Cincuenta años de lucha contra la discriminación en la enseñanza

El primer instrumento vinculante del derecho
internacional que desarrolla el Derecho a la Educación sólo ha sido ratificado por 95 Estados del mundo

Hace medio siglo, el 14 de diciembre de 1960, la Conferencia General de la Unesco aprobó la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza. Esta Convención fue, y es, el primer instrumento vinculante del derecho internacional que desarrolla el derecho a la educación en todas sus dimensiones.
La educación, tal
y como se expresa
en la Convención,
es un derecho
humano fundamental, esencial para
poder ejercitar
todos los demás
derechos.

Madrid.
Hace medio siglo, el 14 de diciembre de 1960, la Conferencia General de la Unesco aprobó la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza. Esta Convención fue, y sigue siendo, el primer instrumento vinculante del derecho internacional que desarrolla el derecho a la educación en todas sus dimensiones. La Convención, que es un pilar esencial de la iniciativa Educación para Todos (EPT), entró en vigor el 22 de mayo de 1962 y postula los principios fundamentales de no discriminación e igualdad de oportunidades educativas consagrados en la Constitución de la Unesco.
Con motivo de la celebración de los 50 años de su aproba- ción,  la  organización   considera  que  “es  preciso  que  esta

Convención alcance mayor difusión y se adopte más ampliamente”. A este respecto, en una carta enviada a los Estados Miembros, la directora general de la Unesco, Irina Bokova, señala que “si bien desde la última campaña de ratificación se han obtenido seis nuevas ratificaciones, hasta el momento sólo 95 Estados la han ratificado”.
A cinco años del plazo fijado por la comunidad internacional para alcanzar los objetivos de la EPT, se insta a los Estados Miembros a que pongan la educación de calidad al alcance de todos, sin discriminación ni marginación, de conformidad con las obligaciones jurídicas que estipula la Convención. Esos esfuerzos deberían centrarse en llegar a los marginados, que en muchos casos ven denegado su derecho a la educación.
Con motivo del quincuagésimo aniversario de la Convención relativa a la Lucha contra las Discriminaciones en la Esfera de la Enseñanza, la Unesco celebró un seminario el miércoles 15 de diciembre de 2010  n su sede de París, con la participación de Kishore Singh, relator especial de las Naciones Unidas sobre el Derecho a la Educación, y Pierre Michel Eisenman, profesor de la Universidad de la Sorbona (París I Panteón-Sorbona), que pronunciaron sendas conferencias.

Libertad y autonomía personal

La educación, tal como se expresa en la Convención, es un derecho humano fundamental, esencial para poder ejercitar todos los demás derechos. La educación promueve la libertad y la autonomía personal y genera importantes beneficios para el desarrollo. Sin embargo, millones de niños y adultos siguen privados de oportunidades educativas, en muchos casos a causa de la pobreza.
Los instrumentos normativos de las Naciones Unidas y la Unesco estipulan las obligaciones jurídicas internacionales del derecho a la educación. Estos instrumentos promueven y desarrollar el derecho de cada persona a disfrutar del acceso a la educación de calidad, sin discriminación ni exclusión. Estos instrumentos constituyen un testimonio de la gran importancia que los Estados Miembros y la comunidad internacional le asignan a la acción normativa con miras a hacer realidad el derecho a la educación. La Unesco recuerda que “corresponde a los gobiernos el cumplimiento de las obligaciones, tanto de índole jurídica como política, relativas al suministro de educación de calidad para todos y la aplicación y supervisión más eficaces de las estrategias educativas”.
La educación es un instrumento poderoso que permite a los niños y adultos que se encuentran social y económicamente marginados salir de la pobreza por su propio esfuerzo y participar plenamente en la vida de la comunidad. El derecho a la educación no es sólo un derecho humano en sí mismo, sino que también es un factor esencial para el ejercicio de todos los demás derechos humanos. El 20 de noviembre de 2010, el mundo conmemoró el aniversario de la firma de la Convención de los Derechos del Niño.

Derechos del Niño

¿Pero qué ha significado este documento para el derecho de los niños a la educación? Kishore Singh precisa a este respecto que “esta Convención es el mejor ejemplo de ratificación de cualquier convenio, y ha recibido un respaldo universal, con la excepción de dos países”, y añade que “lo que necesitamos ahora es centrarnos más en la aplicación eficaz del derecho a la educación, en particular en el plano nacional, de conformidad con lo estipulado en los artículos 28, 29 y 30 de la Convención”.
La brecha entre la ratificación y la aplicación puede verse en el hecho de que 69 millones de menores, la mayoría de los cuales son niñas, todavía siguen privados de enseñanza. Incluso muchos de los que tienen acceso a la escuela reciben una instrucción de escasa calidad y dejan la enseñanza sin haber adquirido las competencias básicas o el respeto por el prójimo u otros valores fundamentales.
Entonces, ¿qué potestad tiene la Convención sobre los Derechos del Niño?  “Su autoridad, para los Estados que la han ratificado, consiste en que es vinculante”, afirma Kishore Singh, y señala que, según los artículos 28, 29 y 30 de la Convención, los Estados tienen la obligación jurídica de garantizar el derecho a la educación. “En su condición de garantes y promotores del derecho a la educación, los Estados deben incorporar esas obligaciones a sus Constituciones y códigos jurídicos, y deben tomar medidas para mejorar las políticas y estrategias relativas a la educación, a fin de hacerlas efectivas”, añade Singh, quien resalta que “en el aniversario de la Convención, ese es el reto máximo: eliminar las desigualdades en materia de enseñanza y velar por que las obligaciones esenciales de los Estados en lo tocante al derecho a la educación  permanezcan en primera plana, a fin de acelerar la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio y hacer avanzar la iniciativa de Educación para Todos, mediante el reconocimiento de que ese principio no es sólo un derecho humano en sí mismo, sino además un factor indispensable para el ejercicio de los demás derechos humanos”.

Niveles educativos

La primera infancia, que se define como el periodo que va del nacimiento hasta los ocho años de edad, es una etapa de extraordinario desarrollo del cerebro, esta fase sienta las bases del aprendizaje posterior. En los países en desarrollo, 10,5 millones de niños menores de cinco años mueren anualmente, víctimas de enfermedades que podrían prevenirse.
La Unesco fomenta programas de atención y educación de la primera infancia (AEPI) que se ocupan de la salud, la alimentación, la seguridad y el aprendizaje, y que contribuyen al desarrollo integral de los niños. La AEPI forma parte de un conjunto de programas que tienen por objeto la promoción de una educación inclusiva.
Por otra parte, y en relación con la enseñanza secundaria, la Unesco postula que una educación de calidad en este nivel educativo “ayuda a los jóvenes a hacer realidad todo su potencial humano y a ocupar un lugar en la sociedad en tanto que ciudadanos productivos, responsables y democráticos”.
Los progresos logrados en la consecución de la educación primaria universal han generado una demanda creciente de enseñanza secundaria, en particular en los países subsaharianos, en los que la matrícula en secundaria aumentó un 55% entre 1999 y 2005. La Unesco apoya los esfuerzos que los países llevan a cabo para satisfacer esta demanda y, al mismo tiempo, mejorar el acceso a la enseñanza secundaria y realzar su calidad