Crece el acoso de los padres
a los docentes, según ANPE

El último informe del Defensor del Profesor revela un aumento de la violencia escolar mediante el uso de las nuevas tecnologías

Durante el pasado curso disminuyeron los problemas de los profesores para dar clase por el mal comportamiento de los alumnos, y mejoró levemente la convivencia en los centros, según los últimos informes del Defensor del Profesor. Pero aumentaron las coacciones y amenazas a los docentes por parte de los padres, sobre todo en Educación Infantil, y el acoso escolar mediante el uso de las nuevas tecnologías.

Los presidentes de ANPE y ANPE-Madrid, Nicolás Fernández y Fernando Jiménez, y la coordinadora del Defensor del Profesor, Inmaculada Suárez, han pedido cambios legales y normativos.
(Foto: Rafael Martínez)

Madrid. G. ARIANES
El sindicato ANPE puso en marcha en noviembre de 2005 el servicio “Defensor del Profesor”, para ofrecer atención inmediata a los docentes víctimas de situaciones de conflictividad y violencia en las aulas”. Intentaba así ofrecer un primer instrumento de apoyo “ante la indefensión del profesorado” y, a la vez, hacer una “llamada de atención sobre el problema de la violencia escolar”. Desde entonces, este servicio ha atendido a docentes de todos los niveles educativos y todo tipo de centros, en todo el territorio nacional. Consta de un teléfono de ayuda atendido ininterrumpidamente por un equipo de psicólogos y, si la situación lo requiere, del apoyo administrativo, profesional y jurídico de la estructura de esta organización.
El presidente nacional de ANPE y el de este sindicato en Madrid, Nicolás Fernández y Fernando Jiménez, respectivamente, y la coordinadora del Defensor del Profesor, Inmaculada Suárez, han presentado recientemente los resultados de los informes elaborados por los responsables de este servicio relativos al pasado curso 2008-2009, referidos a toda España y a la Comunidad Autónoma madrileña. Y han informado que hasta el momento de cerrar dichos trabajos, el 30 de noviembre de 2009, “la suma de docentes atendidos en todo el Estado español asciende a 10.551, correspondientes a todos los niveles educativos no universitarios: Educación Infantil, Primaria, Secundaria, Bachillerato, Formación Profesional, Enseñanzas de Régimen Especial y Enseñanza de Adultos.
Durante el curso pasado el Defensor del Profesor atendió 3569 llamadas, mientras que en el ejercicio anterior fueron 3419. Según los dirigentes de ANPE, “se mantiene una estabilidad en los datos que nos permite cierta esperanza con respecto a la mejora de la convivencia en los centros educativos, y a la efectividad de las medidas que se están poniendo en marcha”. Incluso ven una “leve mejoría” que, creen, puede deberse a la efectividad de actuaciones impulsadas en los últimos años, como el Plan de Mejora de la Convivencia Escolar que incluye la LOE, la actualización de las normativas relativas a este tema en la mayoría de las comunidades autónomas, las iniciativas a favor de la consideración de autoridad pública para los profesores, o la puesta en marcha de otros servicios telefónicos de ayuda en Andalucía, Cantabria, Castilla-La Mancha y Extremadura.

Tipología estable

En líneas generales, consideran que la tipología de las llamadas al profesor permanece “estable”, y en el último curso el 54% han correspondido a profesores de Enseñanza Secundaria, el 32% a maestros de Primaria y el 5% a docentes de Educación Infantil. De todos ellos, un 45% presentaban cuadros de ansiedad, un 20% tenían síntomas de depresión y el 14% estaban en baja laboral. En lo referente a las quejas de profesores por sus relaciones con los alumnos, el 40% dicen tener problemas para dar clase, frente al 70% de años anteriores, mientras que el 17% afirman soportar acosos y amenazas y el 8% agresiones por parte estudiantes, el 6% denuncian haber padecido grabaciones o fotos de situaciones vejatorias difundidas por Internet, y el 5% sufrir daños causados a sus propiedades o pertenencias individuales.
Además, el 24% de los docentes afirman haber sufrido denuncias de padres, el 15% acoso y amenazas, y el 3% dicen haber sido agredidos por familiares de los chicos. Finalmente, el 3% denuncian haber sufrido presiones para modificar las notas de los chicos, y el 11% denuncia la falta de respaldo de la administración educativa. En este sentido, y frente a esa notable disminución de los problemas para dar clase, se observa un aumento de las llamadas relacionadas con situaciones violentas que tienen que ver con el uso de las nuevas tecnologías, y también un incremento de las que tienen que ver con acosos y amenazas de padres a profesores, sobre todo en Educación Infantil.

