En la presente colaboración, su autora, estudiante de último curso de Ciencias de la Educación en la Universidad de Buenos Aires (Argentina), expone la pertinencia de utilizar el cine en el aula, y por ende en el ámbito del proceso educativo, como generador de un espacio reflexivo que ayude a los alumnos en la construcción de un pensamiento crítico ante las múltiples y poliédricas facetas de nuestra realidad actual.

El cine en la escuela: construcción del pensamiento crítico en la actualidad

Laura Fiorillo

L cine, un medio creado durante el siglo XX,

sabe convocar a multitudes de espectadores en todo el mundo. El llamado séptimo arte, de alguna forma reúne, compila y utiliza las formas y medios  estéticos de las artes anteriores (referentes fotográficos, pictóricos, literarios y teatrales). Es sin duda, como trataremos de mostrar a continuación, el arte sociabilizador de nuestro tiempo.
Si bien este medio no fue creado con fines educativos, eso no quita que podemos utilizarlo en la escuela como generador de un espacio reflexivo.
El cine como medio de comunicación trasmite un mensaje, el cual puede ser resignificado en el aula. Entonces nos preguntamos: ¿Es posible enseñar a construir el pensamiento crítico a través del cine en la escuela? Aspiraremos a responder este interrogante, generando ideas para su uso crítico y esbozando algunas consideraciones y sugerencias para planificar las actividades en el aula. Además se intentara dar cuenta del lugar central de la escuela para ayudar a construir una mirada reflexiva sobre la información que nos muestra este medio.
Digamos entonces  que
nos planteamos si con el uso de este medio y a partir del aprovechamiento de su popularidad es factible que en las aulas se transforme  en movilizador dando  lugar a la reflexión sobre temas que afectan la vida diaria que de alguna forma atraviesan los contenidos curriculares

Formato y contenido

En la actualidad vivimos en un mundo donde nos asedian las imágenes, donde el medio audiovisual es consumo frecuente. Sin embargo, cabe preguntarnos si su uso se realiza de manera crítica. En este sentido la escuela puede ayudar a través del uso de video y su consecuente análisis en nuestras aulas a construir miradas reflexivas a través de las cuales socializar ideas y poner en manos de los alumnos la posibilidad de repensar críticamente la las temáticas expuestas y proponer nuevos proyectos. Es necesario crear un acercamiento reflexivo de los chicos a los medios para que puedan pensar a los personajes, contextos y valores que estos trasmiten de manera crítica.
El uso de películas en la escuela puede proponerse para el tratamiento de problemas y temáticas de interés para el alumno, para el docente y para el proyecto institucional. Se trata de la presentación de un problema y de poder consecuentemente elaborar y trasmitir los resultados, lo cual transformará al aula en un lugar de debate y comunicación amplio.
Usando este recurso, podemos dar vida al análisis crítico de las diferentes voces que conforman la sociedad, animando a los alumnos a añadir las suyas a este coro.
El cine como obra de arte también apela a la captación de su estética y al encuentro con lo emocional, que ocupan un lugar importante en el debate. Los análisis logrados no tienen por que ser unánimes; de ninguna manera debe intentar desecharse comentarios o reflexiones que no ajusten al tema que el docente quiere inducir a discutir, por que el film puede mostrarse de forma muy distinta según la persona que se expone a él. Cada espectador puede sentirse convocado a cuestiones diferentes y en cada uno la película puede evocar otras experiencias, sensaciones, emociones y pensamientos muy diversos según su historia personal.
Considero firmemente que la enseñanza del pensamiento critico puede darse en diferentes ámbitos de la vida social y cultural de la personas, pero la escuela aquí debe cumplir un rol central fundamentalmente por dos cuestiones. Primero por que la escuela alcanza a todos, a quienes tienen y no tienen posibilidad que aprender estas estrategias en otros ámbitos. Segundo, por que las tecnologías han avanzado rápidamente y  tenemos al alcance de nuestra mano muchísima información (ya sea vía internet, televisión, radio, medios gráficos, etc.) y debemos aprender a utilizarla responsablemente, saber como seleccionarla y ver a través de ella el mensaje implícito que nos quiere trasmitir.

