Ancestros míticos

El Museo de América renueva su admiración por la
cultura peruana de Paracas exponiendo la muestra
de textiles Mantos para la eternidad

Sin alfabeto y sin rasgos significados traducidos de su cultura, la sociedad que habitó Paracas al filo del inicio de nuestra Era continúa produciendo sorpresa y fascinación al amante del arte, del simbolismo espiritual y de la técnica. La cuidada selección de textiles que desde el Museo Nacional de Arqueología, Antropología e Historia de Lima nos llega es un brillante resumen de su grandeza.

JULIA FERNÁNDEZ
“Dentro del desarrollo cultural de la costa sur del Perú los testimonios materiales de Paracas, fundamentalmente los textiles, destacan por su belleza, cromatismo, iconografía, tamaño y estado de conservación. Sin duda por ello han acaparado la atención no sólo de estudiosos, investigadores y coleccionistas, sino también de todo el que ha tenido la posibilidad de conocer y visualizar estos materiales que no nos dejan fríos ante su belleza y colorido y nos impulsan a querer saber acerca del significado de las imágenes representadas y del pueblo que los elaboró”. Estas palabras de presentación a la muestra Mantos para la eternidad de la comisaria Ana Verde Casanova sitúan con justeza el sorprendente impacto estético que unas obras realizadas en torno al año cero continúan teniendo sobre el ser humano contemporáneo y marcan la estela de misterio que aún oculta a sus creadores. “La gran riqueza técnica, estilística y cromática de los tejidos Paracas es considerada única en el mundo precolombino” convenía la ministra de cultura Ángeles González-Sinde en la misma presentación, donde afirmaba: “En los últimos años, estos textiles están siendo objeto de importantes investigaciones y descubrimientos, que han permitido traspasar su mera función utilitaria y valorar su importancia como documentos que conectan con el mundo social, político, económico y religioso”.
Riqueza creativa y espiritual de una aún bastante desconocida cultura que hasta el mes de febrero es la estrella expositiva del Museo de América.

Origen incierto

Entendida como el segundo gran desarrollo o logro cultural del Antiguo Perú, Paracas sigue siendo un misterio al que estudiosos y arqueólogos continúan aproximándose con teorías no del todo refrendadas. Quizás su mayor señal de identidad esté en el propio lugar donde se ubicó: una extensión desértica, con algunos valles flanqueados por ríos que sólo en tiempo de precipitación pluvial en las alturas andinas aportan agua. Unas condiciones climáticas extremas donde se desarrollaron formas de vida y de subsistencia que asombran y que, a merced de su sequedad, permitió la preservación de su memoria hasta ahora.
No es la primera vez que España acoge materiales de la cultura Paracas-Necrópolis. Tras el descubrimiento del sitio por Julio C. Tello en 1925 y la excavación entre 1927 y 1928 de más de 400 fardos funerarios, uno de los primeros lugares en los que fueron mostrados a la visión del público fue en nuestro país, en la Exposición Iberoamericana de Sevilla, de mayo de 1929 a junio de 1930 en Sevilla. En ella, se mostró sólo alguna momia y parte de su ajuar. La mayoría de los fardos transportados se expusieron sin abrir preservando así de la destrucción sus textiles carentes de tratamiento de conservación y restauración.
Décadas después, y en la seguridad de no dañarlos, sus mejores piezas están de nuevo, desenfardadas, en España en una muestra que es un reconocimiento admirado a esta sociedad precolombina que hizo del proceso ritual mortuorio un recorrido de largo alcance temporal y artístico.

Documentos históricos

Procedentes del Museo de Arqueología, Antropología e Historia del Perú, las ochenta y tres piezas que exhibe Mantos para la eternidad, entre textiles, cerámicas y adornos de oro, constituyen elementos esenciales de la concepción religiosa de los pueblos Paranas y una extraordinaria fuente de documentación sobre su historia. El singular proceso ritual mortuorio, los fardos funerarios, llevado a cabo en la fase Paracas-Necrópolis con los difuntos de la élite social, en cuya realización el muerto era sometido a un proceso de preparación, envoltura y posterior colocación en la necrópolis, es el valedor cultural de una expresión artística que usaba textiles elaborados con lana de camélido y algodón, hilados con colores y motivos iconográficos muy diversos, como mortajas.
La riqueza y complejidad de los tejidos de Paracas-Necrópolis que se exponen ahora, sorprendentes en sus dimensiones y estado de conservación, nos hablan de una sociedad en la que la división social del trabajo permitía que una parte de la población se dedicase a la producción textil en todo su proceso, desde el hilado, teñido y tejido, hasta el bordado, y que había desarrollado por tanto una actividad especializada que incluía establecimiento de talleres en los que varias tejedoras realizaban el bordado de los textiles.

Evolución ultraterrenal

¿Prendas que usó el fallecido durante su vida o tejidos de forma expresa para acompañarlo a la vida eterna? Según algunos especialistas estaríamos ante ofrendas hechas al cadáver como muestras de su nueva categoría como difunto. Una transformación de perfeccionamiento ultraterrenal que sería paulatina a través del tiempo como afirma la doctora Mary Frame en su estudio Desenvolviendo las dimensiones de significado de los bordados de Paracas Necrópolis: “El concepto de crecimiento gradual se plasma en la estructura de los grandes fardos funerarios. La penúltima capa de los enormes bultos cónicos consistía en una envoltura de prendas de vestir, una piel de zorro o quizá una capa de cuero, con una vincha en torno a la parte superior. Una vez terminado, el fardo suponía una efigie resplandeciente de un personaje sentado, y su estructura interior, por capas, reflejaba las etapas de crecimiento de dicha efigie”.
El proceso evolutivo del difunto fue de igual forma tema central en la imaginería representada en los tejidos que se sumaban a través del tiempo a la estructura de los fardos. Sus imágenes hablan de la relación del hombre con su entorno natural y con las deidades. Son el códice religioso y artístico que expresa la cosmovisión Paracas.

arriba