Los ministros Gabilondo y Garmendia durante la mesa redonda "Mujeres y Ciencia. 100 años en la Universidad". (Foto: Rafael Martínez)

 

Cien años de presencia de la mujer en la Universidad

En estos días se cumple un siglo de la Real Orden de Instrucción Pública que permitía el acceso de las alumnas a la enseñanza superior

El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, y la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, han participado en la mesa redonda "Mujeres y Ciencia. 100 años en la Universidad", organizada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) para celebrar el Día Internacional de la Mujer, que este año coincide con el centenario de la publicación de la Real Orden de Instrucción Pública que permitió la “admisión de mujeres en todos los establecimientos docentes” en España.
Un poco de historia
En ésta efemérides, hay que recordar que en 1841, Concepción Arenal acudía como oyente a la Facultad de Derecho de Madrid disfrazándose de hombre. Aunque no obtuvo título oficial, llegó a ser una experta socióloga y penalista.
Sería a finales del XIX cuando la mujer obtendría la primera licenciatura en la Universidad española en Ciencias Exactas (1880), Farmacia (1881), yMedicina (1882). En 1888 se autorizó la matrícula femenina en la Universidad sin permiso previo del padre o del marido. Esta medida facilitó el trámite a las escasísimas alumnas que entonces frecuentaban las aulas. Hasta 1910, las chicas que querían estudiar en la Universidad asistiendo a clase, tenían que solicitar un permiso especial a las autoridades académicas.
La legislación sobre la Segunda Enseñanza y  Superior de 1868 no limitaba la educación de las mujeres, al no se referirse a ellas dejaba un vacío que algunas no dudaron en utilizar. En 1872 María Elena Maseras se matriculó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Barcelona. Había tenido que solicitar un permiso especial para realizar los estudios de segunda enseñanza y posteriormente los universitarios. Esta iniciativa abre la puerta a más mujeres. De hecho, a partir de aquí distintas universidades españolas cuentan con la presencia de alumnas entre sus estudiantes, después de numerosos trámites y permisos, salvando así la falta de legislación que permitiera a las mujeres de acceder a los niveles académicos superiores.
No obstante, las alumnas no debían asistir a clase. Para poder asistir a clase el catedrático de la asignatura debía comprometerse a garantizar el orden en el aula. La alumna no podía estar por los pasillos, sino en la antesala de la sala de profesores y esperara allí al profesor para ir al aula y volver con él, una vez terminada la clase. En el aula se tenía que sentar en una silla aparte, cerca del profesor.
A finales del siglo XIX eran 36 las universitarias las que finalizaron la licenciatura. De ellas 16 se matricularon en el Doctorado, aunque solo 8 lograron defender su tesis y obtener el título de Doctora. La primera doctora en Medicina fue Dolores Aleu y Riera.
Por otra parte, los estudios no habilitaban a las mujeres para el ejercicio profesional. Para ejercer la profesión correspondiente al título obtenido tuvieron que solicitar, en muchos casos, permisos especiales. En la lucha de las mujeres por el acceso a la Educación Superior y al ejercicio de las profesiones hay que señalar el papel de las que participaron en los Congresos Pedagógicos de 1892, entre ellas Emilia Pardo Bazán y Concepción Arenal.
Finalmente, 1910 es el año en el que se regula la admisión formal de las mujeres en la universidad. El 2 de septiembre de ese año un Real Decreto autorizaba a las mujeres con títulos académicos a ejercer las profesiones, participar en oposiciones y acceder a concursos.

Madrid.
El ministro de Educación, Ángel Gabilondo, la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia, y una amplia representación de la comunidad científica han conmemorado el día 9 de marzo, en la sede del CSIC en Madrid, el centenario de la entrada de la mujer al ámbito universitario. Este año también se conmemora la creación de los primeros centros de la Junta de Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), organismo que impulsó el desarrollo científico moderno en España.
Los ministros, acompañados por el presidente del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), Rafael Rodrigo, participaron en la inauguración de la mesa redonda “Mujeres y Ciencia. 100 años en la Universidad”, organizada y desarrollada en el marco las celebraciones del Día Internacional de la Mujer.
La mesa redonda estuvo moderada por Inés Sánchez de Madariaga, directora de la Unidad de Mujeres y Ciencia del Ministerio de Ciencia e Innovación, y contó con la participación de la investigadora del Instituto de Ciencia de Materiales del CSIC y presidenta de la Comisión de Mujeres y Ciencia, Pilar López Sancho; la investigadora del CSIC en el Instituto de Neurociencias, María Domínguez; la abogada del Estado y directora general de Infraestructuras del Consejo Superior de Deportes, Matilde García Duarte; y la catedrática de Filosofía Moral y Política de la UNED, Amalia Valcárcel.

