El Museo Nacional de Arte de Cataluña conmemora su
75 aniversario

Recordando a Blas de Otero. Treinta años después de su fallecimiento, Blas  de Otero sigue siendo uno de los referentes insustituibles del compromiso literario contemporáneo y su obra resulta paradigmática de la voluntad de incidencia social de la poesía. La convocatoria del Congreso Internacional “Compromisos y palabras bajo el franquismo. Recordando a Blas de Otero (1979-2009)”, en Granada del 27 al 29 de enero, trae a nuestra actualidad las trayectorias de la disidencia intelectual durante la dictadura y la contribución del poeta vasco a la consolidación de una vigorosa escritura de testimonio y denuncia.
En forma de amplio mosaico crítico se plantea este Congreso avalado por el Ministerio de Cultura y la Universidad de Granada en el que un nutrido grupo de expertos internacionales en la obra de Blas de Otero centrarán a través de sus ponencias las formas y el sentido que el compromiso adopta en su poesía; sus cauces de transmisión (más allá del libro y de la página impresa); su influencia en las promociones poéticas posteriores y su relación con otros episodios y discursos de la cultura de la resistencia.
Con colaboración del Ministerio de Ciencia e Innovación y la Fundación Blas de Otero, estas jornadas dan protagonismo al mismo tiempo a la memoria de algunos intelectuales y escritores que participaron en las principales empresas de oposición al régimen y a los poetas que, en nuestra sociedad actual, manifiestan una renovada preocupación civil.

 
 

Impresionismo, un nuevo Renacimiento. Un momento históricamente muy complicado, marcado por la guerra franco-prusiana y los sucesos de la comuna que convulsionaron París, además de transformar el mundo en su configuración y sus planteamientos geopolíticos, dio como fruto un movimiento, el Impresionismo, que cambiaría todo el devenir del arte marcando nuevos valores y nuevas maneras de hacer y de entender los artístico. La exposición que hasta el 22 de abril acoge la Fundación MAPFRE en Madrid resume este espíritu de transformación de la época que contagió del mismo modo a realistas, impresionistas y académicos presentando no sólo obras maestras del Impresionismo sino una visión de aquellos otros artistas que, en los mismos años, también intentaron aunque desde otros lenguajes una renovación de la pintura.
Y Manet, como gran mago de una situación que daba fechas en que, a la vez se celebra la primera exposición del grupo Impresionista, celebrada en el estudio del fotógrafo Nadar en 1874, se fundaba el Museo de Luxemburgo como lugar de exposición de las grandes obras académicas premiadas en los salones, ambas iniciativas respirando las decoraciones clasicistas de Puvis de Chavannes y los sueños simbolistas de Moreau.
Noventa de las grandes obras maestras de Manet, Monet, Renoir, Sisley, Pisarro o Cezanne, procedentes del Musée d’Orsay integran Impresionismo. Un nuevo Renacimiento, que cierra brillantemente su discurso sobre el entusiasmo que suscitó la modernidad con las últimas obras del pintor que vertebró su triunfo: un Manet que consiguió triunfar en el Salón con obras de corte político, como el Retrato de Georges Clemenceau, pero, a su vez, reinaba en los salones mundanos como muestra La mujer de los abanicos –retrato de la excéntrica Nina de Callias- o el Retrato de Stéphane Mallarmé.

 
   

Movimiento fotografía obrera. En la segunda mitad de los años veinte proliferaría un movimiento fotográfico documental vinculado al movimiento internacional de los trabajadores que emerge de la Tercera Internacional Comunista. Su motivo recurrente era la autorepresentación de los trabajadores como forma de emancipación y de apropiación de los medios de (re)producción. Es una corriente que se desarrolla durante los años veinte y treinta del siglo XX en Europa y Norteamérica,  inicialmente vinculada a los movimientos fotográficos de la Alemania de Weimar y a la factografía soviética. Su gran teórico, Sergei Tretiakov, abogará por un tipo de arte de estilo periodístico, descriptivo, objetivo e inmerso en los medios impresos, y realizado por un nuevo tipo de autor-productor: la documentación de la vida cotidiana de los trabajadores, sin idealizaciones ni romanticismo, la vida en las fábricas, serán sus claros objetivos, muy bien sintetizados en el clásico reportaje de Shaikhet y Al’pert sobre la familia Filipov, “24 horas en la vida de una familia de clase trabajadora en Moscú”, de 1931.
Esta decisiva experiencia social y artística será en los últimos días del mes de enero objeto de estudio y debate en las conferencias que el Museo Reina Sofía ha organizado bajo el título “El movimiento de la fotografía obrera. Hacia una historia política del origen de la modernidad fotográfica”. Coordinadas por Jorge Ribalta, contarán con la participación de los estudiosos Anne Tucker, John Raeburn, Maria Gough, Naomi Rosenblum, Olivier Lugon, Christian Joschke, Duncan Forbes, Cristina Cuevas-Wolf, Jordana Mendelson, Matthew Witkowsky, Emilia Tavares, Devin Fore, Erika Wolf, Simon Dell, Wolfgang Hesse y Flip Bool.

 
   

Gramática española. Once años y el esfuerzo y la sabiduría de decenas de especialistas han hecho posible la aparición de la Nueva gramática, una obra preparada por las veintidós Academias de la Lengua Española, que refleja el español que une a los hispanohablantes y el que los diferencia.
Calificada como un hecho cultural de primer orden, de servicio histórico a la unidad del español que favorece la cohesión entre los pueblos hispánicos, la Nueva gramática de la Lengua Española (Editorial Espasa) explica por primera vez con rigor científico y con lujo de detalles las diversas variedades del español americano, aportando una equilibrada distribución de ejemplos textuales de los diversos países hispanohablantes.
“La Nueva gramática está llamada a iluminar la realidad de los hispanohablantes”, afirmó el director de la Real Academia Española, Víctor García de la Concha, en la presentación. “La Gramática viene del pueblo y al pueblo busca. Aquí están todas las voces, todas las hablas conformando una gran polifonía. Por entre las líneas de análisis científico circula a lo largo de 4.000 páginas un discurso de humanidad”, concluyó García de la Concha, espíritu que ha guiado esta empresa.
Académicos, escritores, catedráticos, empresarios y altos cargos de diferentes instituciones quisieron respaldar con su presencia la publicación de esta obra de referencia para el mundo hispanohablante. En un vídeo, debido a su mala salud, también Miguel Delibes dedicó sus deseos mejores a la Nueva gramática: “Mi mayor deseo sería que esta Gramática llegase al pueblo y se fundiera con él, porque, en definitiva, el pueblo es el verdadero dueño de la lengua”.  

 
     
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