La vigente Ley Orgánica de Educación establece en su Título II, sobre la Equidad en la Educación, la definición de las Necesidades Específicas de Apoyo Educativo, así como las medidas y respuestas académicas y profesionales para cada tipo de alumnos, en función de sus necesidades. En el presente artículo, desde este marco normativo, la autora plantea y abre un espacio de reflexión sobre si son suficientes estas medidas profesionales para alumnos que, por sus dificultades, requieren de unas medidas extraordinarias y no tienen motivación para el estudio.

El sentido de la
Educación Inclusiva

María del Carmen Girón Calero
Licenciada en Psicopedagogía y profesora

OS  psicólogos  apuestan por  la

denominada Pedagogía Positiva o Motivacional, una pedagogía que engendra éxito personal y esto influye de forma directa, en la elección académico-profesional que el adolescente, ya casi a punto de cumplir 15 años o más, toma como opción de  su proyecto profesional.
El adolescente se encuentra en el momento evolutivo de tomar decisiones de tipo académico-profesional ya en su inicio en la etapa de Educación Secundaria Obligatoria, en el que se le ofrecen diferentes itinerarios que, junto a la orientación de padres y tutores, van diseñando su proyecto de vida académico-profesional.
Si para el adolescente sin Necesidades Específicas de Apoyo educativo, es difícil, en ocasiones, trazar este camino con cierta seguridad, para el alumno que muestra más dificultades o NEE, es aún más complicado, dados los escasos recursos a los que en ocasiones, pueden acceder.
La movilidad geográfica, la falta de respuesta de los Centros por falta de recursos varios y sobre todo, la desmotivación por dibujar un objetivo profesional concreto y bien definido en su vida académica; hace difícil la tarea del orientador, tutor, familia y todo aquel, que le acompaña en este itinerario académico-profesional.
Pese a que se ofrecen múltiples respuestas educativas y curriculares, como son los Programas de Diversificación Curricular y Programas de Cualificación Profesional Inicial, como medidas de atención a la diversidad, junto al programa de Acompañamiento escolar y otros, las expectativas profesionales que en algunos casos tienen los adolescentes con más dificultades sobre sí mismos están, en ocasiones, menos definidas, que en el resto de sus iguales.

Investigación educativa

La investigación educativa actual no presenta diferencias significativas en el autoconcepto académico del alumno con o sin NEE (González-Pienda, J.A., Núñez, J.C., González-Pumariega, S., Álvarez, L., Roces, C., García, M., González P., Cabanach, R.G., Valle, A. 2000), sino la proyección que ellos hacen de sus intereses profesionales, donde hay mayor grado de consciencia de sus dificultades y donde las metas académicas y profesionales se diluyen con mayor facilidad, en los alumnos con dificultades.
Este proceso implica un objetivo claro como es la autonomía en la toma de decisiones, es decir, el docente, guía, facilita recursos y orienta en el proceso; pero además, éste supone un desarrollo personal del adolescente, ya que el proceso de toma de decisiones crece en grado de madurez, de forma paralela al desarrollo personal del adolescente.
Es importante, generar en él actitudes de responsabilidad con respecto a las decisiones adoptadas.
Para generar expectativas positivas en el adolescente y actitudes de responsabilidad que le llevarán poco a poco al compromiso con su elección profesional, es necesario, trabajar anteriormente, aspectos relacionados con el autoconocimiento, el desarrollo de la autoestima, el autoconcepto y de habilidades de comunicación, que le permitan actuar de una forma coherente, de acuerdo a un sistema de valores y desde una actitud de confianza, seguridad, iniciativa y motivación.
Por ello, educar desde edades tempranas de la adolescencia, dentro de un itinerario en el que el orientador acompañe esta labor con la familia y los tutores, facilitará la elección profesional del alumno, siendo esta más acorde con sus expectativas, sus dificultades y las características de su vida académica.
Programar acciones que ayudan al adolescente con y sin NEE a dirigir de forma autónoma y consciente su vida académica, entra dentro de un proyecto de acción tutorial, que debe ir retomando acciones más a largo plazo y que implican la elección académico-profesional de cada alumno, para que seamos verdaderos guías en este proceso de difícil aprendizaje.
El adolescente, en su acceso a la etapa de Educación Secundaria, debe ir aprendiendo valores como la responsabilidad y la toma de decisiones, si esto lo generalizamos a la vida personal, con proyectos comunes con los padres, para garantizar que están aprendiendo a ser mínimamente autosuficientes, podremos generalizar estas acciones a la vida académico-profesional, con lo que en su futuro profesional, será más consciente de sí mismo y de aquello que es mejor para él.
El proyecto profesional será una decisión sólo únicamente del adolescente, donde el orientador sólo informará, pero será él quien se informe de cada paso que deba realizar, realizando su propio diario de campo, recogiendo la información necesaria, sopesando sus dificultades y ventajas, valorando sus preferencias, previamente trabajadas en el Centro escolar y diseñando un camino de elección académico-profesional.
El centro escolar ofrecerá pautas para hacerle consciente de su proyecto profesional, que va más allá de nuestras acciones como profesionales y que dibujan acciones a largo plazo, que implican el denominado proceso de madurez vocacional.

Pedagogía positiva

La pedagogía positiva es aquella que intenta desde un proyecto de vida profesional compartido entre centro y familia, la mejora de la personalidad del adolescente, considerando a éste como sujeto que puede llegar a conseguir éxito académico, personal y profesional, si diseña de forma programada y desde los 12 años un itinerario académico-profesional con una meta académica concreta y un objetivo profesional determinado.
Facilitar al adolescente la capacidad de reducir al máximo las gratificaciones inmediatas, para generar procesos de búsqueda de objetivos académicos-profesionales a largo plazo, donde la implicación familiar es fundamental en este proceso, ayudará a que el adolescente madure.
Los alumnos con más dificultades para aprender u otras, también deben participar de este proceso, adaptando cada etapa académico-profesional a sus necesidades y dando respuesta real a las necesidades de sus familias:
* Facilitando información académico-profesional adecuada a cada necesidad.
* Valorando junto a las familias las ventajas e inconvenientes de cada opción académico-profesional.
* Haciendo partícipe al adolescente de sus decisiones profesionales, facilitándole que de forma autónoma se defina por alguna opción, tras un proceso de autoconocimiento, del conocimiento de su entorno y los recursos de su ámbito más cercano y lejano y haciéndole partícipe de la evaluación realizada de sus intereses y preferencias profesionales.
* Colaborando con los padres en la programación de acciones relacionadas con la asunción de responsabilidades conjuntas, donde ellos colaboren y participen de determinadas responsabilidades en el hogar y en las actividades académicas a realizar fuera del Centro educativo.
La propuesta de programas que no conjuguen la intervención familiar con la del alumno, puede generar en el adolescente en un momento determinado, dudas relacionadas con su proceso de toma de decisiones, unas decisiones que deberá tomar de forma autónoma, para que cada vez  sean más reales y ajustadas a sus intereses y preferencias profesionales.
Si consideramos como docentes la oportunidad de ayudarles a generar objetivos académicos-profesionales reales desde edades tempranas en la adolescencia, les ayudaremos a motivarse para conseguir objetivos concretos. Esto influirá en la forma de rendir en los estudios, respetando en cada uno los ritmos de aprendizaje, las capacidades, el nivel de competencia curricular, los estilos de aprender y las estrategias que emplean en el estudio.

 

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