Queda mucho camino por recorrer

Ángel Gabilondo ha recordado en su intervención que el 9 de marzo de 1910 se publicaba la Real Orden que permitía la matrícula universitaria femenina “sin una consulta previa a la autoridad competente”, dando paso en esta institución a un colectivo que actualmente constituye el 60% del alumnado. El ministro ha señalado en su intervención que hasta esa fecha, “las mujeres que deseaban estudiar en la Universidad debían solicitar un permiso especial a las autoridades académicas, y se cumplen también cien años de la orden por la que se autorizaba a las mujeres a ejercer las profesiones en las que se habían titulado”.
Gabilondo, tras precisar que hacia 1930, sólo un 6% de los universitarios eran mujeres, mientras en Francia ya suponían más del 25% y en Estados Unidos cerca del 43%, ha afirmado que “el verdadero cambio sólo se inició a partir de los años 70, y hoy las mujeres ya representan más de 60% de los licenciados y diplomados, el 55% entre los graduados de master y el 51% entre los doctorados”.
Sin embargo, el ministro de Educación, tras resaltar que “hoy en día las catedráticas representan el 15% del total, pero en 1982 representaban el 13%; es decir, en casi 30 años sólo ha aumentado un 2%, por lo que queda mucho camino por recorrer", significó en su intervención que “la igualdad no sólo es una exigencia democrática de la sociedad, sino también un factor que determina la calidad de las instituciones”.
A este respecto, Gabilondo ha insistido que es necesario estudiar las causas de estos datos para intentar que más mujeres accedan a cargos de gestión en el sistema universitario, porque “todos somos comprensivos en nuestro discurso, tan abiertos y plurales, pero luego, de hecho, las cosas no son así; por eso es de destacar la labor de las unidades de género que existen en los centros universitarios o en los institutos de la mujer”.
“Vivimos en un continente en el que las mujeres ganan un 25% menos que los hombres -agregó Gabilondo- y esto me parece poco sostenible, desde el punto de vista de la justicia y de la comprensión de la sociedad de progreso en la que estamos”.

Ley de Universidades e igualdad

El ministro de Educación ha recordado que la reforma de la Ley de Universidades, introdujo por primera vez como objetivo propio de la Universidad y de su actividad, la promoción de la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, y precisó que “la igualdad aparece en la LOMLOU como un principio transversal a lo largo de todo el articulado. Uno de los aspectos más novedosos fue la obligatoriedad para poner en marcha unidades de igualdad en cada universidad”.
La nueva Ley de Universidades también exige incorporar el principio de igualdad de oportunidades en los estatutos y reglamentos de tal manera que se propicie la presencia equilibrada entre hombres y mujeres en los órganos colegiados de las universidades.
La ley también establece que las comisiones de acreditación nacional deben procurar una composición equilibrada entre hombres y mujeres, y dentro de las propias Universidades esta exigencia debe aplicarse a la composición de las comisiones de selección en los concursos para el acceso a las plazas de los cuerpos docentes universitarios.
A este respecto Gabilondo precisó que “cuando hablamos de innovación, no sólo me refiero a innovaciones procedentes de las ingenierias, la biología o la medicina, sino también innovaciones sociales; por tanto, la Universidad debe protagonizar este cambio social hacia una sociedad con más igualdad”.
Tras reconocer el esfuerzo que están haciendo las Universidades en la adaptación a la nueva realidad, y señalar que “las unidades de igualdad están funcionando ya en un 70% de las universidades públicas”, Gabilondo insistió que “aún nos queda camino por recorrer”, y “no podemos conformarnos y esperar años hasta encontrar más paridad en los órganos de gobierno, en las cátedras y en los grupos de investigación. No es ya un problema de justicia social, que lo es. No es sólo un problema de acabar con la discriminación, que es lo es. Es un problema de valores democráticos; es una exigencia democrática de nuestra sociedad”.
Ángel Gabilondo ha finalizado su intervención indicando que el Ministerio de Educación y el de Igualdad han constituido una Comisión de trabajo con el objeto de alcanzar los fines propuestos en la Ley de Igualdad y en la LOMLOU, “fines que no son sino el reflejo de la voluntad de una sociedad española donde la igualdad entre hombres y mujeres ya no es un anhelo, sino una exigencia democrática. Pero esto no es una labor de un ministro, o una ministra; es una labor de toda la comunidad universitaria, por eso quiero deciros que os necesitamos, necesitamos vuestro trabajo diario y el que desarrolláis en estos encuentros para mejorar en todos los aspectos”.

