Estudioso, creador y político gestor

Alfonso X el Sabio recupera la compleja significación histórica y cultural
que tuvo en la Europa de
la Edad Media

Fue monarca decisivo en la modernización de los reinos hispanos del siglo XIII y tuvo el afán de sentir Europa como un espacio propio en el desarrollo cultural: el rey Alfonso X el Sabio, singular pilar de la activa España histórica, vuelve a exhibir su grandeza y su imaginación creativa en el homenaje que el antiguo reino de Murcia le dedica.

JULIA FERNÁNDEZ
El reino de Murcia se integró en el devenir de la España cristiana por la intervención del infante Alfonso, el futuro Alfonso X. Fue la primera experiencia política del joven heredero y marcó una intensa relación entre el monarca y la ciudad más allá de su muerte. Su enterramiento por expreso deseo en su tierra ha dado a Murcia el gran protagonismo como difusora de su obra. La exposición Alfonso X El sabio que se presenta ahora es la última aportación en su labor de dar a conocer a un polémico rey que está entre los más complejos de la historia.            
Un rey que vivió en una época histórica esplendorosa, de grandes cambios, a la que contribuyó  introduciendo a Castilla en la senda del Estado Moderno y que aún hoy continúa generando controversia sobre su forma de reinar, en línea con aquellas afirmaciones del historiador jesuita Juan de Mariana que aseguraban que era un monarca “más a propósito para las letras que para el gobierno de los vasallos: contemplaba el cielo y miraba las estrellas; más entretanto perdió la tierra y los reinos”.
Un rey al que el catedrático de Historia Medieval Manual González Jiménez, el mayor estudioso de su figura, con  varios libros editados sobre su significación en la historia española, siempre ha perfilado como “el monarca más universal y brillante que produjo la Edad Media hispánica; el más universal, por la amplitud de sus conexiones, y el más brillante, por la amplitud de su cultura, por el hálito renovador de sus leyes y por la generosidad y ambición de sus empresas artísticas y culturales”.
El monarca que, en palabras de Isidro G. Bango Torviso, comisario responsable del homenaje que hasta el 31 de enero se le brinda en Murcia, “suscita la consideración  unánime de que no sólo propició e impulsó una actividad política y cultural excepcional, sino que se implicó personalmente en la concepción y desarrollo de todo y que supo convertirse en el monarca decisivo de la modernización de los reinos hispanos del siglo XIII y en una de las figuras indiscutibles de la Europa de su momento.”

Cantigas de Santa María

Tres instituciones, la Comunidad Autónoma de la Región de Murcia, el Ayuntamiento de Murcia y Caja Mediterráneo, unidas en un compromiso con la cultura recuperando a los personajes más ilustres de esta región, están detrás del homenaje a Alfonso X expuesto en la sala San Esteban, un hito internacional entre los actos realizados internacionalmente sobre su figura y sobre esta fase  brillante del arte y de la cultura hispanos y su relación con el mundo islámico y los reinos cristianos de Europa. Amplia, rigurosa, esperada entre historiadores, es una significada ubicación de Alfonso X en el pre Renacimiento dentro del más avanzado movimiento cultural europeo de su época.
Más de 250 piezas, la mayoría de las cuales se consideran obras maestras del arte medieval hispano y europeo, conforman un recorrido donde se contabiliza algunos hechos excepcionales como juntar por primera vez los cuatro ejemplares de las Cantigas de Santa María, el repertorio musical más importante de Europa en lo que se refiere a la lírica medieval, un material único que nos permite conocer e investigar el folklore musical europeo; o reunir, también por primera vez, prácticamente la totalidad del scriptorium alfonsí (con la excepción de la obra conservada en la Biblioteca Vaticana).
En un espectacular montaje, que suma recursos audiovisuales y gráficos a las obras maestras, este viaje a la vida de Alfonso X entrega datos y reflexiones que dibujan su imagen política y sus diversas y creativas facetas en el contexto peninsular y europeo de su época, a través de diez capítulos: La imagen del rey; El taller de los proyectos reales; La iglesia; Los juegos; La música; la Historia; La Ciencia de las Estrellas; Las leyes; La Murcia de Alfonso X y El trovador de la Virgen.

El Libro de los Juegos

Accedemos a través de ellos a aspectos tan seductores de su reinado y de su vida como el explicado en “El taller de los proyectos reales”: a partir de que el monarca expresase su voluntad de hacer un libro, un equipo de especialistas se encargaba de reunir los materiales (viejos textos, traducciones a otras lenguas, etc.) para luego celebrar sesiones de trabajo a las que a veces asistía el propio monarca. De estas sesiones se tomaba nota en cuadernos de apuntes que luego eran empleados en la redacción. Los escribanos del rey se encargaban de copiar e ilustrar el texto definitivo.
También deja una gran impresión estética y emocional conocer el excepcional  que constituye “El Libro de los Juegos de Ajedrez, dados y tablas”, un tratado único sobre el tema en la Europa del Medievo. En el prólogo de esta obra el monarca nos ofrece su genial visión de la filosofía del “tiempo libre”: Dios concedió a los hombres toda clase de alegrías en la vida porque con ello pretendía que, disfrutándolas, pudieran soportar mejor los trabajos y sufrimientos de cada día.
El programa historiográfico que Alfonso X emprendió, a imitación de Roma, está desarrollado en el apartado dedicado a La Historia, donde se recoge sus compilaciones “La Estoria de España”, primera historia del solar territorial ibérico y que determinó en gran medida la configuración del “ser hispánico”, y la “General Estoria”, que narraba la historia de la Humanidad desde los orígenes del mundo y que hizo posible leer en castellano gran parte de la literatura clásica.
“Las siete Partidas”, la obra más importante de la actividad legislativa de Alfonso X, obra jurídica fundamental de la Edad media que fue aplicada en la América española y en Brasil hasta la época de las codificaciones (1822-1916), es también, entre otras sesiones dedicadas a la Astrología o a sus cancioneros marianos, un pilar que engrandece su memoria en esta muestra. En uno de los capítulos del Tratado, Alfonso X escribió: “Acucioso debe ser el rey en aprender los saberes, pues por ellos entenderá las cosas de raíz y sabrá mejor obrar en ellas. Y otrosí, por saber leer, sabrá mejor guardar sus secretos y ser señor de ellos”. El apodo de “El Sabio” se había fraguado.    

 

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