Educación inclusiva para alumnos con Síndrome de Down

Más de 300 expertos y 400 jóvenes discapacitados participaron en un encuentro internacional

Expertos en educación inclusiva apuestan por la forma-ción del profesorado y los nuevos modelos para atender a los alumnos con Síndrome de Down. 300 profesionales de más de 17 países, más de 400 jóvenes con discapacidad intelectual y más de 100 voluntarios han participado en el II Congreso Iberoamericano, celebrado en Granada.

Madrid. R.C.
“Sólo el 20% de los niños con discapacidad recibe apoyo en las escuelas, un 21% de los centros tiene algún niño con Síndrome de Down y  hay cierta resistencia por parte del profe-

sorado para ver esta realidad”, expuso Teresa Nuñez, de la Universidad de La Coruña, en el transcurso de su intervención en II Congreso Iberoamericano sobre el Síndrome de Down. “La educación inclusiva: la formación del profesorado” era el tema de su conferencia, en la que precisó que la distribución de la discapacidad entre los centros no es equitativa y más del 70% de los niños con discapacidad se escolarizan en los centros privados. También reveló que hay muchas dificultades para la inclusión en la Educación Secundaria. “El apoyo predomina fuera del aula, con un 60% y el apoyo centrado en lo básico restringe las posibilidades educativas y no podemos ofrecer una enseñanza restrictiva”, afirmó.

Latinoamérica

Por su parte, la profesora de Educación Especial, Silvia Campanella, analizó la situación de la educación inclusiva en Latinoamérica, precisando que “las políticas educativas en estos países son las responsables de los problemas de la educación inclusiva”. A su juicio, “existe la necesidad de plantear que las políticas educativas tienen que llevar a una construcción real y genuina, con un cambio curricular del profesorado para las nuevas necesidades educativas”.
De igual modo, María Eugenia Yadrola, doctora en Ciencias de la Educación de la Universidad Nacional de Córdoba (Argentina), aseguró que para que se produzca una verdadera inclusión, “los estudiantes con discapacidad deben seguir las mismas normas y los mismos horarios que el resto de compañeros, si bien, el profesorado debe realizar una evaluación integral, flexibilizando los criterios de la misma”. Esta experta considera que la realización de cursos es muy importante para las personas con Síndrome de Down, ya que ayuda a que sus funciones intelectuales sigan desarrollándose, evitando su deterioro. En su opinión, los adultos con Síndrome de Down deberían desarrollar su propio itinerario de formación inclusiva como parte de su proyecto de vida, considerando metas inmediatas y mediatas, que podrán ir modificando en base a sus intereses y habilidades.

ESO

Asimismo, Santiago Marín, profesor de la Universidad de Vic, y José Ramón Lago, profesor del IES Extremadura de Montijo (Badajoz), coincidieron en que la Educación Secundaria Obligatoria inclusiva es beneficiosa y necesaria para todos, ya que supone un paso más allá de la integración y “significa pasar de estar juntos a aprender juntos”. Estos profesores presentaron el modelo de aula cooperativa como el método educativo más apropiado para desarrollar una verdadera educación inclusiva, al permitir  que chicos y chicas de diferentes capacidades y recursos aprendan juntos, contando con sus propios compañeros como principal fuente de ayuda.
Para Mel Ainscow, catedrático de la Universidad de Manchester y codirector del Centro de Estudio para la Equidad en Educación de este centro universitario, las escuelas inclusivas deben garantizar, “no sólo la presencia de personas con necesidades especiales en ellas, sino también su aprendizaje”. Este experto se muestra partidario de trabajar por el cambio del sistema educativo, un proyecto que considera muy difícil y para el que “necesitamos a los políticos, al profesorado, a los alumnos y, por supuesto, a las familias”. También mostró su convicción de que el cambio hacia una educación realmente inclusiva “es técnicamente posible, pero socialmente complicado”, ya que las barreras importantes están en las ideas y las concepciones de las personas”.

Barreras

En este sentido, Gerardo Echeita, profesor de Psicología Evolutiva y de la Educación de la Universidad Autónoma de Madrid, señaló que además existen otras barreras que limitan los derechos básicos de las personas con Síndrome de Down en materia de educación, como son las propias normas de los centros; las acreditaciones de enseñanza; las barreras particulares de cada aula; la formación de los profesores; la sobreprotección de las familias o las agendas sociales contradictorias en las que compiten “equidad y éxito”. Según especificó “no trabajamos por los beneficios de nuestros familiares o de una minoría con necesidades especiales, sino por una escuela donde todos los alumnos puedan aprender desde el respeto a los principios de igualdad, dignidad intrínseca y justicia que vela por la no discriminación”.  

 

En la imagen, le experta argentina María Eugenia Yadrola.

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