El hilo de la tradición

El proyecto La memoria de los cuentos saca del olvido la rica experiencia de narración oral que existe en España

A través de la historia se han venido narrando en los espacios de una tertulia campesina, en el seno de la familia o en el patio de vecindad. Son considerados una parte fundamental de la cultura y su legado está en riesgo de desaparición. El libro y documental La memoria de los cuentos. Los últimos narradores orales avala y preserva su extraordinario valor.

JULIA FERNÁNDEZ
Son ellos, los narradores diseminados por toda la geografía de España, protagonistas de La memoria de los cuentos, el hilo de una tradición oral aún viva, los que nos lo cuentan: “En mi casa contaba muchos cuentos mi padre. Después de cenar nos juntábamos en una casa, en época de no labranza. En todos los pueblos había una casa donde juntarse. Según el tema que surgiera, empezábamos a jugar a la baraja, esas cosas, y cuando no, se empezaba a contar cuentos. Y si había alguien que sabía tocar la gaita o la flauta, también armábamos baile.”(Ángel Rivas. Eirexúa, Lugo)
“En las casas de esta zona del campo, lo único que había era los cuentos y unos romances que se cantaban desde primeros de noviembre hasta que pasaba Reyes” (Curro Castro. Tahivilla, Cádiz)
“Cuando aprendíamos más cuentos era en la época de la rosa del azafrán. Nos íbamos al campo a traerla y, por la noche, nos poníamos a mondarla. Como se madrugaba mucho, nos daba una mosca que no encontrábamos los pelos del azafrán. Entonces decíamos: ¡venga, cuéntate un cuento!, a quien mejor se le daba. Y es ahí donde más cuentos se sentían; y historias de apariciones de familiares muertos…” (Consolación Soriano. Iniesta, Cuenca)
“Y en aquellos tiempos había mucha gente que acostumbraba contar sus cuentos, en sus casas, cerca de una hoguera, y los niños se esparcían al lado, un día de mucho frío, de invierno, eso era algo que se hacía mucho antes, pero, es una lástima, se está perdiendo poco a poco” (Nicolau Huguet Moll. Es Migjorn Gran, Menorca).

Tesoros orales

El trabajo conjunto del escritor e investigador Antonio Rodríguez Almodóvar y el cineasta José Luis López Linares, con la colaboración musical del folclorista Joaquín Díaz, expone ante nosotros las voces que soportan aún el espléndido tesoro oral de nuestra cultura. Acudiendo a pueblos de toda la geografía española, para localizar y entrevistar a algunos de los últimos portadores de este patrimonio inmaterial de la humanidad, han seleccionado una treintena de relatos contados por nueve narradores de entre setenta y noventa años en su lengua o habla local: castellano –de distintas zonas-, gallego, vizcaíno, menorquín, andaluz, castúo…
“El objetivo de este proyecto, que ha sido impulsado por la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales”, comentan sus responsables, “ha sido poner en valor uno de los mayores tesoros de la cultura popular española, la de los cuentos que se han transmitido durante siglos en el seno de la familia, de la tertulia campesina o del patio de vecindad. Un patrimonio de nuestra propia tradición, que nada debe a la de otros países ni a ninguna cultura escrita, y que ha llegado hasta nosotros muy debilitado, pero que formó a muchas generaciones en el universo simbólico colectivo, a través de personas, a menudo iletradas (no incultas), poseedoras de un saber popular extraordinariamente rico y no siempre bien valorado”.

Versiones del cuento

Gracias a la cooperación entre investigadores y narradores orales se puede comprobar en este trabajo de La memoria de los cuentos que las mismas historias  se encuentran en puntos muy alejados geográficamente. Así, la extremeña Juliana Hernández cuenta una versión de Los animales miedosos más conocida por la versión de los hermanos Grimm, Los músicos de Bremen, y que es prácticamente idéntica a la que relata la conquense Consolación Soriano, sin que ninguna de las dos variantes españolas tenga más relación con la alemana que la pertenencia al viejo tronco común de la cultura indoeuropea. Consolación, a su vez, narra una versión de Estrellita de oro, una de las múltiples Cenicientas españolas, muy similar a Na Catalineta y na Catalinota del menorquín Sito Pelegrí Pons.
De las hipótesis que se barajan acerca de dónde nacieron las historias orales que han llegado a nuestros días, el escritor e investigador Antonio Rodríguez Almodóvar, alma del proyecto La memoria de los cuentos, se decanta “por la hipótesis indoeuropea, la que sitúa el origen de los cuentos maravillosos, los más antiguos y más complejos, en los albores de una cultura que se extendió desde la India hasta los confines de la Europa Occidental, como expresión simbólica de las fuertes contradicciones que vive la humanidad de esa parte del mundo en la larga y difícil transición de la sociedad de cazadores-recolectores a la sociedad agro-ganadera”.

Valor antropológico

El libro y el documental reúnen cuentos de Julia Hernández Rodríguez “Tía Juliana” (Descargamaría, Cáceres, 1922); Consolación Soriano Cariñana (Iniesta, Cuenca, 1939); Juana Rodríguez López (Prioro, León); Ángel Rivas Veiga (Eirexúa, Lugo, 1924); Francisco Castro Salvatierra (Tahivilla, Cádiz, 1927); Esperanza Barber Barber (Es Migjorn Gran, Menorca, 1941); Sito Pelegrí Pons (Es Migjorn Gran, Menorca, 1934); Nicolau Huguet Moll (Es Migjorn Gran, Menorca 1925-2009) y Benigna Lasuen Urkidi (Ausleti, Bizkaia, 1922).
Los ensayos En busca del tiempo perdido, de Antonio Rodríguez Almodóvar, El cuento de contar, de José María Merino, y Narración, memoria y continuidad, de José Manuel de Prada-Samper, completa el contenido del libro, que además contiene una entrevista realizada a Joaquín Díaz, pionero en la recuperación de nuestra tradición oral.
El olvido al que han estado sometido los cuentos orales, desde distintos ángulos de la cultura oficial y a pesar de su gran valor antropológico e intelectual, junto a la necesidad de borrar las connotaciones peyorativas que conceptos como “tradición”, “popular” y “folclórico” han ido acumulando a lo largo de mucho tiempo, son conclusiones a las que llegan estos expertos.
El documental La memoria de los cuentos, producido por López-Li Films para la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, de 59 minutos de duración, aporta imágenes de los propios narradores contando, además de testimonios de familiares, vecinos, profesores y especialistas como Antonio Rodríguez Almodóvar, José María Merino, Joaquín Díaz y José Manuel de Prada-Samper.
En la presentación de este proyecto, la Sociedad Estatal de Conmemoraciones Culturales, quiso hacer un homenaje al trabajo de investigación que folcloristas e investigadores han venido realizando en las últimas décadas, casi siempre desde iniciativas personales. Es sobre las aportaciones de estudiosos como Juan Ignacio López Palomares, Antonio Reigosa, Rafael Hernández, Queta Pardo o Josu Arrizabalaga, además de las de los propios creadores de esta propuesta, se está sosteniendo La memoria de los cuentos.

 

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