Femenino plural

La iconografía del siglo XIII al XV ayuda a desvelar aspectos  de la función de la mujer
y su evolución en la Edad Media

La reflexión de las diversas facetas y distintos roles de las mujeres del Gótico realizada en la muestra Hay más en ti. Imágenes de la mujer en la Edad Media (siglos XIII-XV) avanza en los estudios medievales sobre la mujer, más allá de estereotipos románticos, aportando nuevos datos científicos desde la iconografía.

JULIA FERNÁNDEZ
“¡Dios mío! ¿Por qué no hiciste que yo naciera varón? (…) Tristemente afligida (…) me desesperaba que Dios hubiese dispuesto que naciera en un cuerpo de mujer”, escribía hacia 1405 Cristina de Pizán, la primera mujer que desempeñara la profesión de escritora en lengua  francesa, en su  libro La ciu-

dad de las damas. Su renegar del ser mujer, sustentado en razones como que no le fue permitido defender ante los tribunales su derecho a percibir la renta de la que es merecedora por ser viuda y madre de criaturas pequeñas, encontraría paradójicamente en el siglo XV un reconocimiento admirado de la sociedad, como escritora y como primera historiógrafa real.
Este ejemplo famoso de la ambivalencia medieval respecto a la mujer ha sido una inspiración para el proyecto Hay más en ti expuesto en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, hasta el 15 de mayo. Una reflexión sobre las diversas facetas y los roles femeninos que tuvieron lugar en los tres últimos siglos de los mil años que dura el medioevo, periodo en el que, frente a las imágenes religiosas femeninas difundidas hasta el siglo X, comienzan a aparecer representaciones profanas de la mujer.
Cuatro años de investigación de los textos teológicos, literarios y jurídicos, de las actividades profesionales y de la iconografía femenina son los que permiten a este proyecto dirigido por Corinne Charles y patrocinado por la Fundación BBK, con la colaboración de Emakunde, Instituto Vasco de la Mujer, ofrecer una visión mucho más matizada y diversificada del rol y la imagen de la mujer de medioevo.
El título, Hay más en ti (Plus est en vous), divisa de Luis de Brujas, célebre y culto coleccionista flamenco de manuscritos del siglo XV, refleja su objetivo de documentar a través de 48 objetos del ámbito privado y pinturas sobre tabla y esculturas en madera y piedra, esta múltiple imagen de la mujer.

Razones morales

Obras de rica iconografía, provenientes de prestigiosos  museos españoles y europeos, desgranan aspectos como el ascendente mariano del gótico tardío, el amor cortés y su función civilizadora, la fijación conceptual de la naturaleza pecaminosa de la mujer, la creencia en heroínas, la existencia de las mujeres de letras y de las mujeres destinadas al placer. “Es un conjunto sorprendente de objetos artísticos, que desvelan una iconografía oculta por razones morales y que ahora una mirada contemporánea sin prejuicios puede sacar a la luz”, afirma la responsable científica de este relato expositivo, que se inicia con el modelo femenino idealizado de la Virgen y que continúa con otra mujer idealizada, la de la poesía cortés y el fin’amor, uno de los temas favoritos del arte de los siglos XIV y XV, aquí documentado en manuscritos, marfiles, arcas y arquetas, piezas de orfebrería y objetos textiles.
Al lado de estas mujeres idealizadas, y aquí reside la singularidad del proyecto Hay más en ti, obras que dibujan posibilidades más diversas, como comenta Corinne Charles: “La insignia erótica, el cinturón de castidad y los fabliaux de tema erótico son la antítesis de la idealización de la dama de la literatura cortés. Como es contrapunto de la figura de María y del texto Los quince gozos de la Virgen, fruto de la veneración a su figura, el libro Los quince gozos del matrimonio, una crítica satírica y misógina del texto consagrado a María”. Es la condición femenina mostrada, pues, con todos sus matices y con todas sus contradicciones.

Erotismo y prostitución

La importancia del arte de agradar en la mujer y los entretenimientos a los que se dedicaba son analizados a través de los objetos privados: una excepcional tablilla de escritura en marfil, los tapices, la valva de espejo, también en marfil, y los peines de lujo en madera de boj, los cánones de la estética femenina y los artificios de la seducción. Entre las imágenes a las que nos dan acceso los objetos mostrados resulta sobresaliente la importancia de la mujer en la historia de la música medieval, con las figuras de las poetisas cantantes.
Una ausencia de pudor y una libertad sorprendentes aún hoy en día se desprenden de las imágenes y objetos de la sección temática Imaginario erótico y mujeres de placer. Oscilando entre el refinado erotismo que nace de la tradición cortés y una realidad más cruda, se abordan los placeres carnales mediante objetos y documentos históricos como una limosnera de tela bordada, arcas, un pergamino con la lista de las casas de prostitución de Estrasburgo de 1469, una insignia erótica, miniaturas y un cinturón de castidad.
El papel de las mujeres en la economía del hogar, en el campo y en la ciudad se ejemplifica a través de imágenes del siglo XV, que documentan su actuación como artesanas, comerciantes, directoras de un negocio o cabeza de familia en ausencia de su marido, aunque también se advierten las restricciones a su desarrollo profesional (tienen prohibido ejercer, por ejemplo, de jurista o de médico), lo bajos que son sus salarios y la ausencia de reconocimiento a su trabajo.

Teología y Derecho

Los distintos estatus sociales femeninos, en un periodo en que la condición de la mujer estuvo determinada por la teología y el derecho, son analizados en Mujeres: derechos y poderes, siguiendo sus diferentes situaciones de mujer consagrada y en el contexto del matrimonio (casada, fuera del matrimonio, la mujer de negocios, la mujer con dote, la viuda).
“Aunque la desigualdad entre hombres y mujeres está más que comprobada en la época”, dice Corinne Charles, “no cabe duda de que las mujeres disfrutaban de una protección jurídica. Podían gozar de señoríos y poderes equivalentes a los de los varones. Nuevamente observamos que, a través del estatus jurídico, se dibuja una imagen muy contrastada y ambivalente”. Curioso resulta en la muestra, por ejemplo, cómo se expresan las distintas características del poder de las reinas y el papel político de éstas a través de la imagen de sus sellos. “Llama la atención descubrir”, continúa la comisaria, “que incluso las mujeres que vivían en una ciudad o en el campo podían tener su propio sello. En un ejemplo de sello de una campesina, la figura elegida para representarla es una silla curul, descubrimiento sorprendente porque sabemos que ese tipo de asiento es emblemático del poder imperial y real desde la Antigüedad clásica hasta finales de época medieval. La leyenda del sello –“Herenbort, sa femme”- la designa por su situación matrimonial como complemento del sello del marido. ¿Es esto una representación de su poder en la relación conyugal? Lo ignoramos”. Atractiva y lúcida, la exposición Hay más en ti. Imágenes de la mujer en la Edad Media (siglos XIII-XV), aporta también un valioso catálogo, en el que relevantes estudiosos medievalistas trazan un panorama amplio y desprejuiciado del papel y la función de la mujer en la Edad Media.