La memoria no escrita

El Museo Arqueológico de Córdoba celebra su ampliación reuniendo en una muestra sus piezas más significativas

Después de diez años de obras, el Museo Arqueológico de Córdoba cierra la primera fase de su reforma integral: un edificio de ampliación, junto a su sede histórica del Palacio de Jerónimo Páez, que cuenta con los restos del Teatro Romano en su sótano, y que durante estos meses acogerá Córdoba, encuentro de culturas.  

JULIA FERNÁNDEZ
Un edificio de nueva planta, anexo al palacio renacentista de Jerónimo Páez, dotado de las atractivas características funcionales de la nueva museística, ofrecerá al Museo Arqueológico de Córdoba por fin el espacio adecuado y necesario para resumir en piezas la memoria no escrita de Córdoba.  De la pequeña colección inicial, formada esencialmente con las piezas entregadas en 1868 por la Comisión Provincial de Monumentos para la formación del Museo, el Museo ha llegado a atesorar un fondo de más de 33.500 piezas a lo largo del último siglo y medio. Donaciones o cesiones en depósito realizadas por particulares o producto de incautaciones de materiales por parte de la autoridad policial, ante actuaciones contrarias a la legislación sobre Patrimonio Histórico; hallazgos fortuitos de piezas; y, sobre todo, obras extraídas en  las intervenciones arqueológicas realizadas en la ciudad y la provincia, han ido conformando una de las colecciones más completas de España. Y si importante es el monto y valía  de sus piezas –ahí están el Capitel visigodo de los Evangelistas, la Afrodita agachada, la Thoracata o la singular colección de numismática andalusí- no lo es menos el carácter integrador de su colección, donde todas las épocas, desde la Prehistoria hasta la Edad Media, se encuentran  muy bien representadas, y configuran un relato de continuo. Y no son muchos los museos que se hayan organizado así, sin especialización en una determinada cultura o en una época concreta.

Colonia Patricia

El Ministerio de Cultura está detrás de este proyecto de más de 15 millones de euros, que se integra en el Plan de modernización de los museos estatales. El nuevo edificio, diseñado por los arquitectos Pau Soler, Joaquín Lizasoain y Jesús María Susperregui, viene a completar los espacios de la sede actual, dotando al museo de nuevas salas destinadas a exposiciones temporales, y espacios de investigación, conservación y estudio: una biblioteca especializada, una sala de investigadores, talleres de restauración de las colecciones y espacios para el área administrativa del museo.
Pero fue un encuentro fortuito al comenzar las obras y excavar la finca, ampliando los resultados de los sondeos previos realizados a la fase de redacción del proyecto, el que ha dado al edificio un carácter excepcional. El yacimiento arqueológico excavado, de una secuencia temporal que se extiende desde el siglo I a.C. hasta las épocas visigoda, islámica y bajomedieval cristiana, sacaba a la luz estructuras del antiguo teatro de Colonia Patricia Cordoba, así como talleres artesanales tardorromanas y casas medievales andalusíes. La  integración de estos restos arqueológicos, por medio de una pasarela metálica que transcurre por el sótano del edificio, permite conocer  los restos del antiguo teatro, parte de un espacio urbanístico monumental de época romana, del que se han hallado también estructuras de plazas laterales anexas a éste, situadas en el denominado Patio Norte, espacio que se ubica entre los dos edificios del Museo.

Encuentro de culturas

Para abrir las puertas del nuevo espacio, El Museo Arqueológico de Córdoba ha organizado una exposición de piezas arqueológicas de calidad excepcional, bajo el lema Córdoba, encuentro de culturas, que permanecerá abierta mientras se desarrollan los trabajos de rehabilitación de la sede antigua del museo, el Palacio de Jerónimo Páez.
Su contenido narra la historia de Córdoba a través de un itinerario cronológico y temático, que transcurre desde la Prehistoria hasta la Edad Media, plasmando la idea de Córdoba como paradigma de mestizaje, interculturalidad y tolerancia.
El concepto de intercambio cultural es sobre el que giran sus tres secciones temáticas: Córdoba y su territorio, Córdoba, centro de poder territorial y Vivir en Córdoba. En todas ellas se muestran piezas representativas del entorno de la provincia, con destacados espacios para la representación romana y de su pasado islámico. La colección de cerámica prehistórica, los conjuntos de escultura ibérica y romana, las colecciones andalusíes, el monetario o los objetos de uso cotidiano y de la vida en la ciudad, destacan en un recorrido que, desde su inicio, está presidido por los restos del teatro romano,  ya visibles desde la propia entrada al edificio.
Gran parte de las piezas seleccionadas para esta Córdoba, encuentro de culturas han sido restauradas para la exposición. Desde el Instituto del Patrimonio Cultural de España (IPCE) ciento veintiocho obras han recuperado su belleza, principalmente bronces romanos y joyas antiguas y medievales, y desde la Junta de Andalucía, un total de doscientas noventa y dos piezas.
Varios audiovisuales permiten, en la sede inaugurada, conocer el contexto de las colecciones y detalles de la historia del museo. Además, la instalación de interactivos dedicados a la contextualización de los yacimientos arqueológicos de la provincia de Córdoba, a la mitología romana y a los emperadores destacados del Imperio Romano, facilitan y enriquecen el acercamiento a esta memoria arqueológica.