Los nuevos retos de la educación en el siglo XXI

La Organización del Bachillerato Internacional organiza en Sevilla un Congreso con 530 directores de colegios de todo el mundo

A la izquierda el profesor Stephen Meek, director de la Escuela de Gramática Geelong.
Directores y pedagogos de colegios de todo el mundo se han reunido en Sevilla para debatir y reflexionar sobre los retos que se plantean a la educación en este siglo, y para compartir ideas y opiniones sobre su papel en la sociedad global y del conocimiento. La Organización del Bachillerato Internacional ha celebrado un nuevo Congreso de ámbito mundial, que ha servido para marcar las pautas para renovar las herramientas, metodologías, contenidos y enfoques de la enseñanza preuniversitaria.

Madrid. G. A.
La Organización del Bachillerato Internacional (IB) ha celebrado en Sevilla su último Congreso Mundial, que ha reunido a 530 directores de centros educativos, pedagogos y psicólogos procedentes de 50 países, para “analizar, debatir y reflexionar sobre los nuevos retos de la educación en el, siglo XXI”. La Asociación Permanente de directores de Colegio (APD) y La Escuela Infantil y Colegio de San Francisco de Paula, de la capital hispalense, también han participado activamente en la realización de este encuentro que, tras los realizados en 2003 en Cancún (México), en 2005 en Bangkok (Tailandia) y en 2007 en San Francisco (Estados Unidos), regresaba a Europa después de más diez años y llegaba a España por primera vez.
Bachillerato Internacional (BI) es una fundación educativa sin ánimo de lucro fundada en Ginebra en 1968, a la que están adscritos más de 2.500 centros docentes, y que tiene como meta “formar jóvenes solidarios, informados y ávidos de conocimiento, capaces de contribuir a crear un mundo mejor y más pacífico, en el marco del entendimiento mutuo y el respeto intercultural”. Dirigida por el profesor estadounidense Jeffrey R. Beard, ofrece tres programas educativos correspondientes a distintas edades: el Programa de la Escuela Primaria (3-12 años), el Programa de Años Intermedios (de 11 a 16 años) y el Programa del Diploma (de 16 a 19 años). En España imparten alguno de ellos 46 colegios (19 públicos y 27 privados) y otros 17 han mostrado su interés por implantarlos.

Marcar pautas

Según ha manifestado Luis Rey Goñi, director del colegio anfitrión y miembro del Consejo Asesor para la Dirección Regional del IB en África, Europa y Oriente Medio, el principal objetivo de este Congreso ha sido servir para que los máximos responsables de centros educativos de los cinco continentes “puedan reunirse, compartir ideas y opiniones, y afrontar en común los temas más determinantes de la educación en la sociedad global y del conocimiento”. Y también “marcar pautas y tendencias de gran alcance para la renovación de herramientas, metodologías, contenidos y enfoques de la enseñanza preuniversitaria”.
Para ello, los participantes han podido asistir a 50 ponencias relativas a temas de “máxima actualidad educativa”, como la aplicación de los últimos descubrimientos en neurociencia, el abandono docente, la importancia del optimismo en la enseñanza, el valor de la experiencia en el aprendizaje, el fomento del liderazgo y el carácter emprendedor de los jóvenes o los riesgos y bondades de las nuevas tecnologías. Y también cuestiones como el tratamiento de la diversidad en el alumnado, la formación del profesorado, el papel a desempeñar por las familias, la evolución de técnicas y metodologías de aprendizaje más activas por parte del alumno y los métodos de evaluación.

