Retiran los crucifijos de dos aulas de un centro extremeño

El presidente de la Junta de Extremadura apuesta por resolver los conflictos en el ámbito escolar

La Dirección Provincial de Educación de Badajoz ha ordenado la retirada de crucifijos del C.P. “Ortega y Gasset” de Almendralejo, ante la demanda realizada por el padre de dos alumnos, primero ante los órganos del centro y después por la vía judicial.

El AMPA del centro extremeño exige que
devuelvan los crucifijos retirados a las aulas.

Madrid.
Según el padre de los alumnos, Lorenzo Losada, la retirada de los crucifijos se produjo a principios de curso y solo de las clases a las que asisten sus hijos y zonas comunes, pero no se muestra satisfecho, puesto que hay crucifijos en otras aulas y también otros elementos que demuestran claramente el “carácter confesional” del centro, como imágenes de la Virgen o carteles de la campaña de cuestación católica del Domund.
En este sentido, la Consejería de Educación ha comunicado que como el Consejo Escolar del centro no se pronunció sobre la demanda del padre sobre esta materia de la que era competente, Losada recurrió a los tribunales y a la Junta de Extremadura.
Estos procesos se tramitaron de forma paralela, pero antes de celebrarse el juicio se produjo un acuerdo entre los padres y la Consejería de Educación, por lo que el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura dictó un auto en el que obligaba al centro a cumplir la solicitud de la familia. La Delegación Provincial de Educación envió una resolución al centro para que se retiraran los crucifijos y otros símbolos religiosos.

Derecho constitucional

Para Guillermo Fernández Vara, presidente de la Junta de Extremadura, el rechazo de padres de alumnos a que haya crucifijos en las aulas “es un tema que no debería llegar a los tribunales”, porque “cuando se produce un problema en la escuela, haya que hablarlo allí”, aunque ha reconocido que “si después de hablarlo hay padres que no quieren que haya crucifijos en las aulas en las que están sus hijos tienen el respaldo de la Constitución”.
El presidente extremeño se muestra partidario de conjugar “las dos realidades” que se viven en España, un país que se constituye como estado aconfesional, pero en el que el 80% de la población se “considera cristiano”, ya sean “católico practicante, poco practicante o nada practicante”.
Por otra parte, el presidente de la Confederación Católica Nacional de Asociaciones de Padres de Alumnos (CONCAPA), Luis Carbonel, ha lamentado la sentencia que establece la retirada de los crucifijos en dos aulas del colegio público de Almendralejo y considera que esto “es sacar las cosas de quicio”, ya que, además de “símbolo de fe, la cruz pertenece a la identidad cultural de España, Europa y América”. También ha declarado que la decisión es fruto “del laicismo radical actual, que parece odiar todo lo cristiano, olvidando así que de esta religión nacen valores como la libertad del ser humano, la igualdad de todos los hombres y otros muchos reconocidos en las constituciones occidentales”.
Para Carmen Maestro, presidenta del Consejo Escolar del Estado, “no es bueno judicializar estos temas” y advirtió que en España estos asuntos “siempre han resultado polémicos, pero siempre se han resuelto con sentido común”. También opina que “no es bueno para la comunidad educativa cuando se recurre a la vía judicial, entre otras cosas porque siempre hemos demostrado hasta ahora que con respeto y comprensión se pueden alcanzar todas las metas y se pueden limar asperezas”.

Protesta del AMPA

Asimismo, la Asociación de Madres y Padres de Alumnos (AMPA) del Colegio Ortega y Gasset de Almendralejo realizará este viernes un acto de protesta, donde exigirán que no se retiren más símbolos religiosos del centro que devuelvan los dos crucifijos que han retirado por orden de la Consejería de Educación y remitirán un escrito al consejo escolar plateando su reivindicación. Francisco Lamoneda, portavoz de los padres, ha matizado que “no se trata de seguir poniendo crucifijos en los colegios donde no los hay, pero que no se retiren en los que existen” y que si bien la cruz es un símbolo de una religión también “lo es de la propia cultura española, de las raíces, de las tradiciones más íntimas de nosotros como españoles”.
En esta línea, añadió que si se renuncia al cristianismo y a la cruz como símbolos indisolubles de la cultura española y de la civilización a la que pertenece, “habría también que destruir las catedrales, cerrar los museos, no aparecer por los cementerios y retirar las lápidas, destruir gran parte de la literatura, teatro, poesía, pintura y arte en general”. No obstante, afirmó que los padres de alumnos respetan a la familia que ha pedido la retirada de los crucifijos, pero consideran que “no procede” tal petición, dado que la mayoría sí valora la cruz como “una forma de expresión íntimamente ligada a su forma de ser”, al margen de la religiosidad.

 

arriba