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La mayoría de los centros no contempla el
juego como herramienta pedagógica

Los juguetes facilitan el aprendizaje de valores y los modos de conducta

Mientras que casi el 60% de los colegios no introduce el juego en el proyecto educativo de centro, un 29,6% ha desarrollado alguna experiencia utilizándolo como herramienta de aprendizaje. Esta es una de las conclusiones de un estudio que el Observatorio del Juego Infantil ha desarrollado en 523 centros de Primaria.

Madrid. ROSAURA CALLEJA.
El Observatorio del Juego Infantil (OJI) ha llevado a cabo una investigación sobre “La presencia del juego y el juguete como recurso pedagógico en los colegios de Educación Primaria”, en la que han participado 15.000 profesores y directores de 523 centros públicos y privados. Tras constatar que Internet, las redes sociales y los juegos electrónicos han cambiado los hábitos de los alumnos, este sondeo se concreta en conocer a qué juegan los niños en el colegio.
Según Gonzalo Jover, catedrático de la Universidad Complutense de Madrid y director del Observatorio del Juego Infantil, los juegos de movimiento, como el escondite, y los deportivos son los preferidos por los alumnos de ambos sexos en los primeros cursos, pero según van creciendo las niñas prefieren reunirse “para hablar” y sus compañeros mantienen estos juegos y principalmente las actividades deportivas hasta los últimos cursos de Primaria.

Conclusiones

Entre otras conclusiones, este informe señala que los padres dedican muy poco tiempo a jugar con sus hijos, que están sobrecargados de actividades extraescolares, lo que puede originar hiperactividad, estrés y fracaso escolar. Además, los alumnos dedican muchas horas a la televisión, Internet y consolas y el 73% de los juguetes se concentran en Navidad y Reyes.   
Esta investigación constata que el 82,2% de los colegios no permite que los niños utilicen juegos electrónicos en clase y un 75,8% también los prohíbe durante el recreo, pero si se permite llevar al centro otros juguetes si cumplen ciertas condiciones morales y no son agresivos ni peligrosos. El 65% de los centros planifica juegos para los recreos y el 40% invierte entre el 5 y el 10% de su presupuesto en juegos y juguetes.

Valores sociales y culturales

La presentación de este informe corrió a cargo de José Antonio Pastor, presidente de la Asociación Española de Fabricantes de Juguetes (AEFJ), y contó con la participación de la catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia Petra Mª Pérez, quien abordó “La transmisión de los valores sociales y culturales”, Andrés Payá, profesor de Historia de la Educación de la Universidad de Valencia, que hizo un repaso a “La evolución del juego y el juguete en la historia de la escuela”, Xavier Bringué, profesor de Psicología de la Universidad de Navarra, que profundizó en “El juguete en la era de Internet y las redes sociales”, y la asesora pedagógica Inma Marín que planteó “El patio del colegio como oportunidad pedagógica”.
Para Petra Pérez los padres no son los mejores compañeros de juego, porque “les dejan ganar” y adaptan las reglas a la conveniencia de los niños. No obstante, los juguetes facilitan el aprendizaje de valores y los modos de conducta de la vida adulta. Esta catedrática puso el ejemplo de las muñecas, que “representan el contexto cultural donde las niñas se están socializando”. También precisó que los niños que más juegan, desarrollan una mayor competencia emocional y más valores.

Evolución

En su intervención, Andrés Payá hizo un repaso a la evolución del juguete que pasó de no ser considerado a utilizarse como un medio de “aprender deleitando”, adquiriendo una gran relevancia en el siglo XX, donde se introduce la pedagogía del juego. Este experto propone el uso de puzzles para aprender Geografía, o la peonza y sus movimientos de rotación y traslación para la enseñanza de la física, así como en matemáticas se pueden aprovechar el dominó o el ajedrez.
Por su parte, Xavier Bringué destacó la colaboración en el Observatorio de empresas que “normalmente compiten”. A su juicio, “el ocio es una dimensión básica en el uso de pantallas” y que los menores se divierten, pero “quieren relacionarse y aprender, forman círculos porque necesitan comunicarse y las relaciones son divertidas”. También, señaló que se trata de una generación de menores que “nunca ha jugado tanto y se ha divertido tanto”.

El patio

Asimismo, Inma Marín cuestionó las condiciones del patio, ya que “pocas veces, se piensa o se ha reflexionado acerca de las condiciones del patio escolar para estimular el juego” y, a pesar de que los alumnos de Primaria pasan 525 horas durante el curso en él, dedicando más tiempo que a la lengua castellana y otras asignaturas, “algunos son deficientes, pobres en superficie o con pocos elementos de juego y mal atendidos”. Para esta asesora pedagógica del Observatorio del Juego Infantil, el balón sigue siendo el protagonista del recreo, pero advirtió que los niños y niñas cada vez juegan menos al escondite porque “no tienen donde esconderse” y no patinan o lanzan la peonza porque está prohibido en muchos centros.
En este sentido, apostó por “pasar de la prohibición al estímulo de la capacidad de jugar de los niños; del desierto de cementos a la riqueza de materiales y de la inhibición a la intervención educativa”.