Educación y justicia social

Analistas, políticos, miembros del Gobierno y profesores examinan la situación de la enseñanza en la 25 Semana Monográfica de Santillana

“Educación y justicia” es el tema del documento base de la 25 Semana Monográfica, que organiza la Fundación Santillana. Además de destacados especialistas, esta edición ha contado con la participación de Alfredo Pérez Rubalcaba, Cristina Garmendia, Mariano Rajoy, Felipe González y Fernando Savater, que plantearon propuestas y actuaciones para mejorar la calidad del sistema educativo en la próxima década.

Pérez Rubalcaba y Rajoy, en
un momento de su intervención en este encuentro.
(Foto: EFE)

Madrid. ROSAURA CALLEJA
La construcción de una sociedad justa es un tema central en la definición del futuro... Estamos ante la necesidad de moralizar la especie humana, tarea que excede las posibilidades de la educación escolar, pero que permite colocar la acción de la escuela en el marco de un proceso más amplio...", así figura en el documento básico elaborado por Juan Carlos Tedesco, para la 25 edición de la Semana Monográfica de la Educación, que celebra la Fundación Santillana.
En la jornada inaugural de este encuentro, Juan Carlos Tedesco, ex ministro de Educación de Argentina, hizo un repaso a los capítulos de este documento donde da prioridad a la educación inicial, la organización del trabajo docente, alfabetización científica y digital y el desafío de las políticas de subjetivad. En su intervención, reconoció los avances que se han llevado a cabo en igualdad de género, atención a la diversidad y tecnologías de la información y la comunicación, entre otros, pero constató la insatisfacción en los resultados. A su juicio, la educación ha perdido la capacidad de movilidad social y lamentó la pérdida de la autoridad docente, “la escuela es el centro de la decepción”, afirmó. También, señaló la dificultad de transformar los sistemas educativos, “muchas reformas, pero no han conseguido los objetivos”, precisó. Por lo que se refiere a los docentes, Tedesco explicó que se trata de un problema complejo, porque reciben una “formación disociada”, ya que se les “forma de manera diferente a lo que después van a desarrollar”.

Ideas y proyectos

Ángel Gabilondo comenzó su intervención recordando la celebración del bicentenario de la liberta de imprenta que supone la libertad del libre pensamiento. También hizo referencia al documento básico de Tedesco, y más concretamente a cuatro aspectos que pueden ser objeto de una política educativa y que han demostrado su eficacia: “la capacidad para formular un proyecto, la capacidad para elaborar una narrativa acerca de la situación, la confianza por parte de adultos significativos en la capacidad del sujeto para superar la situación adversa, y el compromiso y la responsabilidad por los resultados”. Para el ministro de Educación, “necesitamos ideas viables, factibles y las ideas concretas se transforman en proyectos”, además “necesitamos seres con voluntad y coraje político y proyectos educativos que son más que ideas. Un proyecto requiere de estrategia, objetivos y trabajo en equipo”. Gabilondo afirmó que “ninguna exclusión es equiparable a la exclusión del conocimiento y que ésta produce la mayor desigualdad”. También señaló que en educación el principal objetivo es el consenso y señaló el diálogo como el camino para lograrlo.

MIR docente

En el transcurso de su intervención en la Semana Monográfica, Alfredo Pérez Rubalcaba apostó por la creación de un “MIR educativo”, similar al que realizan los médicos, pero especialmente diseñado para el profesorado, ya que es un tema que “no lo tenemos bien resuelto”, y anticipó que hasta 2020 se contratarán 200.000 profesores. Para el vicepresidente primero del Gobierno y ministro del Interior, educar es una tarea difícil y “lo va a ser todavía más”. “Es el momento de plantearnos otra alternativa, similar al sistema de formación de los médicos especialistas, para seleccionar y formar a nuestros docentes”, afirmó.
Asimismo, aludió al fracaso escolar, señalando que “en la sociedad del conocimiento, el fracaso es un drama individual y colectivo”, y se mostró partidario de realizar un diagnóstico “a tiempo”, en Primaria. También advirtió que la estructura educativa de Finlandia, cuyo sistema educativo constituye un ejemplo por sus excelentes resultados escolares, es muy parecida a la española y que la calidad de la educación en España está en la media de la OCDE. “Nuestro sistema educativo es de los más equitativos del mundo”, manifestó y valoró la “buena calidad de la escuela pública, que acoge a los más desfavorecidos”.
De igual modo, admitió que la Formación Profesional figura entre sus “preocupaciones”, aunque constató que en los últimos años ha ganado en prestigio y que este curso ha aumentado el número de alumnos matriculados. No obstante, hizo un llamamiento a las universidades para que no la incluyan en su oferta académica. Para Rubalcaba, un pacto educativo “sería bueno en términos políticos y sociales” y aseguró que “nos une lo más importante y que con la educación nos jugamos el futuro de la sociedad”.