Estrategia didáctica enriquecedora

Para trabajar esta propuesta en el aula no hay una formula precisa si no que apela a la creatividad en la presentación,  inducción y guía del debate acerca del video que se quiere presentar. De todos modos expongo a continuación algunas propuestas:
Ubicar la película o video en un contexto y tiempo particular.
Podría tomarse una escena en particular y plantearse cuales son los pensamiento y sentimientos de cada uno de los personajes en la situación.
Podría pensarse que pudo haber pasado antes de que comenzara la película y que podría pasar luego del final.
Podría reconocerse a los protagonistas  e intentar reformular la historia desde los personajes secundarios o desde algún actor ajeno a al situación.
Podrían dividirse en grupos y defender las causas de los personajes.
Podrían pensarse situaciones similares de la vida real (como ocurren, identificar los personajes, los contextos, etc.)
Como he dicho antes, esta lista no es exhaustiva, puede inventarse estrategias muy diversas, según el grupo, el tema, la institución, etc. Como plantea Litwin[1], la selección curricular tamiza experiencias, y esto dependerá de que es lo se pretenda resaltar del film.
Tenemos que tener en cuenta que las películas utilizadas en estas actividades no fueron hechas con fines educativos, por tanto el docente debería seleccionar cuidadosamente  las que pretende trabajar con sus alumnos.
En nuestras  escuelas es frecuente el uso de videos para rellenar los tiempos en que falta algún profesor o se  hace uso de estas sin ningún tipo de análisis ni trabajo previo o posterior. No es recomendable que esto suceda por que va en desmedro del recurso, ya que en otra situación, los alumnos  lo tomaran como un momento de distracción.

Construcción del pensamiento crítico

Es innegable el valor del arte en la formación de las personas.  Sabemos que en no pocas ocasiones, la educación se ha centrado en lo cognoscitivo, en lo intelectual dejando de lado el debate, la socialización de ideas y lo emocional. Y si es el arte el mejor medio para que una persona se exprese de forma sensible y llegue al mundo emocional de otras personas, entonces  el cine adquiere en este aspecto un papel privilegiado.
Remitiéndonos a las cuestiones tratadas anteriormente podríamos decir que hay que “abrirle la puerta del aula” al cine, no solo por que es entretenido o por que en la actualidad es de consumo masivo, si no por que nos propone reconocer gran parte de las vivencias como humanidad, y nos da la oportunidad de  poder repensarlas y discutirlas. Este formato artístico nos intenta  trasmitir el conocimiento acerca de este mundo que vemos reflejado no como real si no como irreal.
Las intenciones son dar cuenta del valor de este arte trasladado a la escuela en pos de la posibilidad de ayudar a construir el pensamiento crítico. Se trata de generar un espacio de reflexión, para poder analizar una situación determinada desde distintas perspectivas, resignificando  el mensaje o los mensajes que se trasmiten en la película.
Quienes trabajan educación no podemos dejar de lado todo lo que  ofrece el cine para la tarea pedagógica en un mundo cada vez más controvertido y polémico. A través de él se abre una nueva puerta a la creación espacios abiertos, comunes, plurales, solidarios; en una palabra, profundamente humanos.
El cine no es un mero canal, si no como describe Burbules y Callister[2] es “un territorio potencial de colaboración, un lugar donde pueden desarrollarse actividades de enseñanza y aprendizaje”.



[1] Litwin, E. (2008) El oficio de enseñar. Buenos Aires: Paidos

[2] Burbules N. y Callister, T. (2001) Educación: riesgos y promesas de las nuevas tecnologías. Barcelona: Granica