Fuerza y verdad

El centenario del nacimiento de Miguel Hernández recuerda  con múltiples actividades su extraordinaria trayectoria vital y literaria

Poeta con un periodo de escritura de tan sólo doce años, con una vida entre-lazada al dramatismo de la Guerra Civil y la cárcel, y que continúa siendo una voz esencial en el panorama poético y en la memoria solidaria de Espa- ña: Miguel Hernández, gran fuerza literaria y social de nuestra historia.

JULIA FERNÁNDEZ
Los cien años que estos días se conmemoran del nacimiento de Miguel Hernández traen a nuestra sociedad el doble envite de reconocer de nuevo al gran escritor de poesía y de recuperar su significada actitud contra el poder totalitario y la injusticia: revitalización y divulgación de la memoria de uno de los poetas más queridos de nuestra tradición cultural y excepcional ocasión de reflexionar sobre un periodo del pasado común que aún se resiste a una  investigación  serena. “Miguel

Hernández adquirió, al final del episodio bélico y en la sucesiva posguerra, otra condición esencial, la del poeta de la memoria, de la memoria histórica de este país”, escribe José Carlos Rovira, comisario del Centenario de Miguel Hernández, “y es una condición inevitable que tiene uno de los más bellos y terribles libros de la poesía española del siglo XX, aquel inacabado, que conocemos como Cancionero y romancero de ausencias, obra con la que se inaugura el autobiografismo de la poesía de la posguerra. Su centenario debe servir sobre todo para conmemorar todos los sentidos de una vida”.

El Centenario

Un homenaje en el Senado, promovido por las asociaciones antifranquistas y por la Memoria Histórica, en el que el presidente de la Cámara Baja Javier Rojo señaló cómo el poeta de Orihuela es sinónimo de dignidad, integridad y decencia; un expreso reconocimiento del Gobierno, que crea, a propuesta de la Comisión Nacional del Centenario, la creación del Premio Nacional de Poesía Miguel Hernández, para jóvenes poetas; el documental promovido por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, la Fundación Pablo Iglesias y TVE, sobre una idea de Alfonso Guerra, donde se recorre su vida y obra, desde sus inicios como pastor de cabras y autodidacta hasta su reconocimiento como gran poeta por parte del Juan Ramón Jiménez de finales de la república pasando por su participación en la contienda civil –empleando la poesía como arma- y los años que pasó en la cárcel al término de la guerra civil; ciclos de conferencias a lo largo de todo el Estado, con escritores, críticos y especialistas que analizan la obra del poeta... son parte de la conmemoración de un Centenario que tiene estos días en el centro de Madrid su abrumadora conclusión en una muestra.   

La sombra vencida

Desplegada en las salas de la Biblioteca Nacional, sustentada en el trabajo de documentación de Alba Guzmán, Jesucristo Riquelme y Francisco Escudero Galante y con la dirección del especialista José Carlos Rovira, se presenta Miguel Hernández 1910-2010. La sombra vencida, la exposición con la que la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales y la propia Biblioteca Nacional recuerdan al poeta, recreando su trayectoria vital y literaria a través de más de doscientas piezas, algunas inéditas, cedidas por la Familia de Miguel Hernández. Manuscritos, fotografías, cartas, pinturas, esculturas, dibujos, documentos, publicaciones y objetos personales se suceden en un recorrido, de cinco secciones, que da comienzo en la “Infancia y juventud en Orihuela, 1910-1936”, donde se recogen algunos de los primeros manuscritos del poeta, como En cuclillas ordeño (hacia 1924) o un cuadernillo donde él mismo fue recopilando sus poemas de juventud (hacia 1930), además de varios testimonios de su etapa escolar como la inscripción en el colegio de Santo Domingo en 1923 o algunas calificaciones escolares (1923-24). A continuación, “Madrid, 1931-1936”, permite acceder a primeras ediciones de sus libros como Perito en lunas y El rayo que no cesa, a algunas de las revistas donde publicó, y a obras de arte de algunos de los representantes de la Escuela de Vallecas vinculados a Miguel Hernández, como los retratos que le dibujaron a carbón y a lápiz Javier Clavo y, a tinta, Benjamín Palencia.

Hambre y dolor

Los frescos de Luis Quintanilla Hambre (1939), Soldados (1939) y Dolor (1939) evocan en el apartado “La guerra, 1936-1939” esa dura etapa del poeta, reflejada en las cartas que le envió a Josefina Manresa contándole el inicio de la guerra en Madrid, su viaje a Orihuela para casarse con ella o sus impresiones sobre Moscú y Valencia; y también con los ejemplos de su producción literaria en la época.  En el siguiente tema, “La cárcel, 1939-1942”, se puede ver por primera vez el manuscrito con los cuatro cuentos que el poeta escribió en la cárcel –El potro oscuro; El conejito; Un hogar en el árbol y La gatita Mancha y el ovillo rojo- de los que los dos últimos han permanecido inéditos hasta ahora. Escritos para su hijo, probablemente entre julio y diciembre de 1941, son sobre todo cuatro metáforas de libertad que reflejan las últimas esencias del poeta. El apartado se completa con una selección de pinturas realizadas en prisión por Ricardo Fuente, Eusebio Oca y Gastón Castelló, compañeros de cárcel del escritor.
El cierre del recorrido está en  “Homenajes y censuras”, donde se recoge cómo, tras su muerte, varios contemporáneos reflexionaron sobre el valor de su obra y el significado de su ejemplo: al filo de los años sesenta, las publicaciones y homenajes encuentran lugar sobre todo en el extranjero, mientras que en España la censura intentaba impedir –en intervenciones que duraron hasta 1976- que su obra fuera publicada y su nombre recordado como reflejan algunos expedientes administrativos e informes policiales que se muestran en este apartado y del que procede, por ejemplo, esta comunicación confidencial de la Dirección General de la Guardia Civil, fechada en Sevilla, en 1967: “Se ha tenido conocimiento en este Servicio que el lunes próximo día 29, sobre las 19 horas, hay proyectada una reunión de estudiantes en la escuela de peritos Industriales para conmemorar el XXV aniversario de la muerte de Miguel Hernández “Poeta del pueblo”, con un recital de poesías del autor. A este acto han sido invitados productores del ramo del metal. Este acto se ha intentado celebrar sin conseguirlo, en dos ocasiones distintas; una, en la facultad de derecho y otra, en los comedores del S.E.U., en la cual intervino la fuerza pública. Lo que se participa a esa Central para el debido conocimiento”
Diversas ediciones de su obras, discos basados en sus poemas, revistas, cuadros, retratos, ensayos sobre su legado literario… y los testimonios de Octavio Paz, Alejo Carpentier, Nicolás Guillén, Vicente Aleixandre y Pablo Neruda, conforman el punto final de este completo homenaje.

 

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