A mayor nivel socioeconómico, hijos mejor cuidados

El tiempo que dedican las madres a los hijos es de 7’5 horas diarias, el doble que los padres, según un informe de la Fundación Alternativas

Las parejas de nivel socioeconómico alto pasan más tiempo cuidando de sus hijos que las que tienen menos recursos. Así se desprende de un estudio de la Fundación Alternativas, donde también se indica que las semanas laborales de más de 45 horas, las jornadas partidas y sin flexibilidad horaria, así como el trabajo por cuenta propia, están asociadas a menor tiempo de dedicación a los hijos, sobre todo, para interactuar, aprender y compartir espacios de ocio con ellos.

Universalizar la educación de 0 a 3 años permitiría paliar las desigualdades sociales. (Foto: Marta López)

Madrid. M. GIRON
Una encuesta realizada a una muestra de 7.384 padres y madres con, al menos, un hijo menor de diez años, muestra que las parejas en las que los padres tienen estudios  universitarios y cuentan con recursos económicos dedican más tiempo a los cuidados de estimulación intelectual de los niños, que aquellas con niveles académicos inferiores y situaciones sociales desfavorecidas.
Por otra parte, se mantienen las diferencias entre padres y madres en cuanto al tiempo total de dedicación a los hijos. Ellas destinan 7’5 horas diarias, mientras que ellos sólo 4’6, lo que muestra, una vez más, que la crianza de los niños es asumida por las madres. No obstante, el estudio muestra una mayor implicación de los hombres más instruidos en las actividades de cuidado físico de los niños, lo que se explicaría por la mayor presión que ejercen sus parejas, con trabajo y estudios, para repartir más justamente las tareas.
El informe determina que las características familiares, tales como el nivel educativo de los padres, o sus ingresos, son más determinantes para el desarrollo infantil que el barrio en que éstos viven o las escuelas a las que van, “tratándose, por tanto, de uno de los mecanismos principales que determinan la reproducción de las desigualdades sociales”.

Medidas correctoras

En este sentido, los autores ponen el acento en la necesidad de llevar a cabo políticas sociales y educativas que corrijan la desviación, tales como ampliar las licencias parentales hasta ocho meses, a contar desde la finalización del permiso por maternidad, cobrando el 100% de salario. Cada uno de los padres dispondría de cuatro meses de licencia con carácter individual e intransferible, incluidos los trabajadores autónomos. La razón principal de esta medida es que los niños menores de un año son el grupo que menos se beneficia del sistema escolar y, en cambio, tienen una mayor necesidad del cuidado materno y paterno.
En este sentido, la situación actual muestra que solo una minoría de padres y madres que trabajan solicitan las excedencias no remuneradas, siendo las madres con mayor salario y nivel educativo las que más se inclinan a solicitarlas, mientras que entre los hombres, el porcentaje es casi testimonial. Esto pone de manifiesto que “el sistema actual no ayuda” realmente a las madres de menor poder socioeconómico, que no pueden “permitirse el lujo de prescindir de su salario”.

Educación infantil

Otra de las medidas propuestas en el informe es la universalización del primer ciclo de educación infantil (de 0 a 3 años), en centros públicos o concertados, con gratuidad para las familias de rentas bajas, lo cual compensaría el posible déficit de cuidado de los menores en las familias más desfavorecidas económica y educativamente. Además, fomentaría la conciliación entre el trabajo remunerado y las responsabilidades familiares, evitando los riesgos de pobreza infantil o de exclusión social.
En el curso 2007-08 la tasa bruta de escolarización en el segundo ciclo de educación infantil (3 a 5 años) era prácticamente universal (98’3%) y se situaba muy por encima de la media de la Unión Europea, mientras en el primer ciclo de educación infantil (0 a 2 años) se situaba sólo en el 20%. Este déficit de plazas en los centros educativos “refuerza y mantiene las desigualdades”. Además, la asistencia a escuelas infantiles de calidad compensa el déficit de cuidados parentales y prepara mejor a los niños para afrontar la etapa obligatoria del sistema educativo. Asimismo, la disponibilidad de escuelas infantiles apoya el empleo de las madres, reduciendo los riesgos de pobreza en la infancia.

Conciliación laboral

Otra propuesta planteada tiene que ver con la posibilidad de reducir jornadas laborales y flexibilizar horarios para los padres y madres con hijos menores de tres años, sin penalización salarial, lo cual permitiría la conciliación entre la vida laboral  y familiar. Esto supondría cambiar la filosofía empresarial por horarios y jornadas más adaptadas a la realidad de las personas.
Estas propuestas se complementan con tres actuaciones especiales que sería necesario aplicar en áreas socioeconómicas desfavorecidas. La primera de ellas consiste en reducir la ratio entre educadores y niños en el primer ciclo de educación infantil en los centros educativos pertenecientes a este tipo de áreas. La segunda, se orienta a involucrar a las familias en el proyecto educativo de los menores apoyándolas desde los servicios sociales y educativos. Y la tercera, plantea la creación de una nueva fuente de datos estadísticos sobre la trayectoria de una generación de menores como base fiable para posteriores políticas públicas de intervención educativa. Esta encuesta debería permitir estudiar la población inmigrante y sus descendientes.

 

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