Libertad de elección

Por su parte, Mariano Rajoy se mostró partidario de un proyecto de regeneración del sistema educativo, basado en la libertad de elección y afirmó que hay un “clamor social” por un profundo cambio en el sistema educativo, ante las “inadmisibles” tasas de fracaso y abandono escolar. Así como, manifestó que “un mal sistema educativo es un problema también para la economía, porque retrasa, dificulta o imposibilita la incorporación de los jóvenes al mercado laboral y supone un despilfarro de talento privado y recursos públicos”.
Para el presidente del Partido Popular, es necesario “un espacio educativo común para todos”, no excluyendo ningún sector social, sino “al alcance de todos”. A su juicio, la educación pública se debe caracterizar por su neutralidad política y excelencia académica, además debe reforzar los valores constitucionales. Durante su intervención, subrayó que el sistema educativo debe estar basado en la libertad de elección, el derecho a elegir lo público y “dentro de los público” y que esta libertad de elección no debe restringirse a la enseñanza privada y concertada”.
De igual modo, se mostró partidario de crear “un hábito de la evaluación honesta de las políticas públicas” y del uso de los recursos públicos y que el sistema educativo se someta a una evaluación permanente para “estimular su excelencia, detectar desajustes, corregir deficiencias y medir su grado de equiparación a los países de nuestro entorno”.
En su ponencia, Rajoy enumeró los elementos clave del sistema que se concretan en apoyar al docente, recuperando la autoridad, el prestigio y valorando el esfuerzo. También apostó por diseñar un tronco educativo común para todos los alumnos, donde se incorporen los valores y conocimiento vinculados al mundo de los emprendedores, “porque para salir de la crisis, el país va a necesitar miles y miles de nuevos empresarios que puedan volver a crear los puestos de trabajo perdidos en estos años”. Por último, reconoció que para mejorar el sistema educativo “el consenso es posible, si compartimos la libertad y un sistema educativo de excelencia”.

Educación cívica

En su participación en estas jornadas, Fernando Savater abordó la dimensión política de la educación y señaló a la educación como imprescindible para la democracia, porque “educa a futuros gobernantes”. Para este filósofo, la educación cívica es imprescindible y “no es sólo labor de los padres”, porque “no se trata de inculcar valores familiares, sino cívicos”. En cuanto a la diversidad de textos de la asignatura de Educación para la Ciudadanía, opina que “el Ministerio debería haber validado los libros que seguían el temario, sin prohibir ninguno”.
Por otra parte, Savater hizo una defensa de una lengua común, porque “es de sentido común” y precisó que en España “hay lugares donde no se puede estudiar en la lengua común o está mal vista”.

La visión de líderes sociales

Para clausurar la Semana Monográfica tuvo lugar una mesa redonda en la que participaron Cristina Garmendia, ministra de Ciencia e Innovación, Felipe González, ex presidente del Gobierno, y Javier Monzón, presidente de Indra.
En su intervención, Felipe González afirmó que no es posible hacer un proyecto educativo consistente con el horizonte del 2020 o 2030, “si no se crea un consenso serio entre las fuerzas políticas, que sea efectivamente revisable y ajustable, pero que no responda a modelos ideológicos, porque no da tiempo a madurar el proceso educativo”.
Asimismo, manifestó que no se puede hacer una ley de educación distinta cada cuatro años, porque es “ridículo” y afirmó que el PP tiene que crear consenso y para ello debe apartar las ideologías y los fines partidistas. También recordó que Ángel Gabilondo intentó durante meses alcanzar un pacto educativo, pero al final “no le dieron ni pan, ni agua” y destacó la paciencia del ministro, “una cualidad que se le nota en la cara”, para insistir en el diálogo para buscar el consenso. De igual modo, advirtió que España es el único país de la Unión Europea en el que la oposición está “generando desconfianza” y que esto representa un problema para el Gobierno, pero también para los ciudadanos.

Creatividad

Felipe González y Cristina Garmendia coincidieron al afirmar que en España se ha avanzado en “cantidad” pero no en la “calidad” de los centros escolares. “Educamos para la obtención de un título, en vez de fomentar la creatividad”, puntualizó el ex presidente.
Por su parte, la ministra de Ciencia e Innovación se dirigió al profesorado para que entienda la importancia de la “colectividad”, ya que en el mundo actual “nada es individual” y se mostró partidaria de que se fomente la movilidad interregional en la UE, en el ámbito educativo, la movilidad docente y de los investigadores. También se mostró defensora de la autonomía de los centros para obtener mejores resultados académicos. En este sentido, González apoyó la autonomía, pero con “rendición de cuentas”, que “no se entienda como endogamia corporativa” y que se debe conectar la autonomía con la sociedad.
Para ambos políticos, el momento para empezar la docencia “creativa” es en la educación Primaria, porque en la enseñanza superior “es demasiado tarde”.

Métricas consensuadas

Mientras Cristina Garmendia considera que es necesario medir la productividad de los centros con métricas consensuadas, Felipe González puntualizó que la métrica debe adaptarse a los centros, porque “no es lo mismo un centro multicultural que otro” o “bien repartir los emigrantes en todos los centros”.
Para González hay que ayudar a los alumnos a “orientarse” y a enfrentarse al mundo y “más ahora con una realidad cambiante”. A su juicio, el profesor debe enseñar el manejo de Internet, pero no el “uso” del instrumento, precisó, sino su “utilidad”.
Por su parte, Garmendia recomendó que los profesores deberían realizar estancias en empresas, para que vean sus necesidades y comprendan mejor su estructura y funcionamiento.
Por su parte, Javier Monzón, presidente de Indra, hizo hincapié en que “nuestro país tiene que apostar por la calidad y que el talento se adquiere”. En su opinión, “la educación para el crecimiento es educación para la empleabilidad” y se mostró partidario de un cambio en el modelo productivo y de no separar las Humanidades de la Ciencia. En su intervención, hizo un repaso a las competencias básicas que el alumno debe adquirir en la educación obligatoria, pero además de leer, entender lo que lee y manejar una lengua extranjera, también debe introducirse en la flexibilidad, la competitividad y otras habilidades. Así como, apostó por la autonomía de los centros de todos los niveles para “crear más diversidad”.

 

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