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Los países emergentes presentan una creciente competencia en I+D

El Informe Mundial de la UNESCO sobre la Ciencia 2010 confirma que los polos de inversión científica se van extendiendo desde el Norte hacia el Sur

Aunque Estados Unidos, Europa y Japón siguen encabezando, a nivel mundial, las inversiones dedicadas a la Investigación y Desarrollo (I+D), la competitividad de los países emergentes, con China a la cabeza, es cada vez mayor. Esta es la conclusión que se desprende del
Informe Mundial de la UNESCO sobre la Ciencia 2010, presentado recientemente con motivo de la celebración del Día Mundial de la Ciencia para la Paz y el Desarrollo.
La proporción de investigadores en países en desarrollo pasó del 30% en 2002 al 38% en 2007. Dos tercios de este aumento se deben exclusivamente a China.

Madrid.
El panorama descrito en el Informe Mundial de la UNESCO sobre la Ciencia se caracteriza por su rápida evolución. El volumen de la inversión mundial en I+D aumenta en el plano mundial, al mismo tiempo que se observa un claro y fuerte progreso de los países emergentes en el campo de la ciencia y la tecnología. El ascenso de estos países se puede apreciar sobre todo por la proporción que representa Asia en el gasto interior bruto en I+D.
En efecto, la proporción de Asia, impulsada principalmente por China, pasó del 27% al 32% entre 2002 y 2007. En este mismo periodo, las tres potencias en I+D (Estados Unidos, la Unión Europea y Japón) experimentaron un retroceso. En 2002 el 83% de I+D se llevaba a cabo en los países desarrollados, mientras que en 2007 ese porcentaje se cifró solamente en un 76%. Esta tendencia es todavía más acusada cuando se observa el gasto interno de las empresas en I+D.
En el periodo 2000-2007, la proporción representada por el sector privado en el gasto en I+D, con respecto al PIB, experimentó un brusco aumento en el Japón, China, Singapur y, sobre todo, en la República de Corea. En cambio, permaneció estable en Alemania, Francia y el Reino Unido, y experimentó un leve retroceso en la Federación de Rusia y los Estados Unidos.
En el prefacio del Informe, la Directora General de la UNESCO, Irina Bokova, subraya que “la repartición de los esfuerzos de investigación y desarrollo entre el Norte y el Sur ha experimentado un cambio con el surgimiento de nuevos actores de la economía mundial”, y añade que “el mundo bipolar, en el que la tríada formada por la Unión Europea, Japón y los Estados Unidos dominaba el ámbito de la ciencia y la tecnología, está siendo sustituido por un mundo multipolar en el que los polos de investigación se van extendiendo desde el Norte hacia el Sur”.

Investigadores en los países en desarrollo

La proporción de investigadores de los países en desarrollo pasó del 30% en 2002 al 38% en 2007. Es preciso señalar que los dos tercios de este aumento se deben exclusivamente a China. Este país, que contaba con 1.423.400 investigadores en 2007, está a punto de sobrepasar a los Estados Unidos y la Unión Europea juntos. Actualmente, los porcentajes de investigadores se reparten así en el mundo: Estados Unidos (20%), Europa (20%), China (20%), Japón (10%) y Federación de Rusia (7%).
Aunque la proporción representada por los investigadores de las naciones desarrolladas sigue siendo preponderante, la proporción de publicaciones científicas producidas en ellas ha experimentado también una disminución, ya que pasó del 84% en 2002 al 75% en 2008. La proporción de las publicaciones producidas por China se multiplicó por más de dos en ese mismo periodo, pasando del 5,2% al 10,6%, aunque el índice de citas de sus artículos fuese inferior al de la tríada formada por los Estados Unidos, la Unión Europea y el Japón. La producción de artículos científicos ha aumentado también en América Latina, en parte debido al número de publicaciones producidas por Brasil.
Esta mutación ha sido propiciada por el desarrollo extremadamente rápido de Internet, que es un potente vector de difusión del conocimiento científico. Entre 2002 y 2007, se registró un aumento muy considerable del número de conexiones con Internet en todo el mundo. Ese aumento fue mucho más importante en los países emergentes. En 2002, por cada 100 habitantes del planeta se contabilizaban algo más de 10 internautas, mientras que en 2007 esta cifra ascendió a 23. En el mismo periodo, esa proporción pasó de 1,2 a 8 en África, de 2,8 a 16 en los Estados Árabes y de 8,6 a 28 en América Latina. El Informe pone de relieve que “la rápida expansión de Internet en los países del Sur es una de la nuevas tendencias más prometedoras del milenio”.
Los países de economías emergentes se limitaban hasta la fecha a albergar actividades de I+D deslocalizadas por los países en desarrollo, pero ahora han pasado a una etapa de investigación aplicada y de desarrollo tecnológico autónomos. China, Brasil y la India están acortando simultáneamente distancias, tanto en el plano industrial como en el científico y en el tecnológico. Esto se pone de manifiesto con la entrada en la escena mundial de empresas multinacionales de países emergentes pertenecientes a sectores como la fabricación de automóviles, los bienes de consumo o las industrias aeroespaciales de alta tecnología.

Persistencia de la fuga de cerebros

No obstante, los países de la tríada formada por la Unión Europea, Japón y Estados Unidos siguen manteniendo una posición preeminente en el ámbito de las patentes. “De todos los indicadores utilizados, el que más pone de manifiesto la desigualdad en la creación de conocimientos científicos a nivel mundial es el indicador relativo a las patentes”, según el Informe Mundial de la UNESCO sobre la Ciencia. Las oficinas de registro de patentes de los tres países mencionados precedentemente se llevan la parte del león, no sólo en lo que respecta a la cantidad de patentes registradas, sino también en lo referente a la calidad de éstas.
 Por otra parte, cabe señalar que, si bien los países en desarrollo están formando a un número cada vez mayor de investigadores y científicos, estos profesionales no logran obtener con facilidad puestos de trabajo en sus países natales. Esto impulsa el movimiento migratorio de graduados de los países del Sur hacia los del Norte, y también entre los países del Norte. Esa fuga de cerebros constituye un problema especialmente agudo para países como la India y Turquía, y también para algunas naciones del África Subsahariana y el Asia Meridional. Se estima que, en 2009, por lo menos un tercio de los investigadores africanos estaban trabajando fuera de sus países. Según datos de la OCDE mencionados en un estudio británico efectuado en 2008, de los 59 millones de emigrantes residentes en los países de la OCDE, unos 20 millones son profesionales altamente calificados.
Aunque las repercusiones de la crisis financiera de 2008 son difícilmente cuantificables todavía, el Informe señala que la recesión mundial podría tener un impacto en los presupuestos de I+D, a menudo expuestos a recortes en las épocas de crisis. En 2009, algunas de las empresas estadounidenses que más invierten en I+D redujeron los presupuestos dedicados a este capítulo entre un 5% y un 25%. De hecho, la crisis ha afectado a los Estados Unidos con mayor dureza que al Brasil, China o la India, lo que ha permitido a estos tres países emergentes recuperar su retraso en materia de I+D a un ritmo más rápido del que hubieran logrado alcanzar sin la crisis. Por último, el Informe hace hincapié en que es necesario intensificar la cooperación científica entre los países del Sur.