El acceso a la universidad

Además, se ha celebrado una mesa redonda que, bajo el lema “Preparando el futuro: del BI a la Universidad”, en la que han participado “reconocidos expertos a nivel internacional procedentes de las universidades de Tokio y de Oxford, del Inter-Community School Zurich, del Instituto de Tecnología de Massachussets, y de la Junta de Andalucía. Su principal finalidad ha sido fomentar un debate sobre los distintos retos del mundo universitario en particular, y del educativo en general, a medio y largo plazo. Y sobre las “principales fortalezas y debilidades de los actuales aspirantes” a la universidad; los objetivos que se espera que los estudiantes hayan alcanzado cuando terminan su formación preuniversitaria; las dificultades más frecuentes que los alumnos encuentran en la universidad.
Entre las ponencias ha destacado la del académico y escritor británico Andy Hargreaves, fundador del Centro Internacional para el Cambio Educativo de Toronto (Canadá). Se ha referido a las claves del modelo finlandés, que “obedece fundamentalmente a que llegó un momento, con una tasa de desempleo del 19%, en que todas las fuerzas de dicho país (Gobierno, empresas y ciudadanos) se pusieron de acuerdo en cómo debían plantearse su futuro en términos de educación”. Y decidieron “crear un tipo de economía diferente, más creativa y avanzada, basada en el conocimiento, y para la cual lo más importante era un sistema educativo sólido y fuerte”. Y parte fundamental del mismo es “el prestigio social” del que goza la educación en un país, donde “lejos de ser el sumidero en el que desembocan otras vocaciones fallidas, es uno de los destinos profesionales con mayor reconocimiento”, donde el profesor goza de gran prestigio social.

Mentalidad positiva

También ha intervenido el profesor Stephen Meek, director de la Escuela de Gramática Geelong (la mayor de Australia), que está desarrollando un programa piloto de aplicación de los principios de la psicología positiva a la enseñanza. Cree que trabajar las emociones positivas de docentes y alumnos puede mejorar los resultados escolares, ya que los estudiantes con “mentalidad positiva” son “más creativos, imaginativos y abiertos”. Y considera que el fomento de esas emociones positivas “no sólo ayuda a los estudiantes a mejorar su rendimiento académico, sino también a enfrentarse a las dificultades de la vida y a prevenir psicológicas”, algo de gran importancia cuando en los últimos años la edad media en que se detectan los primeros brotes de depresión han pasado de los 29 a los 15 años.
Por su parte, el co-director del Instituto de Investigación de Neurociencia de la Universidad de California, Kenneth Kosik, ha manifestado durante su intervención que es prioritario aplicar los descubrimientos de la neurología a la educación, y se ha mostrado partidario de “acercar a los profesores las investigaciones sobre el cerebro”. Ha reconocido que esta ciencia está “cada vez más presente en el debate educativo”, pero ha advertido que su aplicación se encuentra en “una fase muy inicial”, si se considera la gran aportación que puede suponer para los métodos pedagógicos”. Y ha destacado la importancia de estimular el cerebro de los niños desde los primeros meses, y adaptar los ritmos de enseñanza a los ritmos vitales.

Experiencia y aprendizaje

El pedagogo australiano Malcom Prichard, director del colegio Kormilda en Darwin (Australia), ha propuesto que los sistemas educativos implanten el aprendizaje experimental, es decir, que los alumnos aprendan por su propia experiencia, y ha desechado el “uso exclusivo del aprendizaje semántico”. Y Shailendra Kumar Gupta, director de la escuela Carlox en la India, ha hablado sobre la tolerancia y ha asegurado que la mayor sensibilización actual sobre este tema es sólo “aparente” y las nuevas generaciones son menos tolerantes, “porque no estamos enseñando a los jóvenes como debiéramos”. Por eso, ha afirmado que el método más efectivo para la formación en valores es que los chicos vean dichos valores reflejados en las personas que les sirven de referencia, porque “cada adulto es un taller de aprendizaje para cada niño”.
Por otra parte, la presidenta de UNICEF España, Consuelo Crespo, ha aprovechado su ponencia para presentar la Campaña de Agua y Supervivencia Infantil “Drops for Níger (Gotas para Níger)”, que se va a distribuir a través de la red de centros públicos bilingües de Andalucía y del conjunto de “Escuelas Amigas de UNICEF”, y por la web www.enredate.org . El principal objetivo de esta iniciativa es “dar a conocer la importancia del agua y su relación con la supervivencia infantil, como derecho humano básico que debemos respetar y valorar”, sobre todo si tenemos en cuenta que se trata de un país en el que sólo el 46% de la población tiene acceso al agua potable.

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