) ha mostrado su “profundo rechazo”, porque “este tipo de medidas provocan la segregación escolar y, por tanto, impiden la cohesión social. Los centros educativos deben ser un reflejo de la sociedad, y no un mundo artificial donde el alumnado es separado del entorno que le rodea”. Afirma que cualquier institución escolar requiere “medidas y programas de atención a la diversidad que permitan alcanzar a todo el alumnado sin excepción y, al margen de los diferentes ritmos de aprendizaje, obtener los mejores resultados académicos sin romper la equidad”. Por ello, reclama a las administraciones “una política educativa coherente que no se mueva, sólo, en tiempos electorales, sino que sea una prioridad y una inversión”.
En la misma línea, el Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Madrid (STEM) ha calificado esta medida de “aislada, parcial y, de alguna manera, de cara a la galería”. Su portavoz Calos Sanz ha manifestado a Europa Press que “lo lógico es que la Comunidad de Madrid hiciese un plan para toda la educación, que contemple no sólo a los estudiantes más aventajados sino a todos en su conjunto, para conseguir un mayor rendimiento. Estamos de acuerdo -ha añadido- en atender a los más dotados, pero hay que hacer programas consecuentes para todos”. Además, ha recordado que ya existe un Plan de Atención al alumnado con Superdotación Intelectual, puesto en marcha por el Ministerio.

Estimular el estudio

Por el contrario, la Confederación católica de padres CONCAPA ha aplaudido esta medida “que contribuirá a estimular el estudio de los alumnos”, porque “siempre hemos defendido la libertad y la calidad de la enseñanza, lo que implica personalizar la educación para ayudar al alumno a desarrollar sus capacidades al máximo. Y para ello se precisa de la existencia de una pluralidad de centros (privados, concertados y públicos), con diferentes opciones pedagógicas y una pluralidad de idearios”. Y cree que el nuevo Bachillerato no puede considerarse segregador ni perjudicial para la socialización de los alumnos, porque “repercutirá como estimulo y ejemplo para todos los demás”, no discrimina a las familias de bajo nivel de renta porque es gratuito, y los estudiantes que alcancen las calificaciones precisas “tienen libertad” para seguir en su centro o integrarse en el instituto designado para impartirlo.