Formación y cultura

La catalogación del antiguo fondo de la Biblioteca de la Residencia de Estudiantes muestra la riqueza intelectual de su propuesta

Uno de los Colegios Mayores propios de la Universidad Complutense de Madrid, el Ximénez de Cisneros, heredó en los años posteriores a la Guerra Civil la antigua biblioteca de la Residencia de Estudiantes. Pasados 70 años, la labor de investigación y catalogación realizada por el director José Luis González Llavona divulga en nuestra sociedad el rico bagaje de sus obras.

JULIA FERNÁNDEZ
En el espacio de entrada a la Biblioteca Histórica de la Universidad Complutense de Madrid unos expositores encierran tras cristales una desconocida pieza del mosaico cultural e intelectual de nuestro siglo XX. Una selección de los fondos de la antigua Biblioteca de la Residencia de  Estudiantes, recuperados  para  el conocimiento y la

Dibujo de Alberto Jiménez Fraud.

investigación, muestran, sin retórica ferviente, parte del sostén de ideas y de creatividad al que pudieron acceder en su día a día los universitarios de uno de los proyectos pedagógicos más complejos y enriquecedores de nuestra historia.
Durante siete décadas estos libros han estado entre los fondos de la biblioteca del Colegio Mayor Ximénez de Cisneros de la Universidad Complutense de Madrid, el heredero  de la Residencia tras la disolución de ésta por orden del 14 de agosto de 1942. Es con la llegada a la Dirección del Colegio del catedrático de Análisis Matemático de la UCM, José Luis González Llavona, cuando se inicia la catalogación científica que ahora se divulga.

Relaciones internacionales

Dos mil trecientas obras, de entre 1773 a 1936, muchas de ellas con el sello de la Antigua Residencia de Estudiantes, con donaciones y  dedicatorias escritas, han sido identificadas entre los fondos del Ximénez de Cisneros. Son una fracción de los alrededor de 20.000 títulos que llegaron a sumar todas las bibliotecas de la Residencia, no sólo la de la Residencia masculina, sino también las de los Laboratorios y la Residencia de Señoritas.
En estos momentos, el Colegio Mayor Teresa de Jesús, heredero de los bienes de la Residencia de Señoritas, también avanza en la catalogación de sus fondos bibliográficos históricos, completando el proyecto ahora presentado por el Ximénez de Cisneros y que a su responsable ha procurado más de una sorpresa: “Lo que más me impresionó del trabajo realizado fue comprobar cómo la Biblioteca de la Residencia se enriqueció enormemente partir de 1920 con su apertura hacia el exterior. En concreto, la creación del Comité Hispano-Inglés (1922) y de la Sociedad de Cursos y Conferencias (1923) tuvo una enorme incidencia en el número y calidad de sus fondos bibliográficos. Así mismo me impresionaron mucho los dos ejemplares donados y dedicados por Irwin Bullock el primer becario inglés de la Residencia”.
Libros de autores tan variados como Inmanuel Kant, Aniceto Sela, Azorín, Pedro de Madrazo, Alfonso Reyes, Ricardo de Orueta, George E. Street, John M. Keynes, Herbert G.Wells, Adolfo Posada, William L. Fichter, Eugenio de castro, Julio Rey Pastor, Jesús Pabón, Miguel A. Catalán, Hermann Weimer, Rubén Darío, Jorge de Montemayor, Adolfo Posada, Lenin, Lawrence Sterne, Ramón Gómez de la Serna, Woodrow Wilson, Gabriel Miró, Gonzalo R. Lafora, Francisco Ayala, Jean Lépine, Cesare Lombroso o Concepción Arenal, que tienen el desgaste de haber sido leídos y estudiados, y que en la exposición La Biblioteca de la Residencia de Estudiantes (1910-1936) y el fondo histórico de la biblioteca del Colegio Mayor Ximénez de Cisneros brindan la oportunidad de acercarnos mejor al periodo de la Edad de Plata (1900-1936) de la cultura española.

Proyecto integral

Ciento setenta libros, elegidos por el director del Colegio Mayor Ximénez de Cisneros, expresan en esta muestra el significado de la Biblioteca de la Residencia de Estudiantes  y, a través de ella, lo que significó la propia Residencia, su proyecto pedagógico, su interés en la organización de la ciencia, el interés de sus residentes en temas políticos de importancia en el escenario internacional y la especial atención que prestó, dentro de sus actividades culturales, a las excursiones  a la sierra, visitas al Museo del Prado y a la formación musical.
“La Residencia fue un proyecto basado en los principios de la Institución”, nos recuerda González Llavona. “En ella se desarrolló un programa de formación integral con la participación de insignes científicos, arquitectos e ingenieros. Su director Jiménez Fraud hablaba sin complejos de formar a las ‘minorías directoras, a la aristocracia del talento’. ¡Cuántas críticas tuvo que soportar! La izquierda se irritaba porque desde su punto de vista con dinero público se financiaba un proyecto elitista, dirigido a la aristocracia y a las clases dominantes. La derecha no podía soportar el laicismo del proyecto”.
Pasado el tiempo, desde las distintas ideologías, la apuesta por un desarrollo intelectual sin censuras que hizo la Residencia es valorada como el gran hecho formativo del siglo XX español, como admite José Luis González Llavona: “Admiramos que de la Residencia salieran los premios Nobel Severo Ochoa y Juan Ramón Jiménez. En el laboratorio que tuvo Juan Negrín en la Residencia trabajaron Severo Ochoa y Francisco García-Valdecasas. Pasaron por la Residencia ingenieros como José Entrecanales, personajes del mundo del cine como Alberto Lamont o arquitectos de la talla de Bernardo Giner de los Ríos y Arturo Sáenz de la Calzada”.