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La mayoría de los jóvenes madrileños identifica ocio con marcha nocturna

Casi la mitad de ellos reconoce haber viajado con un conductor bebido o drogado, según un estudio de la FAD

Más del 80% de los jóvenes madrileños de entre 15 y 24 años centran su forma de ocio en la marcha nocturna y afirman que les compensa salir toda la noche, a pesar de los riesgos -embriaguez, peleas, relaciones sexuales sin protección…- que ello pueda implicar. Por su parte, los padres se muestran preocupados pero, a la vez, resignados porque consideran que no pueden hacer nada. Así se recoge en el estudio Ocio y riesgos de los jóvenes madrileños.

Las actividades preferidas de los jóvenes madrileños son “estar con los amigos” y “escuchar música”, y sólo una minoría hace “botellón”. (Foto: Rafael Martínez)

Madrid. M. GIRON
Realizado por la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD), Obra Social Caja Madrid y el Instituto de Adicciones del Ayuntamiento de Madrid, esta investigación se ha llevado a cabo mediante 1.200 entrevistas domiciliarias y 11 grupos de discusión. En el estudio se analizan las formas de ocio y los riesgos que implican para los jóvenes de entre 15 a 24 años, así como las actitudes de los padres ante los comportamientos de sus hijos.
Según los datos del informe, un 76% de los jóvenes defiende la noche como aventura y señala que lo que les gusta es precisamente no saber qué va a pasar. Algunos pocos menos (69’5%) desplazan la vivencia del riesgo, entendiendo que en cualquier caso el grupo les va a proteger, o se plantean posturas de clara defensa del descontrol (un 64% asegura que desfasar es divertido, otro 56% cree que la prudencia arruina la diversión o que finalmente no va a pasar nada). Además, el 34% defienden una postura tan radical como la de que “el preservativo me corta el rollo”, mientras que casi el mismo porcentaje (33%) son los que están en ciertos niveles de acuerdo con que para no meterse en líos es preferible no salir de casa.

Salir de marcha

Los jóvenes identifican su tiempo de ocio exclusivamente con “salir de marcha”, el resto de actividades las consideran tiempo libre. Saben que el ocio se mueve en contextos de riesgo, pero asumen que hay que convivir con los riesgos que conlleva divertirse.
Un dato significativo del estudio es el bajo rango de gravedad que otorgan a la embriaguez o al hecho de tener relaciones sexuales estando bebido. De hecho, el 26% de los jóvenes ha tenido relaciones sexuales en el último año (con pareja no habitual) sin usar preservativo; el 69% se ha emborrachado y el 45% ha viajado con un conductor bebido o drogado.
Asimismo, un 10% cree que hay que probar las drogas; el 15% considera que consumir drogas es cosa de jóvenes, más o menos el mismo porcentaje encuentra emocionante la velocidad; y entre el 18 y el 25% entiende que el riesgo de las relaciones sexuales es sólo para las chicas, que se exagera mucho y que en algunos casos no se necesita en absoluto ningún tipo de protección.
Por otra parte, un 13% declara haber conducido bebido y un 6’8% de jóvenes condujo habiendo consumido drogas. Además, un 11% reconoce haber provocado peleas y un 31’4% se vio envuelto en las mismas.
En concreto, en su relación con las drogas, casi el 15% bebió hasta veinte veces en el último año, un 47% lo hizo todos los fines de semana y casi el 5% bebió a diario.

Otras drogas

Respecto al cánnabis, un 5´8% reconoce haberlo consumido hasta veinte veces en el último año; un 7’4%, los fines de semana; y un 8’8%, diariamente. Un 1’3% consumió éxtasis, anfetaminas o alucinógenos hasta veinte veces al año, igual proporción que la que consumió cocaína; también para la frecuencia semanal se da una similitud en los consumos de estos productos; y la coincidencia vuelve a ser absoluta en el consumo diario (1% para los dos tipos de sustancias). Los consumos de heroína son residuales, acumulándose en el tramo de consumo diario (1’3%), lo que indica que casi todo él es de carácter adictivo.
En cuanto a sus actividades preferidas, dos destacan por encima del resto: “estar con amigos” (62%) y “escuchar música y radio” (65%). Otras tres actividades (Internet, ver televisión e ir a bares y discotecas) consiguen que cerca de un 40% de jóvenes declaren realizarlas de forma muy frecuente.
Son menos de uno de cada diez los que dicen realizar con frecuencia un conjunto de actividades culturales o solidarias (leer, ir al cine o al teatro, visitar museos, viajar o colaborar con ONGs.
Los jóvenes encuestados señalan que de forma predominante pasan el fin de semana con “colegas” (52% casi todo el tiempo y el 31% la mitad del mismo). Además, parece que es así como quieren hacerlo puesto que más de nueve de cada diez dicen que ese tiempo pasado con los amigos les resulta enormemente satisfactorio. Sólo uno de cada cuatro dedica gran parte del fin de semana a estar con la familia. Y sorprende que, en contra de lo que cree la percepción colectiva, sólo dos de cada diez jóvenes confiesan hacer “botellón” con cierta frecuencia.

Actitud de los padres

Respecto a la actitud de los padres y madres, según el estudio se muestran claramente ambivalentes. Por un lado, se sienten alarmados y un tanto ansiosos ante las amenazas que creen que sus hijos están viviendo; por otro, resignados ante la idea de que esas amenazas tienen vida independiente y son ajenas a sus potenciales esfuerzos protectores, y confortados por la esperanza de que sus hijos son “algo diferentes”, que están “bien educados” y podrán sortear unos peligros que finalmente les ayudarán a crecer.
En cuanto a la relación padres/hijos, casi el 50% (más las chicas y los más jóvenes) dice que sus padres tendría que preocuparse e intervenir más, y la otra mitad se divide en dos porcentajes casi idénticos entre los que creen que los padres deberían estar atentos pero no intervenir (24’9%)y entre los que entienden que lo que deberían hacer sus progenitores es ocuparse menos de la cuestión y no implicarse en modo alguno (26’5%).

 

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