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La desmotivación del alumnado gitano dobla
la media en el nivel de Educación Primaria

Las alumnas sacan mejores notas que ellos, pero abandonan antes los estudios

El 37,1% de los estudiantes gitanos de Educación Primaria están “poco o nada motivados para estudiar”, lo que supone un porcentaje que es más del doble de la media del existente en el conjunto del alumnado de esta etapa educativa, situada en el 17%. Sólo un 21% de los gitanos está bastante o muy motivado, frente al 49% de media, según el informe “Evaluación de la normalización educativa de las alumnas
y alumnos gitanos en la Educación Primaria”.

Las niñas gitanas interactúan mejor
en el aula que los niños, tanto con sus
propios compañeros y compañeras como
con el profesorado.

Madrid.
La desmotivación en el estudio es más habitual entre los niños gitanos (41,9%) que entre las niñas (32,6%), de acuerdo con el estudio citado, impulsado por la Fundación Secretariado Gitano y elaborado en 2010, con datos del año 2009, por el Instituto de la Mujer, en colaboración con el Instituto de Formación del Profesorado, Investigación en Innovación Educativa. En cuanto a los alumnos gitanos muy motivados, es más alta la proporción de niñas (25%) que la de niños (16,4%).
A pesar de esto, las chicas “cuentan con condicionantes extras a la hora de continuar estudiando: los matrimonios tempranos y la presión familiar”, según advierten universitarios gitanos consultados en el informe. Por ello, se recomienda como “fundamental” el apoyo y respaldo de los padres para que las niñas alcancen niveles educativos acordes con la motivación.
Casi la mitad de las familias gitanas esperan que sus hijos acaben estudios universitarios, frente al 88% de media, y el 30% se conforma con que concluyan los obligatorios.
Profesionales de sectores relacionados con el estudio apuntan que el centro educativo es “responsable” de la desmotivación en algunos casos, por la sensación de que el alumno gitano no va a aprovechar los estudios y los abandonará “en poco tiempo”, así como la poca adaptación del sistema educativo a la realidad gitana.
Las diferencias por sexos también se manifiestan en la escolarización en el curso que corresponde a su edad, pues es del 84% en las niñas gitanas y del 78% en los niños.
El informe, según Efe, destaca que el 81% de los estudiantes gitanos cursan el nivel de su edad, con una subida de doce puntos porcentuales desde 2001. La mitad o más de las niñas gitanas superan todas las asignaturas, según las materias, cosa que no ocurre con los varones. En lengua extranjera, las niñas aprobadas aventajan en diez puntos porcentuales a los chicos (55,6 y 47%, respectivamente). En conjunto, más del 80% aprueban educación física y artística, pero se les resisten matemáticas y lengua y literatura, donde suspenden algo más de la mitad.
El informe detecta “cierto estancamiento”, e incluso algún “ligero retroceso” en asignaturas como matemáticas e idioma en comparación con 2001, según la información aportada por una muestra de nacional de 535 alumnas y 531 alumnos gitanos, agentes sociales, profesorado, familias y otros

Las niñas y los ritmos y normas escolares

Las alumnas gitanas sacan mejores notas que los alumnos gitanos en Primaria, pero abandonan antes los estudios para casarse o ser madres, según se constata en el informe. La directora del Instituto de la Mujer, Laura Seara, indicó, según informa Europa Press, que respecto al acceso a la escuela “hay pocas divergencias entre ambos sexos y, en el caso de la escolarización temprana, un 88% de las niñas gitanas habría ido anteriormente a guardería, educación infantil o preescolar, frente a un 86,6% en el caso de los niños”.
El estudio también indica que las menores tienen más adquiridos los ritmos, normas y rutinas escolares. Concretamente, un 21% de las niñas “tiene siempre una actitud de escucha activa, mientras que esta conducta se da en un 11,4% de los niños”.
Asimismo, el informe señala que el cuidado del material escolar “también es un indicador que presenta desigualdades importantes entre un sexo y otro" y precisa que "siete de cada diez niñas siempre tiene el material escolar en buen estado, frente a cinco de cada diez niños”.
En lo referido a las conductas que se han analizado, el trabajo indica que las niñas tienen una mayor valoración en cuanto a la autoestima, el sentido crítico, la autonomía y, en menor medida, la solidaridad. Por el contrario, “los menores gitanos presentan mayores niveles de agresividad que las niñas”.
“Las niñas gitanas interactúan mejor en el aula que los niños, tanto con sus propios compañeros y compañeras como con el profesorado”, explicó Seara, quien señaló que cuando se analiza la relación de las familias con el centro escolar, aunque también se aprecian diferencias entre sexos, éstas son “más sutiles que en las variables anteriores ya que las familias se comportan de manera muy similar con respecto a los centros educativos ya se trate de un alumno o una alumna”.
Por último, el estudio afirma que los niños gitanos asocian los estudios “con obtener el graduado escolar para, a continuación, comenzar a trabajar o realizar algún módulo que les permita encontrar trabajo”.