El fuego del mito

La vida y las ideas de Alejandro Magno continúan fascinando más de dos mil años después con su universalidad

La historia de un hombre que en sólo 12 años de reinado recorrió, en el siglo IV antes de Cristo, 23.000 kilómetros a través de Europa y Asia llevando la cultura helénica a los lugares más recónditos de Oriente, es la que narra Alejandro Magno. Encuentro con Oriente, el gran proyecto que ArteCanal muestra en Madrid.

JULIA FERNÁNDEZ
Con retratos de Alejandro, conservados en copias romanas o en monedas, como el espléndido medallón de oro del Museo Calouste Gulbekian de Lisboa; piezas originales de Pella, ciudad donde estaba el palacio real de Macedonia; o relieves en ladrillos esmaltados de Babilonia, procedentes del Museo de Berlín, nunca hasta ahora vistos en España, la muestra Alejandro Magno. Encuentro con Oriente se presenta  como una  extraordinaria  memoria expositiva

del rey macedonio, que liberó las ciudades griegas de Asia del yugo persa y que en un reinado de 13 años cambió por completo la faz del mundo y dio inicio a una época de enorme progreso e intercambio cultural.
“La labor llevada a cabo por el rey macedonio y gran difusor de la civilización griega sigue despertando el asombro y admiración de sucesivas generaciones”, dice  Martín Almagro-Gorbea, catedrático asesor científico de la muestra, sobre la actualidad de este gran icono de la Antigüedad, que ha inspirado a los grandes conquistadores de todos los tiempos, desde Julio César hasta Napoleón Bonaparte. “En su persona”, continúa el que fuera director del Museo Arqueológico Nacional, “luce la aureola heroica del joven conquistador que, muerto en la flor de la vida, ya ha situado bajo su dominio el Imperio persa y todas las regiones extremas y recónditas del mundo entonces conocido, ordenándolas de tal modo que supo legar a la posteridad una nueva imagen de la tierra y un sólido entramado de cauces y contactos”.
Su figura y legado, siempre presentes en la historia y la cultura tanto de Occidente como de Oriente, a lo largo de más de dos milenios, son la materia y el hilo conductor del relato que se expone durante los próximos cinco meses en Arte Canal.

Últimos hallazgos

Fruto de la cooperación de la Comunidad de Madrid con la Fundación Curt-Engelhorn para los Museos Reiss-Engelhorn y el Departamento de Eurasia del Instituto Arqueológico Alemán, la muestra Alejandro Magno. Encuentro con Oriente reúne originalmente más de 330 piezas claves procedentes de cuarenta grandes museos europeos; los últimos hallazgos de las más recónditas regiones de Asia, como los objetos del Museo Nacional de Tayikistán; y obras provenientes de Afganistán, del Museo Nacional de Kabul. Además, esta  propuesta ha sido enriquecida, para su exhibición en España, con piezas procedentes de Grecia, y de los grandes museos de nuestro país.
Una película en 3D, “Alejandría, el sueño de Alejandro”, proyectada en el cine de 140 butacas que se ha construido en el exterior del Centro de Exposiciones Arte Canal, es el punto de partida del recorrido, donde se sobrevuela Alejandría, se visita la Biblioteca y se conocen las cisternas subterráneas que abastecían a la ciudad con el agua del Nilo. Creada expresamente para esta muestra, la película es una lograda inmersión en la ciudad que Alejandro fundó en Egipto como bastión de la cultura helenista, que sitúa  ante el idealista que yacía bajo el conquistador. Éste, con sus increíbles hazañas, se despliega en el espacio artístico adyacente dividido en diez salas.

23.000 kilómetros

Las campañas de Alejandro por Asia central, y su capacidad, tras vencer a los persas, de atraer a distintas personas y culturas a un nuevo estado unificado y multiétnico, que suponía la helenización del corazón de Asia, se van desgranando a través de los apartados: Alejandro, mito y héroe; Imperio persa; Griegos y persas; Babilonia, del antiguo Oriente a la metrópoli; Cultura y conocimiento; El ejército de Alejandro; El fuerte de Kurgansol; Helenismo y Oriente; Del Helenismo al Budismo, y Alejandro en España.
Una luz tenue que se rompe ante las singulares obras da al recorrido un ambiente teatral que es muy favorecedor para la inmersión del visitante en el personaje Alejandro Magno y sus increíbles hazañas, la brevedad de su vida, sus legendarias y triunfantes campañas hasta el río Indo, en las que recorrería más de 23.000 kilómetros.
El busto de Alejandro conocido como “Alejandro de Erbach”, procedente de la Verwaltung der Staatlichen Schlosser und Garten Hessens; un fragmento de incensario de los Museos Reales de Arte e Historia de Bruselas; un medallón de oro con el busto de Atenea del Museo de Benaki (Grecia); o una escultura en mármol de Alejandro del Museo Arqueológico de Pella (Grecia), son las piezas más sobresalientes de un ámbito centrado en el personaje, que es entrada a su Encuentro con Oriente.

Lujo exótico

El enemigo Imperio Persa, cuyo arte se manifestaba en grandiosas construcciones y en espléndidas joyas, vajillas y vasos para banquetes, llegaría a tener sobre  Alejandro una gran seducción. De igual manera,  Grecia, en especial Lidia y Jonia, llegaron a modelar el gusto de los persas, quedando huella patente en la arquitectura y en los relieves con que comenzaron a decorar sus palacios. Estas mutuas influencias son mostradas a través de adornos con forma de cabeza de león o un vaso ático de figuras rojas proveniente del Museo Británico.
En otoño del 331 a.C. y tras vencer en la batalla de Gaugamela, Alejandro marchó sobre Babilonia, ciudad que lo recibió como triunfador. Gran centro intelectual de Mesopotamia y de todo el Oriente, sus siglos de historia, los conocimientos religiosos, literarios y científicos, en especial los astronómicos, que encerraban sus bibliotecas, significaron para Alejandro una revulsión cultural que le marcaría profundamente. Un relieve de terracota con una pareja de músicos, el mosaico de un león de Babilonia o, quizás la pieza más valiosa de toda la exposición, el calendario zodiacal del Museo del Oriente Próximo de Berlín, dan fe de la asimilación.

El fuerte de Kurgansol

El ejército de Alejandro Magno constaba de 35.000 hombres, de los que, como gran táctico y estratega, supo sacar lo mejor. Memoria de ellos son aquí el casco calcídico, la pareja de taloneras o el peto procedentes del Museo Estatal de Baden, y también el apartado dedicado al fortín de Kurgansol, que según las últimas excavaciones sería uno de los seis fuertes que Alejandro Magno construyó al norte del río Oxus, en el año 328 a.C., para proteger sus comunicaciones. Una bañera de cerámica de tipo helenístico, que supone una innovación exótica en estas tierras de Asia central, confirmaría las conclusiones de la investigación.
De cómo la convivencia de los militares helenos con las poblaciones del norte de Afganistán, Tayikistán, Uzbekistán, el norte de Pakistán y el noroeste de India, con Cachemira, dio lugar a una interesante cultura mixta greco-oriental tratan las penúltimas salas, previas a esa reflexión sobre la incidencia del héroe en España, como fuente de inspiración política, artística y moral.