Ley de Ciencia e Innovación

Por su parte, la ministra de Ciencia e Innovación, Cristina Garmendia ha señalado en la mesa redonda "Mujeres y Ciencia. 100 años en la Universidad" que “la igualdad de género es un aspecto transversal y fundamental en la nueva Ley de la Ciencia y la Tecnología y la Innovación, porque hay que seguir trabajando para que la mujer ocupe con igualdad todos los escalones de la carrera científica”.
Garmendia también defendió la igualdad como aspecto “fundamental” en la política económica, y no solamente en las políticas sociales, ya que “ninguna economía puede permitirse prescindir del 50% de su talento”.
El presidente del CSIC, Rafael Rodrigo, destacó en su intervención el desarrollo del Plan de Igualdad de Género dentro de las carreras científicas y recordó que este año se cumplen cien años también de los primeros centros de la Junta para Ampliación de Estudios e Investigaciones Científicas (JAE), antecedente del CSIC.
Este organismo está celebrando este mes de marzo diversas actividades para resaltar el papel de la mujer en la investigación, como son las exposiciones “Con A de astrónomas” y “16 científicas catalanas” en Sevilla y Barcelona, respectivamente.

Diagnóstico de igualdad de la Universidad de Málaga

El 'Diagnóstico de Igualdad en la Universidad de Málaga', presentado el día 8 de marzo con motivo de la celebración del Día Internacional de la Mujer, refleja la realidad de los distintos sectores de la comunidad universitaria, caracterizada por una mayor presencia femenina en las aulas y unos mejores resultados escolares. Sin embargo, las féminas encuentran muchas dificultades para escalar categorías académicas y profesionales, así como a la hora de ostentar un cargo de representación.
El estudio, apadrinado por el vicerrectorado de Igualdad y Bienestar Social, fue presentado por los profesores María Jesús Morales y José Miguel Morales, en un acto presidido por la rectora de la Universidad de Málaga (UMA), Adelaida de la Calle, y la vicerrectora María Teresa Prieto.
Según informa Europa Press, los expertos hicieron un repaso exhaustivo de la situación del profesorado, el alumnado y el Personal de Administración y Servicios en la UMA, y precisaron que el 54,7% de los estudiantes son mujeres, así como el 60,9% de los graduados y el 53,6% de los alumnos de máster.
Sin embargo, sólo el 36,1% de los profesores son mujeres, únicamente el 22% son catedráticas y el 46% de las docentes no tiene ningún sexenio de investigación, según informó la UMA a través de un comunicado.
En cuanto a los grupos de investigación, guardan la paridad en su base (número de investigadores), y sin embargo, cuando se trata de analizar a sus responsables, se abre de nuevo la brecha de género al constatar que la mayoría son hombres.
Por lo que se refiere al Personal de Administración y Servicios, hay más mujeres que hombres en el cómputo general, aunque en los niveles superiores de funcionariado o de personal laboral imperan los hombres.
A la hora de analizar los alumnos, vuelve la realidad mencionada anteriormente, con más mujeres que hombres en las aulas, mejores notas para las féminas y mayor cantidad de graduadas. No obstante, los profesores hicieron hincapié en la diferencia de género que todavía hay en las titulaciones, dado que, por ejemplo, las ingenierías aún son un mundo masculino y, por contra, las Humanidades, las artes y las Ciencias de la Salud tienen mayor presencia femenina.

 

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