El clima de convivencia y las tasas de fracaso académico mantienen una estrecha relación

Estudio realizado en Educación Secundaria Obligatoria por el Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar

Un informe del Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar considera prioritario fortalecer la autoridad moral de los profesores, de tal manera que sean un referente para los alumnos no solo en su etapa escolar, sino a lo largo de toda la vida. Las familias se muestran de acuerdo con este tipo de figura docente: un profesor que ejerza autoridad y, a la vez, transmita confianza.
La mayoría de los alumnos considera que las sanciones disciplinarias son justas, pero ineficaces para acabar con las conductas conflictivas.
 

Madrid. M. GIRON
Según el Estudio estatal sobre la convivencia escolar en la Educación Secundaria Obligatoria, realizado por el Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar, la lucha contra el fracaso escolar y la mejora de la convivencia en los centros educativos están estrechamente relacionadas, por lo que las políticas educativas deben incluir cualquier iniciativa que contribuya a que el clima de los centros ayude a los alumnos a encontrar su lugar en la escuela como contexto no solo de aprendizaje, sino también de convivencia.
En este sentido, se considera prioritario fortalecer la autoridad moral de los profesores convirtiéndoles en una figura de referencia para los chavales, cuya influencia pueda durar toda la vida y extenderse más allá de la materia que imparten, consiguiendo “enseñar y educar al mismo tiempo”. Además, las familias se muestran partidarias de este tipo de figura docente: un profesor que ejerza la autoridad y transmita confianza a la vez.
El estudio, que se ha llevado a cabo sobre un total de 23.100 alumnos y 6.175 profesores, pertenecientes a 301 centros escolares de toda España, apunta la importancia de prevenir el comportamiento disruptivo en el aula como medida fundamental para mejorar la convivencia y el aprendizaje, así como para evitar el desgaste del profesorado. El informe hace hincapié en los cambios que se han producido en la vida cotidiana de los alumnos, uno de los cuales tiene que ver con la gran cantidad de tiempo que pasan fuera de la escuela delante de una pantalla, atendiendo o expresándose sin tener que esforzarse mucho, lo cual chocaría con la atención y el esfuerzo que necesita el aprendizaje escolar.

Disciplina

Por otro lado, la mayoría de los escolares encuestados considera que las sanciones escolares son justas pero ineficaces para cambiar la conducta transgresora. Lo mismo opinan profesores y equipos directivos. A esto hay que añadir la dificultad de las familias respecto a la disciplina. Por ello, se sugiere la adopción de otras medidas, como la colaboración con personas y organismos en los que pueda trabajar adecuadamente el alumno sancionado para reparar el daño originado, como alternativa o complemento a la mera expulsión del centro escolar.
En este mismo sentido, el estudio pone de relieve la importancia de los equipos de mediación para intervenir en los casos más difíciles. Actualmente solo cuentan con este servicio el 23’7% de los centros de ESO, por lo que se plantea como prioridad generalizarlos a todos ellos.
Respecto al acoso, la mayoría de los estudiantes considera que una medida especialmente eficaz para combatirlo, es que “toda la clase apoye al estudiante agredido sin dejarle sólo”, así como fomentar la cooperación y el trabajo el equipo para que la clase esté más unida, medidas claramente contrarias a la cultura individualista-competitiva que subyace tras el acoso.

Necesidad de evaluar

El informe también destaca la importancia de disponer de procedimientos que permitan evaluar la convivencia escolar desde una perspectiva integral, de tal forma que los resultados de esta evaluación se puedan utilizar en el desarrollo de los propios planes de convivencia. Para ello, se hace necesario utilizar programas informáticos que proporcione el Ministerio de Educación a través del Observatorio Estatal de la Convivencia Escolar.
Por otra parte, la correlación que existe entre las conductas destructivas de algunos alumnos, ya sea hacia si mismos o hacia otros, y la ausencia de oportunidades de protagonismo positivo en el aula, pone de manifiesto la necesidad de tomar ciertas medidas en este sentido. Por ejemplo, aumentando las ocasiones en las que todos y cada uno de los alumnos tengan experiencias de éxito personal, viendo en el profesor un aliado para conseguirlo.
Igualmente, se considera de gran importancia los programas de educación en valores, que enseñen a rechazar toda forma de violencia, desarrollando la empatía entre los chavales.

Estrecha colaboración

Por último, el informe refleja la conveniencia de promover una colaboración más estrecha y continua entre las escuelas y las familias, de cara a la prevención eficaz de los problemas. En este sentido, las respuestas de los padres apuntan a la necesidad de recibir formación, tanto ellos mismos como los profesores, para saber como afrontar, resolver y prevenir los conflictos. Igualmente, reclaman la puesta en marcha de proyectos compartidos, con encuentros programados, en los que familias y profesores colaboren periódicamente. En este sentido, apuntan a la necesidad de adaptar los horarios de las reuniones que se convocan desde el centro las posibilidades reales de asistir que tienen los padres. También señalan la importancia que tiene mantener una comunicación fluida con los profesores sobre la situación de sus hijos, así como hablar bien a sus hijos de la figura del docente, mostrando confianza y respeto por su trabajo.