profesional a la neurología cognitiva y muy especialmente a los trastornos
específicos de aprendizaje, donde ha realizado tanto actividades docentes
como de investigación. La cuestión afecta a gran número de familias dado
que estos trastornos se dan en niños que, presentando una inteligencia
normal, tienen dificultades al escribir, al leer o para seguir sencillamente
unas pautas de comportamiento social correctas.
Usted
señala que una de las principales dificultades del aprendizaje está en
la capacidad de concentrarse, de prestar atención. ¿Es esta una de las
claves del bajo rendimiento escolar?
El déficit
de atención como parte del trastorno conocido como TDAH (Trastorno de
déficit de atención e hiperactividad) es una de las patologías mas prevalentes
relacionadas con el mal rendimiento escolar. Afecta entre el 3 y 5% de
la población en edad escolar. Los alumnos con TDAH tienen dificultad para
atender en clase, para mantener la atención en tareas poco estimulantes,
para comprender aquello que leen, para controlar la agenda y manejar el
tiempo… A medida que el alumno va avanzando de curso las dificultades
van siendo cada vez mayores. En muchos casos los resultados empiezan a
ser malos en los últimos cursos de primaria y en secundaria “caen en picado”.
También
indica que conocer las bases cerebrales de las distintas dificultades
de aprendizaje es fundamental ¿Sugiere que algunas de las respuesta al
fracaso van más allá de la escuela, que pasan por la consulta de neurólogos
y otros especialistas médicos?
No hay
ninguna duda que el cerebro es el órgano fundamental para el aprendizaje.
El desarrollo del cerebro permite que el niño aprenda lo que corresponde
a cada etapa de su vida. Pero el cerebro, en cada uno de nosotros tiene
áreas mejores y peores que en general vienen determinadas genéticamente.
Es obvio que el conocimiento cerebral nos permite entender y ayudar a
personas con disfunciones específicas del cerebro como son los trastornos
específicos del aprendizaje. Acercar al mundo educativo los conocimientos
neurobiológicos de los problemas de aprendizaje seria muy beneficioso.
¿Hasta
que punto influye el diagnóstico precoz en trastornos como TDAH, TANV,
dislexia, síndrome de Asperges y otros?
Cuanto antes se detectan, antes puede ponerse en marcha el tratamiento
adecuado y específico para cada caso. Para los niños y sus familias suele
ser un alivio saber que lo que les pasa tiene un nombre y un abordaje
concreto.
Se
refiere en su libro a métodos de reeducación para alumnos que van a un
ritmo lento ¿En que consisten?
La reeducación
de los trastornos de aprendizaje pretende desarrollar al máximo la capacidad
de aprendizaje del niño en aquellas áreas para las que presenta una dificultad.
Sin embargo, hay que tener presente que por mucha reeducación que se haga
el trastorno va a persistir y por tanto también deberá darse al niño estrategias
para compensar las dificultades. Que los especialistas, la familia y la
escuela vayan a una es fundamental.
¿Es
necesaria una escuela más flexible para de estos niños con trastornos
de aprendizaje?
No hay
ninguna duda. Es lógico que la escuela se adapte a las necesidades de
estos niños. Son entre el 10 y el 15% de la población escolar. No se puede
estar suspendiendo año tras año a un niño que tiene un trastorno que no
ha elegido tener. Suspender a un niño disléxico porqué comete faltas de
ortografía es como suspender en educación física a un niño con una discapacidad
motriz. La desmotivación que se observa en alumnos de secundaria a menudo
se debe a que muchos de estos alumnos “han tirado la toalla”.
¿Existe
formación docente y recursos en los centros para responder a las demandas
de estos alumnos que, según sus cálculos, pueden alcanzar el 15% de la
población escolar?
Rotundamente
no. Y no seria difícil tenerlos. Basta con sensibilización y ganas. Son
trastornos bien conocidos y en la mayoría de países de nuestro entorno
hay experiencia en su manejo en la escuela. Viendo como la escuela maneja
a los alumnos con trastornos de aprendizaje en estos países, es descorazonador
ver que en el nuestro seguimos tan estancados. ¡Es increíble que nadie
hable de ellos en los debates sobre fracaso escolar!
¿Y
los padres? ¿Tienen información al respecto? ¿Hasta que punto colaboran
en la detección de estos problemas?
No se puede
generalizar. Los hay que llegan a saber tanto como los especialistas después
de largos peregrinajes para saber que le sucede a su hijo y como se le
puede ayudar. Hay otros que trasladan totalmente la responsabilidad a
la escuela y se implican muy poco. Sin embargo, es muy importante tener
en cuenta la base genética y el componente hereditario de estos trastornos.
Especialmente en las clases sociales mas desfavorecidas, muchos padres
y madres ya fracasaron por tener el mismo trastorno que sus hijos y asumen
como normal que sus hijos tampoco “sirvan para estudiar”. En estos grupos
con altísimo riesgo de fracaso escolar deberían detectarse muy pronto
las dificultades y abordarlas de forma específica.
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