Rememorar a Pla

El Centro Cultural Blanquerna de Madrid muestra la huella que dejaron en el escritor ampurdanés sus dos largas estancias en esta ciudad

Considerado el más importante narrador catalán del siglo XX y un grande de la literatura en español, Josep Pla continúa  estando en un lugar sin sol dentro del escenario de nuestra cultura. Recordar en una muestra sus impresiones sobre el Madrid de los años 20 y 30 es un ejemplo de cómo reivindicar el valor de su presencia.

JULIA FERNÁNDEZ
El personaje: “Josep Pla es uno de los mejores paisajistas de las modernas literaturas ibéricas, a cuya matizadísima paleta descriptiva tan sólo se aproximan las mejores páginas de Fernando Pessoa, Pío Baroja o Gabriel Miró. Yo lo tengo claro: no conozco a escritor ibérico de este siglo que haya observado mejor la complejidad de los seres humanos y de las vidas que eligen o padecen. Todo, todo, la profusión de detalles, el dinamismo hiperbólico del lenguaje, el carácter abierto del trato con los hombres, conduce a un mismo asombro ante la diversidad del vivir humano” (Claudio Guillén. Lección de Josep Pla, en sus semblanzas, de De leyendas y lecciones, Barcelona 2006).
El motivo: “La primera vez que estuve en Madrid tenía veintidós años. La segunda treinta y cuatro. Ese segundo viaje coincidió con el enorme fenómeno histórico del cambio de régimen. Con los escritos de mi primer viaje resultó un libro inmaduro y agrio que, excepto en algunos detalles, no tiene ninguna importancia. Cosa curiosa: tanto en la época de mi primera estancia como en la de la segunda, se me ocurrió, al llegar a Madrid, ir poniendo sobre el papel lo que los acontecimientos y las cosas de cada día me iban sugiriendo.
¿Por qué razón se me ocurrió, estando en Madrid, llenar las hojas de un dietario? A veces me lo pregunto. Es una necesidad que no he sentido en ningún otro lugar. Meditando alguna vez sobre ese punto, he llegado a pensar que el origen de tales veleidades hay que encontrarlo en que, en Madrid, no he tenido nunca nada que hacer. A Madrid se va por alguna razón relacionada con los negocios del Estado o para satisfacer alguna ambición política. Por tanto ¿qué voy a hacer en Madrid? Nada. Respirar, vivir. ¿Observar?....”

Realidad de Madrid

Una ciudad que durante siglos concentraba el poder político, cultural y económico de España; que, como él recuerda en su prefacio a Madrid 1921, era una referencia vital y sentimental de las familias españolas; a donde el habitante de “provincias” viajaba en búsqueda de novedades sociales y de donde regresaba cargado de impresiones que podían incluir el contacto o visión de los personajes de la vida pública española, es el Madrid que Pla va a deconstruir durante esas dos largas estancias en la ciudad que son la temática específica del proyecto expuesto en el Centro Cultural Blanquerna de Madrid, hasta el próximo 25 de abril. 
Corresponsal de dos periódicos barceloneses de ideas encontradas, “La Publicitat” y “La Veu de Catalunya”, Josep Pla va a realizar, en su primera estancia de 1921, exploraciones por las calles de Madrid, a asistir a sus tertulias más emblemáticas, como la del Pombo o la del diario El Sol, y a conocer a la mayoría de los escritores y periodistas más importantes del momento, como Unamuno, Azorín, Baroja, Marañón, Ortega, Camba… De estos meses son anotaciones como “Yo pensaba en el espectáculo que daban Azorín y Baroja paseando por la calle de Alcalá, en Madrid. Azorín no decía nunca nada, parecía un pasmarote mudo, el hombre que menos hablaba en aquella ciudad tan verbal. Baroja, en cambio, no paraba nunca de hablar. Eran simples monólogos. Azorín lo escuchaba con un aire aparentemente distante; dejaba caer de vez en cuando algún indicio de palabra…” 
En su segunda larga visita, el escritor será cronista de la ajetreada vida parlamentaria, desde el 22 de abril de 1931 hasta las mismas puertas de la insurrección franquista, el 13 de abril de 1936, con un breve paréntesis, en 1934, en el que siguió sobre el terreno la revuelta de Asturias.

Humor e inteligencia

“Para la exposición”, declara su responsable Joaquim Molas, “hemos tomado como base el Madrid y L’adveniment de la República y la hemos completado con algunos textos sueltos recogidos en sus obras completas. Por lo tanto, la visión que da de Madrid es la de una ciudad en transformación, con sus ecos isabelinos y sus puntas de gran capital moderna.”
Ocho capítulos, en los que se traza el marco histórico que va de la muerte de Dato a la proclamación de la República; la cuadrícula urbana, con sus barrios, sus calles y sus parques;  los cafés y sus tertulias; la geografía humana, desde los probos funcionarios hasta los iconos políticos y literarios; y en el los que se recogen primeras ediciones y se reproducen cartas y documentos originales sobre sus relaciones con figuras de Castilla, como suma y compendio de España, conforman el retrato colectivo y en dos tiempos que sobre Madrid hizo Josep Pla. Una espléndida entrevista realizada en 1976 al escritor por Joaquín Soler Serrano para Televisión Española proyectada en la sala informa al visitante de cuánto humor y cuánta inteligencia supo Josep Pla aplicar a su vida y a su obra.

 

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