Espacios dibujados

El Instituto de Crédito Oficial plantea un diálogo entre las esculturas y dibujos más emblemáticos de su colección

La colección de escultura moderna con dibujo del Museo Colecciones ICO se encuentra entre las más completas del arte español del siglo XX. Quince años después de su apertura al público, la síntesis que expone en la muestra Un siglo creando espacio supone un brillante repaso a los movimientos y artistas  de un siglo fundamental.

JULIA FERNÁNDEZ
Los rasgos característicos de la colección de escultura del Instituto de Crédito Oficial: el que sean piezas de pequeño formato, su naturaleza vanguardista y el que todos sus autores sean españoles, tienen un colofón extraordinario en el hecho de que cada escultura esté acompañada por los correspondientes dibujos, siguiendo el principio del clasicismo de otorgar un valor fundamental al disegno, raíz del pensamiento que configura la obra, sea escultura, pintura o arquitectura.
La nueva exposición que el Museo Colecciones ICO (MUICO) ofrece sobre su colección hasta el próximo enero en Madrid permite el acceso, en una única sala,  al panorama completo de todo un periodo histórico, en el que la escultura española vive un momento de gran esplendor, caracterizado por la innovación, ahondando en la relación que autores de muy distintos movimientos establecieron entre escultura y dibujo, no sólo como germen de la obra de arte, que alcanza en el proceso creativo del escultor una especial relevancia, ya que, generalmente, realiza bocetos preparatorios antes de lanzarse a modelar, esculpir, fundir o construir, sino como voz autónoma que completa una expresión artística: “Yo no he visto nunca tanta diferencia entre el dibujo y la escultura. Yo paso de una cosa a la otra sin darme cuenta. Estoy pintando sin pensar en que lo estoy haciendo con  pinceles; estoy esculpiendo, sin darme cuenta de que tengo entre mis manos una materia de tres dimensiones… Para mí es la misma cosa creativa”, decía el pintor y escultor gallego, Eugenio Granel, en un audiovisual sobre la Colección ICO, filmado por José Luis López Linares, poco antes de su muerte.

Gran esplendor      

Es sobre esa fluidez del arte a través de distintos campos expresivos está construida esta muestra, síntesis de los principales movimientos y artistas españoles,  que reúne un total de 120 obras de 38 autores que representan las grandes aportaciones que éstos realizaron al arte contemporáneo.
Manolo Hugué, Julio González, Pablo Picasso, Salvador Dalí, Joan Miró, Joaquín Torres García, Esteban Vicente, Pablo Gargallo, Antoni Gaudí, Martín Chirino, Antoni Tàpies, Jaume Plensa, Jorge Oteiza, Eduardo Chillida, o Miquel Barceló, entre otros, se encargan en este Un siglo creando espacio de mostrar lo esencial de la epopeya escrita por la escultura del siglo XX.
Las distintas generaciones del arte español contemporáneo, desde los años 70 del siglo XIX a los años 50 del siglo XX, tienen su representación en uno o varios artistas;  Manolo Hugué, por ejemplo, encarna la reacción novecentista frente al modernismo catalán, pero sin la radicalidad con la que  Gargallo, González  y Picasso acometieron ese papel vanguardista.
Se trata de los distintos estadios de la escultura moderna española, el proceso por el que va apareciendo la fractura estética de las primeras vanguardias, el alejamiento de la representación de la figura humana en el sentido clásico o la abstracción de la geometría y el uso de nuevos materiales aplicados al campo artístico y formal, derivado de la desaparición de la idea de perduración en el tiempo, lo que propicia la convivencia entre los llamados materiales nobles, como el bronce o la madera, con el corcho, la hojalata o el aluminio en su búsqueda de nuevas posibilidades en la escultura.

Un arte desconocido

“Hemos querido resumir de forma clara, para todos, cómo ha ido evolucionando escultura y dibujo en el siglo XX, y cómo trabajaron estos artistas”, explica Gonzalo Doval, gerente del área de arte del MUICO y comisario de Un siglo creando espacio; “y aunque el hilo conductor es fundamentalmente cronológico, existe una complejidad a la hora de mantener y respetar esta estructura cuando se trata de arte contemporáneo, ya que en esta etapa los movimientos se solapan y los artistas van transformando sus estilos hasta alcanzar la madurez”.
Con piezas que atraerán a muy distintas sensibilidades, desde la escultura más figurativa y realista de Manolo Hugué, a la geometría de Oteiza, pasando por el surrealismo de Salvador Dalí, el recorrido de Un siglo creando espacio  divulga de forma rigurosa pero accesible un forma de arte moderno que, en muchas ocasiones, quizás por el uso de conceptos elitistas o metafísicos, no ha sido comprendido por una mayoría social. Así es visto por el comisario de la muestra, que cree que en España se conoce más el arte clásico que el moderno. “Es un problema”, dice, “de cómo está el sistema educativo; no se explica correctamente el arte contemporáneo y de vanguardia que, por las ideas que trabaja, es más complicado de entender y requiere un mayor esfuerzo, tanto del docente como del alumno”.   
Arte contemporáneo y de vanguardia, de expresión más compleja, sobre el que el creador Julio González, que denominaba a la revolución de la escultura en hierro ‘dibujar en el espacio’, dejó escrito lo siguiente: “El problema no es solo querer hacer una obra armoniosa, un conjunto perfectamente equilibrado, sino lograrlo mediante el matrimonio de la materia y el espacio, mediante la unión de formas reales e imaginarias, obtenidas y sugeridas gracias a puntos establecidos o perforaciones, y con la ley natural del amor confundirlos hasta hacerlos inseparables como lo están el cuerpo y el espíritu”.

 

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