El problema en Madrid

Los datos del Defensor del Menor en la Comunidad de Madrid son especialmente significativos, ya que en esta región se registraron 2.425 llamadas (7.942 desde que se puso en marcha el servicio), pero “difieren poco de la tendencia estatal”. Así, el 34% de los profesores que  llamaron el pasado curso a este servicio lo hicieron para denunciar problemas para dar clase, el 18% acoso y amenazas por parte de los alumnos, y el 11% fotos y grabaciones difundidas por Internet, el 9% agresiones de estudiantes, el 6% daños causados a propiedades o pertenencias, Además, el 20% han dicho sufrir acoso y amenazas de los padres, el 19% denuncias por parte de ellos, y el 2% agresiones.
Por otra parte, un 15% de los profesores que trabajan en Madrid se sienten afectados por conductas agresivas de estudiantes hacia otros chicos, un 18%  y un 13% se quejan de “malos tratos y formas incorrectas, con abuso de autoridad y reprensiones públicas” y de “problemas administrativos”, respectivamente,  por parte del equipo directivo de su centro, y un 5% dicen padecer “mobbing” (acoso laboral, aislamiento, hostilidad, persecución, etc.). Por último, el 5% denuncian sufrir presiones para modificar las notas de sus alumnos, y el 9% lamentan la falta de respaldo por parte de la administración e inspección educativas.
Por todo ello, el 47% de los que han acudido al Defensor del Profesor en Madrid sufrían ansiedad, el 21% depresión, el 14% han tenido que recurrir a la baja laboral y el 6% han precisado ayuda psicológica. Inmaculada Suárez ha destacado que, igual que sucede a nivel nacional, las quejas por indisciplina también han descendido notablemente en Madrid con respecto al curso anterior, pero han aumentado las amenazas a través del uso de las nuevas tecnologías y las protagonizadas por los padres, que “se han vuelto muy protectores y ante cualquier límite o norma disciplinaria que se intenta poner a los niños les dan la razón en contra de los docentes”. Y ha añadido que este problema se registra cada vez más en la Educación Infantil.

Cambios legales

Por todo ello, ANPE exige a la Administración educativa que promueva cambios en las normativas sobre convivencia escolar, “poniendo los medios legales necesarios para que el profesor recupere el control de la disciplina en clase y se le devuelva su autoridad en el aula”, así como amparo legal mediante asesoría y asistencia jurídicas, “pero no sólo cuando son denunciados, sino también para responder a denuncias falsas, agresiones, acoso, etc.”. También pide asistencia psicológica a quienes hayan sufrido algún tipo de acoso o violencia en el ámbito escolar, el reconocimiento de las enfermedades profesionales de los docentes, y que se les conceda la consideración de autoridad pública en el ejercicio de su función.
Además, propone que el futuro Pacto de Estado por la educación que quiere impulsar el Ministerio contemple medidas que faciliten la interacción entre familia y escuela, recoja “un compromiso de esfuerzo rotacional en medios y recursos humanos de apoyo a los centros”, y promueva un refuerzo de la competencia del profesor “para tomar decisiones inmediatas con respecto a las conductas contrarias a las normas de convivencia” de los colegios. Y también el establecimiento de una formación específica para la resolución de conflictos en el marco de la formación inicial del profesorado”, y la puesta en marcha de aulas de convivencia.

 

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